Cien días, sus lastres y los pendientes
El esfuerzo de la actual administración capitalina para poner orden en materia de desarrollo urbano sentó un precedente positivo en el combate a la corrupción inmobiliaria
La Ciudad de México y sus principales problemas reclaman esfuerzos de gobierno contundentes, soluciones de fondo, porque la paciencia de sus habitantes se agota al mismo ritmo que la viabilidad y futuro de la ciudad en sus grandes temas.
A poco más de cien días casi podríamos decir que la Ciudad sigue en sus propias inercias, el nuevo gobierno centra esfuerzos en sostener el volante, si bien es cierto que muy difícil resulta ubicar errores graves en el arranque, lo que pareciera una muy buena noticia, también es cierto, que tampoco es posible encontrar acciones significativamente buenas, grandes cambios o correcciones que aplaudir.
Quizá uno de los principales
obstáculos en cien días de marcha no están en la cabina, sino se ubican en el cuarto de máquinas. La mayoría de Morena en el Congreso genera pocos o ningún aporte a la agenda de la CDMX, los errores se camuflan con su falta de productividad legislativa. Para la Ciudad son decepción y lastre.
En los grandes temas se avanza poco porque es verdad que unos requieren para resolverse, además de voluntad política, nuevo andamiaje legislativo y creatividad de gobierno, como en el agua y la movilidad, además de muchos recursos, en otros, como en los de seguridad pública, además dependen del avance federal. Sin embargo, en un tema en el que se podría avanzar con paso muy firme y sin excepciones, porque depende de ellos y solo de ellos, es en la asignatura de ordenar el caos y el desarrollo inmobiliario y acabar con la impunidad de los carteles de la construcción.
Si bien es cierto, y así lo he reconocido en este mismo espacio, el esfuerzo de la actual administración capitalina para poner orden en materia de desarrollo urbano con la revisión de los 174 polígonos de actuación sentó un precedente positivo en el combate a la corrupción inmobiliaria, pero muy lejos de concretarse y cumplirse en su totalidad, y así lo dije también, si en las alcaldías que concentran las anomalías detectadas por el gobierno son Álvaro Obregón, Benito Juárez, Cuauhtémoc y Coyoacán; porque pese a que Miguel Hidalgo concentra poco más del 40% del desarrollo inmobiliario de la Ciudad, no hubo, ni hay señales de que será intervenida la alcaldía de Miguel Hidalgo. Los datos y las acciones gubernamentales simplemente no encajan con la realidad.
Resulta sospechoso, por decir lo menos, que la acertada decisión de actuar sin miramientos y hacer que se cumpla la ley, en la alcaldía de Benito Juárez con la Torre Mitikah y en Cuajimalpa con Laureles 278. Y en Miguel Hidalgo nada, ni con el pétalo de un señalamiento. ¿De qué tamaño serán los compromisos o los intereses económicos? ¿Cuál será la razón para no encontrar una obra que intervenir en Miguel Hidalgo, no saben, no pueden o no quieren?
Aquí dejo al menos algunas pistas fáciles de ubicar: Mariano Escobedo 595, 726, 736, 738 y 746, Miguel de Cervantes Saavedra 255, Neuchatel 7, 9, 13 y 21, Rafael Alducin 16, Melchor Ocampo 475, 481 y 487, Prolongación México Toluca 2822 y 2750.
Son algunas buenas oportunidades de cumplir en Miguel Hidalgo y poder llegar a los próximos 200 días sin la mínima sombra del cuestionamiento de que se combate a todos los carteles inmobiliarios en todas las alcaldías de la Ciudad sin excepción. Muy merecido será el reconocimiento de todos al nuevo gobierno si además lo logra pese al lastre de su tripulación parlamentaria en el Congreso de la Ciudad.
