¿Tiene futuro México?

El capitalismo global sufre una metamorfosis, en la que intangibles como el conocimiento y la imaginación determinan más la generación de valor que la mera disponibilidad de capital físico y financiero. Gracias a estas nuevas fuerzas productivas, pronto estaremos en ...

El capitalismo global sufre una metamorfosis, en la que intangibles como el conocimiento y la imaginación determinan más la generación de valor que la mera disponibilidad de capital físico y financiero. Gracias a estas nuevas fuerzas productivas, pronto estaremos en medio de una nueva era de prosperidad. Esta transformación es a la vez la oportunidad para incorporar a la economía real las nuevas fuentes de productividad, tales como energías sustentables; tecnologías informáticas y redes globales de información, cada vez más semánticas e inalámbricas; nuevos materiales y nanotecnología; medicina genómica y  técnicas de prolongación de la vida humana. Estas tendencias son ya irreversibles y su predominio global se hace cada vez más patente. A pesar de que por ahora se manifiestan como crisis, en tanto se consolidan los profundos cambios institucionales y culturales necesarios para su pleno despliegue. Las naciones que con más prontitud se pongan a la vanguardia de estas transformaciones, adelantándose en la construcción de las instituciones, infraestructuras y capacidades sociales que demandan, podrán dar un gran salto adelante. ¿Podrá México convertirse en una de esas naciones exitosas?

Estamos ya en la segunda era de las máquinas. Una empresa como Kodak necesitaba y construía mucha más infraestructura que sus herederos digitales Instagram y Facebook y además empleaba a muchos más trabajadores. Los inventos del futuro bien pueden llegar a consumir aún menos capital (y trabajo). “A la luz de este escenario ¿Cuáles son las consecuencias para México y para una estrategia de crecimiento cuyo motor son las exportaciones —sobre todo las automotrices— hacia Estados Unidos y en mucho menor medida a Europa? A una economía estancada no se le puede mover hacia el crecimiento acelerado y sostenido sin un incremento dramático en los flujos de inversión que incorporen innovaciones capaces de incrementar la productividad y de volver globalmente competitivas a cadenas productivas enteras. Este incremento debe ser de un orden de magnitud que, al menos, duplique los niveles históricos de inversión extranjera directa registrados durante las décadas de crecimiento insuficiente.

Estas inversiones deben traer consigo innovaciones directamente vinculadas a los sectores globalmente más prometedores y en expansión global. Y no me refiero tan sólo a innovaciones tecnológicas —cuya importancia es innegable- sino también a innovaciones en modelos de negocios, modos de organización empresarial, modalidades de financiamiento, mercadeo a escala global, entrenamiento y despliegue del capital humano, etc. Si el gobierno se concentra en atraer inversión innovadora, y en abrir oportunidades de educación media superior y superior de calidad a quienes hoy se quedan sin ella, México pronto alcanzará tasas de crecimiento cercanas a su potencial y suficientes para erradicar la pobreza y la desigualdad. A través de la demanda por nuestras exportaciones, el crecimiento de la economía de Estados Unidos es un determinante fundamental del crecimiento de la nuestra. Sin embargo, es necesario identificar en detalle las cadenas de valor en la economía de  Estados Unidos, para que la industria mexicana pueda insertarse exitosamente en ellas. Lo más seguro es que la demanda, tanto externa como interna, privilegiará bienes y servicios innovadores y de calidad. Para crecer a su potencial, México debe propiciar la innovación. Sólo de esta manera México tendrá futuro.

                Twitter: @alzati_phd

Temas: