El poder del Estado

El Estado es una estructura económica, jurídica y política de dominación, independiente en lo exterior e interior, con medios de poder propios, que organiza la cooperación social territorial con base en un orden legítimo.

Hermann Heller

 

Es una mezquindad restarle méritos al general secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla, por el reciente operativo en el que se capturó al líder del cártel más mortífero y de mayor poder destructivo en contra de nuestra nación; como también es mezquino confundir la mano firme y la sensibilidad del general con el éxito de la misión y por el pesar mostrado por la muerte de los soldados de la República.

La actividad ilícita de esta organización delictiva es ampliamente conocida por una sociedad civil inerme ante la brutalidad de sus conductas. Formada por una alianza estratégica entre un movimiento de combate y la asociación del narcotráfico, en los que se extendió su destructivo poder en aéreas geopolíticas muy definidas.

La delincuencia organizada, además del narcotráfico, ha ampliado su campo de acción a otras actividades como los secuestros, la trata de personas, el blanqueo de capitales, el tráfico de migrantes, la extorsión y otras más; de manera muy preocupante, también se agrega la ocupación de espacios políticos que corresponden a las autoridades de todos los niveles estatales, a través de la corrupción.

La delincuencia organizada lleva a cabo un proceso subversivo que incluye, define y sustenta tres elementos básicos: la decisión de aplicar el terror como arma sistémica, las definidas amenazas o actos de violencia extrema y la violencia indiscriminada hacia la población civil con efectos perversos y humillantes sobre las víctimas sobre su entorno social, sobre la opinión pública nacional e internacional, que busca y lo logra, desautorizar al Estado. Este fenómeno se presenta en distintas áreas o regiones del país de manera principal en algunos estados y en la frontera norte. El gobierno aplica una fuerza de tal grado que se considera resistencia por los grupos antagónicos que lo atacan y lo retan.

Pero el carácter y objetivo real de la violencia que provocan estos grupos está condicionado por los antagonismos de estos mismos, que luchan y se disputan entre sí las zonas y rutas del mercado del narcotráfico, zonas de influencia y control del crimen organizado.

La historia de estas conductas hoy calificadas como terrorismo por el gobierno del vecino del norte está estrechamente ligada a la historia de la violencia y hay contradicciones de cuando se inicia uno y cuando termina la otra.

Sobran hoy en día Los analistas políticos y supuestos expertos en seguridad nacional, que han surgido de pronto en el país, que buscan dar justificaciones a los actos terroristas del narcotráfico y del crimen organizado en supuestas contradicciones económicas, contradicciones políticas, sociales incluso psicológicas. Pero nada justifica la violencia criminal y brutal del narcoterrorismo o del crimen organizado contra su propia nación.

El terror actúa como método de violencia, en tanto que el terrorismo es la mediatización de este método, a través de la realización de diversos actos violentos extremos y brutales como los que realizan los carteles en el país, para crear una situación de inestabilidad política, disturbios, anarquía, desacreditación de autoridades por medio de la penetración del aparato estatal.

El narcotráfico, la delincuencia organizada y el terror que genera una violencia brutal y desbordada van más allá de un problema nacional, más allá de la seguridad pública ausente de una política de Estado, de salud pública, de un problema financiero y comercial de oferta y demanda; es un problema de interdependencia entre México y Estados Unidos, de oferta y demanda entre dos países que rebasa la problemática de seguridad interior o de seguridad fronteriza y afecta la seguridad nacional de ambas naciones, más grave aún la presencia criminal de estas organizaciones en otras naciones afectadas también, por sus causas y efectos colaterales.

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