Pucha que sos divertido

Muchos de los conflictos que más nos agobian tienen que ver con la educación. De eso Claudio Xavier González Jr. nos ha documentado...

Apropósito de la explícita tolerancia que el Estado mexicano manifiesta y ejerce todos los días ante los actos de los violadores persistentes del orden jurídico, un querido compañero de trabajo me daba un ejemplo tan viejo como la corrupción: la liga, me dijo, se estira, y estira, y estira, y estira, hasta que...

Se rompe, le interrumpí con una imprudencia que no corresponde a mi edad.

No, me dijo, no se rompe. La liga pierde su elasticidad y ya no regresa a su estado original.

El otro día leí las revelaciones de Carlos Puig, que indudablemente tiene mejores fuentes de información que yo, en su columna sobre el funcionamiento de quien él llamó “el apagafuegos de los millones”. Se refiere explícitamente al subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, don Luis Enrique Miranda Nava. Para nadie es un misterio que cuanto asunto álgido surge en la vida nacional, toma la ruta de Bucareli. La expulsión de la directora del Politécnico Nacional, la desaparición de un líder de Antorcha Campesina, las detenciones ilegítimas en cualquier rincón de la República y —fundamentalmente— el rechazo de diferentes y poderosos grupos del sur del país a la Reforma Educativa.

Notoriamente, muchos de los conflictos que más nos agobian tienen que ver con la educación. De eso Claudio Xavier González Jr. nos ha documentado ampliamente sobre el criminal dispendio que se hace día con día del dinero que debe estar invertido en el tesoro de la patria, o por lo menos lo que nos dijeron en la primaria que era el tesoro de la patria y que yo, pendejamente sin duda, sigo creyendo, que es la niñez y la juventud. Notoriamente, el secretario de educación, Chuayffett, no ha tenido nada que ver en las negociaciones del IPN, ni mucho menos en el debo-no-niego, pago-no-quiero, que la Reforma Educativa, en lo único importante de su texto, establece, cortando el flujo de efectivo a los padrotes del magisterio.

El asunto es que los conflictos del magisterio, que no enseña pero sí quiere cobrar, no se resuelven en el escritorio que fue de un prócer y ha sufrido degradaciones memorables. Todo se resuelve con el señor —dice Puig— de la cartera presta para evitar cualquier choque. Que no panda el cúnico, diría el clásico. Lo cual ha sido constante actitud del gobierno ante conflictos: no hagan olas. En la óptica de Puig, ¿cuánto cuesta que no se sepa o que no se diga o que no truene? La cartera está abierta.

Eso lo saben con precisión desde hace siglos los extorsionadores profesionales. Si te pego y me das dinero, vuelvo a pegarte para que me des más. Mucho más, si prometes que ya no me vas a dar, que no me vas a permitir cortarte tu carretera a Acapulco, que impedirás la toma de los aeropuertos, que no habrá tolerancia al bloqueo de calles y plazas, que la gente tiene derechos y que serán respetados. Los mexicanos entendemos que todo —bueno, casi todo— se arregla a golpe de billetes.

Garufa, vos sos un caso perdido. Tu vieja, dice que sos un bandido. Porque supo que te vieron, la otra noche, en el parque japonés.

PILÓN.- No les entendieron ni a Sean Penn ni a Alejandro G. Iñárritu ni mucho menos a Paco el elegante. Siguiendo la evocación papal, ¿no sería bueno mexicanizar México?

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