El fracaso de la científica
El 7 de diciembre pasará a la historia como el día en que el gobierno de la “Cuarta Transformación” hizo oficial su torpeza e incapacidad para darle a la capital del país un instrumento de planeación que definiera el rumbo de su desarrollo para las siguientes ...
El 7 de diciembre pasará a la historia como el día en que el gobierno de la “Cuarta Transformación” hizo oficial su torpeza e incapacidad para darle a la capital del país un instrumento de planeación que definiera el rumbo de su desarrollo para las siguientes décadas.
Durante más de medio siglo, el crecimiento de la CDMX ha sido absolutamente desordenado, ilegal, ecocida y anárquico; el resultado, una ciudad que ha perdido cientos de hectáreas de bosques, contaminación, escasez de agua, vialidades intransitables, construcciones irregulares, etcétera. Por eso la Constitución Política de la CDMX dispuso un sistema de planeación para la capital, con base en diversos instrumentos, siendo los de mayor alcance el Plan General de Desarrollo (PGD), con vigencia de 20 años, y el Programa General de Ordenamiento Territorial (PGOT), con vigencia de 15 años.
El texto original de la Constitución dispuso que el PGD y el PGOT entrarían en vigor en 2020, pero ante la incapacidad de tenerlos concluidos en el plazo legal, Morena reformó la Constitución, para que entraran en vigor en 2021. Llegó 2021 y nuevamente, ante la incompetencia morenista para tener listos los instrumentos de planeación volvieron a reformar la Constitución para que entraran a vigor en 2022.
Los de Morena nunca entendieron el funcionamiento del sistema de planeación establecido en la Constitución. En julio de 2021, presentaron proyectos de PGD y PGOT, pero sin una consulta ciudadana (requisito constitucional), así que, en menos de quince días, Sheinbaum tuvo que desistirse de tales proyectos. Un año después, en julio de 2022, presentaron de nuevo los proyectos, así como convocatorias para una supuesta consulta ciudadana, que casi nadie conoció, y de la que excluyeron a pueblos y barrios originarios, quienes se manifestaron en todo momento en contra de los proyectos. Ante las protestas, en diciembre de 2022 Sheinbaum informó que retiraría sus proyectos y que presentaría otros, que sí se consultaría a toda la ciudadanía, y a pueblos y barrios originarios.
Pero Sheinbaum incumplió su palabra, y una semana antes de abandonar su cargo como jefa de Gobierno, el pasado 8 de junio envió al Congreso nuevos proyectos de PGD y PGOT, sin haberlos puesto a consulta ciudadana, ni a los pueblos y barrios originarios. A partir de esa fecha, el Congreso contaba con seis meses para votarlos (a favor o en contra) y, de no hacerlo, aplicaría la afirmativa ficta (entrarían en vigor automáticamente). Ese plazo se vencía el 7 de diciembre.
Los diputados de Morena apostaron todo el tiempo por la afirmativa ficta, ignoraron a los ciudadanos –quienes exigieron una amplia consulta y foros con especialistas– y no se presentaron a la sesión de comisiones en que se votarían los dictámenes de los instrumentos de planeación. Siempre rehuyeron a darle la cara la ciudadanía para explicar sus impresentables proyectos de PGD y PGOT; y al final, a siete horas de vencerse el plazo y ante la inmensa presión ciudadana, Batres envió un escrito al Congreso informando que retiraba sus proyectos. El ridículo se había consumado.
Lo bueno de esta triste historia es que no se le impuso a la CDMX un PGD y un PGOT que eran absolutamente inviables, y que fueron cuestionados, por escrito, por miles de ciudadanos y por especialistas. Lo malo es que la ciudad sigue sin rumbo, sin instrumentos de planeación que tracen el desarrollo ordenado de la ciudad para las siguientes décadas.
Y lo peor: Sheinbaum demostró durante cinco años una absoluta incapacidad para lograr construir los instrumentos de planeación que la CDMX requiere. Si no puede elaborar instrumentos de planeación para una ciudad, ¿cómo pretende elaborar y luego instrumentar un Plan Nacional de Desarrollo? ¿Cómo explicar que una “científica” sea incapaz de hacer un trabajo técnico de planeación?
Sheinbaum ni siquiera contó con un Programa de Gobierno para su administración (2019-2024), porque éste tenía que desprenderse del PGD (así lo dispuso la Constitución) y, como nunca hubo un PGD, la “científica”, la que se jacta de ser supuestamente coautora de un “premio Nobel”, gobernó dando “palos de ciego”, sin planeación, sin rumbo, improvisando. Quizá por eso los capitalinos no la extrañan como jefa de Gobierno, y por eso la mayoría no votará por ella en su fantasía presidencial.
