Yo soy, el ruletero

Los taxistas y sus líderes, como lo hicieron antes los de los infames microbuseros de 30 años o más de edad, se arreglaron —de una manera o de la otra que yo sospecho— con don Rufino. Así se pueden pasar por el arco del triunfo las medidas del Hoy No Circula.

Cito textualmente al diario Excélsior del fin de semana: “A partir del próximo año, los 130 mil taxis que prestan servicio en la capital podrían quedar exentos del programa Hoy No Circula los sábados. Rufino H. León Tovar, secretario de Movilidad del Distrito Federal (Semovi), indicó que se llevan a cabo negociaciones con la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), para que este sector quede fuera de la restricción”.

Se requiere tener un buen sueldo, poca información y nula vergüenza para declarar lo que don Rufino ha declarado. Mucha mayor caradura para impulsar la medida que propone, dice él, porque el Hoy No Circula de los sábados lesiona la economía de los taxistas. A don Rufino y sus secuaces se les escapa, obviamente, el perjuicio económico que la medida imbécil del Hoy No Circula nos causa a los clasemedieros que no tenemos para comprar un auto nuevo y tenemos que guardar el vehículo una vez a la semana, dos veces al mes. Puede que cuatro. Pero los taxistas y sus líderes, como lo hicieron antes los de los infames microbuseros de 30 años o más de edad, se arreglaron —de una manera o de la otra que yo sospecho— con don Rufino. Así se pueden pasar por el arco del triunfo las medidas del Hoy No Circula.

Por una combinación de corrupción y corporativismo aplicado, la inmensa mayoría de los ruleteros en la Ciudad de México son autos Tsuru de la casa Nissan. En los estudios elementales queda claro que son altamente contaminantes. Ahora, un taxista que circula diariamente en la capital 500 veces más que mi modesto automóvil, contamina en proporción.

Mi mayor simpatía hacia los choferes de taxis, que son sujetos cotidianos de extorsión en primer lugar por el dueño de las placas de taxista —precioso bien de alto valor de mercado—; en segundo, por los agentes de Tránsito y otras policías y, en tercero, por el sistema bendito, por el gobierno de la economía informal que no le proporciona al chofer ni a su familia los beneficios sociales a los que todos, dicen, tenemos derecho.

Mi mayor desprecio por la medida imbécil del Hoy No Circula en la Ciudad de México, que ha proporcionado pingües ganancias a los vendedores de autos nuevos y a los mordelones de mi esquina. Indirectamente, ha protegido a los ineficientes y corruptos mandatarios que han sido incapaces de darnos a los que vivimos en esta ciudad un transporte eficiente, seguro, puntual, limpio y a costo razonable, como lo tienen las ciudades con las que queremos compararnos como Londres, París, Estocolmo, Nueva York o tantas otras.

Don Rufino y sus secuaces ganan de nuevo. Los taxis van a conseguir la exención al Hoy No Circula sabatino. Los pendejos que tenemos que ir a trabajar, probablemente preferiremos el taxi al ineficiente Metro o al inexistente autobús. Los autos se venderán mucho más, para beneplácito de la macroeconomía.

Y todos nosotros seremos el ruletero; que sí, que no, el ruletero.

Yo soy el macalacachimba.

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