Fuera máscaras
No dejaron pasar ni una semana de la jornada electoral y Morena ya mostró su talante autoritario, potencializado ahora por el ensoberbecimiento de afirmar, según ellos, que tendrán más del 66% de los diputados, aunque su votación sea del 40% y 54% contando a sus ...
No dejaron pasar ni una semana de la jornada electoral y Morena ya mostró su talante autoritario, potencializado ahora por el ensoberbecimiento de afirmar, según ellos, que tendrán más del 66% de los diputados, aunque su votación sea del 40% (y 54% contando a sus aliados). Se quitaron la máscara electoral de bienhechores y volvieron a mostrar su rostro antidemocrático y faccioso.
Lo mostraron en San Lázaro el jueves pasado, cuando aún sin saber si el INE y el TEPJF les concederán su pretensión de tener una mayoría artificial, afirmaron que, una vez instalada la próxima Legislatura, en septiembre, aprobarán las reformas que López Obrador presentó en febrero y con las que pretenden que jueces, magistrados, ministros y consejeros del INE sean electos por voto popular, o sea, que lleven tatuados los colores de Morena. Pretenden desaparecer la representación proporcional, para que, como en los tiempos del presidencialismo priista, el partido en el gobierno tenga más del 80% de las cámaras, desaparecer organismos autónomos como el Inai, el IFT, la Cofece, cuyas funciones sirven de contrapeso de los poderes Ejecutivo y Legislativo, entre otros dañinos temas.
Parece que el autoritarismo les salió así; casual, lo llevan en el ADN. Les salió tan natural que no repararon en la reacción que tendrían los mercados y la moneda nacional. Y, aunque Sheinbaum tuvo que desmentirlos horas después, al siguiente día, López Obrador reafirmó lo que ya todos sabemos: que el del poder es él y no de su sucesora y habrá reformas en septiembre.
Y lo mostraron el viernes en el Congreso de la CDMX. Hay que recordar que el 23 de mayo, Morena dejó pendiente la aprobación del dictamen que expide la Ley del Derecho al Bienestar e Igualdad Social, que establece que los programas sociales estarían limitados a la suficiencia presupuestal —lo que es contrario al principio constitucional de la universalidad de los derechos—; excluye a las alcaldías de la toma de decisiones en el diseño e implementación de los programas y políticas sociales, y prohíbe que éstas puedan elaborar sus propios programas cuando exista uno parecido en el gobierno de la ciudad. En suma, esta ley contiene errores graves que provocarían que los apoyos sociales no lleguen a quienes más los necesitan.
Una vez que los diputados del PAN exhibimos a los morenistas en la tribuna de Donceles, y a fin de evitar que esa bomba les explotara a unos días de las elecciones, pospusieron el debate del dictamen para que éste fuera nuevamente estudiado. Este viernes, en una reunión de trabajo en comisiones, aceptaron mi propuesta de eliminar su inconstitucional pretensión de sujetar los programas sociales a disposición presupuestal; con ello, cualquier persona a la que se niegue un programa, podrá hacerlo exigible a través de los tribunales, sin el pretexto de que se les acabó el dinero.
Pero en lo que siguen aferrados los de Morena es en su intención de debilitar a las alcaldías, de expulsarlas del diseño de los programas sociales y de que no puedan implementar acciones exitosas en materia de apoyos a la sociedad, porque estarían sujetos al voluntarismo del gobierno de la ciudad.
Es una posición mezquina la de Morena, que ve con recelo que los alcaldes, que conocen mejor los problemas y necesidades de sus demarcaciones, puedan diseñar e implementar mejores programas que el gobierno de la CDMX. Ellos conciben a los programas no como políticas públicas para mejorar las condiciones de vida de las personas, sino como instrumentos para lucrar políticamente con los recursos públicos. Se quitaron la máscara. Morena no cree en la democracia, en la pluralidad, en la división de Poderes; para ellos, la política es imposición, y no distinguen entre el gobierno y el partido.
Será el siguiente jueves cuando el tema vuelva a discutirse en el Congreso de la CDMX. Los diputados del PAN volveremos a dar la batalla para evitar el agandalle de Morena en contra de las alcaldías. Y así lo haremos los próximos tres años, pues uno de cada cuatro capitalinos nos dio su respaldo en las urnas para combatir los excesos autoritarios de Morena.
