Estadista
Presenciamos el “debate” Merkel-Schulz en vísperas de las próximas elecciones para elegir canciller de Alemania, en mi opinión, la elección la ganará la canciller Merkel, quien reúne la aprobación de la mayoría de su pueblo, líder de la Unidad Europea y estadista
“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar
en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”.
Winston Churchill
A lo largo de casi 12 años de gobierno son más sus aciertos que los desaciertos, el más notorio, su política proteccionista para los inmigrantes, que desconcertantes y desconcertados llenan una buena parte de la vida europea, sin brújula ni propósito, muchos cobijados por la esperanza de volver a sus países de origen, los más, hundidos en la desesperación y frustración de un futuro incierto.
Debate de altura, propuestas claras y proyectos definidos con visión mundial, lejos el insulto, la diatriba y las descalificaciones personales, ambos políticos las han sufrido de otros muy apartados a la dialéctica de la construcción como Berlusconi y sus exabruptos contra la canciller Merkel, el eurodiputado Schulz y el pueblo alemán, los de Trump, quien ha hecho de su ofensiva y errática conducta el diario quehacer.
Esta misma semana escuché también en Bristol, Gran Bretaña, al Head Master del Clifton College decir ante padres de estudiantes de diversas latitudes: “La educación que impartimos está hecha a la medida de nuestros alumnos para alcanzar el éxito”, y agregó, buscamos un mejor futuro para todos de manera incluyente, teniendo como herramienta básica la educación.
Reino Unido está dividido y desconcertado por el Brexit, alcanzado por una suerte de votación (referéndum), resulta irónico que el gobierno anuncie medidas enérgicas contra inmigrantes ya residentes en el país y busque revocar visas de trabajo a extranjeros calificados, endureciendo su política migratoria que ya se siente en sus fronteras, incluso con los nacionales de la Unión Europea.
La aprobación de la ley del referéndum de Cataluña para normar su separación de España es calificada de anticonstitucional por la UE, lo cual vulnera de entrada este procedimiento democrático (sic).
Los buenos propósitos e intentos palidecen ante elecciones amañadas que no eligen, son parapetos del poder, decisiones fraudulentas, equivocadas, que ignoran la voluntad popular, y lo más grave, el futuro de las “próximas generaciones”.
Venezuela se instala con manga ancha en una dictadura ignominiosa usando el engaño vil de elecciones viciadas.
Una más de Trump, cancela la protección temporal para menores (DACA) que ingresaron al país ilegalmente, los llamados dreamers. De entrada, el rechazo es general y más de 400 ejecutivos de influyentes empresas (Univisión, Facebook, Google, Goldman Sachs, Apple, Microsoft, etcétera) han enviado cartas a los líderes del Congreso mostrando su desaprobación, uno de los más fuertes argumentos es que los más de 800 mil dreamers son vitales para la economía norteamericana, veremos hacia donde se inclina la balanza del Congreso.
Las elecciones recientes en México en varios estados de la República se vieron con suspicacia, incredulidad y desconfianza.
Por venir en 2018: elecciones federales para elegir presidente de la República, 500 diputados y 128 senadores.
¿Candidatos? Muchos, con y sin posibilidades, discursos desgastados, partidos que se desmoronan, cuasi mitológicos que recogen el hastío y el reproche de un pueblo cansado por la ausencia de líderes, de estadistas, de ideologías francas y muchos intereses, investidos alguno de ellos en un mesianismo ofensivo a la sensatez y cordura, años de campaña al acecho de los “otros”, descalificándolos irracionalmente con afirmaciones que les son inherentes , hipocresía y cinismo cotidiano que parecería los hace inmunes al reproche por su corrupción e impunidad que titula sus acciones políticas.
Gastos impensables, tan sólo el INE calcula que esas elecciones nos costarán 25 mil millones de pesos.
La falta de políticos, estadistas, amantes del bien común, del futuro de nuestra gran nación, nos conduce por los caminos del hastío y la reprobación, vamos del rechazo absoluto a la incredulidad total.
El ambiente que hoy prevalece en nuestro país previo a la sucesión presidencial está inmerso en una terrible decepción social que se agrava con los constantes escándalos políticos de diversos matices, algunos producto de la calumnia que con maligna fruición anulan logros o aciertos y oscurecen el futuro.
Los partidos políticos se despedazan entre sí, y más grave, los enemigos están al interior; del fuego amigo pasaron a declarada guerra, cruenta y sin límites; se perdió el recato político.
El PRI se mantiene a flote en aparente calma y unidad, pero el peso de la corrupción, desgobierno, violencia, inseguridad y desconfianza son lastres difíciles de superar; el precio a pagar es muy alto; el voto de castigo se inclina en favor del eterno candidato, quien aprovecha los errores, sin sumar aciertos propios, sometiendo desatino y corruptelas a la teoría del “compló”. La política de la acechanza y el ventajismo es su divisa.
Ante la inminencia del próximo proceso electoral, el panorama no puede ser más incierto y la pregunta es: ¿Veremos algún candidato con cualidades de estadista?
