Trump 2.0

Las cartas están echadas. Trump pretende poner en marcha la deportación masiva más grande en la historia de Estados Unidos y sellar la frontera con México. Quiere restablecer el programa Quédate en casa; eliminar el programa CBP One que permite a los migrantes agendar ...

Las cartas están echadas. Trump pretende poner en marcha la deportación masiva más grande en la historia de Estados Unidos y sellar la frontera con México. Quiere restablecer el programa Quédate en casa; eliminar el programa CBP One —que permite a los migrantes agendar su cita para ingresar a EU en un puerto de entrada—, y que nuestro país reciba a los migrantes de terceros países.

A los narcotraficantes les llamará terroristas y amenaza con imponer aranceles ilógicos. Su mandato inicia mañana, luego de su juramento en el Capitolio como el presidente número 47 de Estados Unidos.

¿Ésas serán las acciones con las que inicie su segundo mandato en Estados Unidos?, ¿son prioritarias para su gobierno?, ¿el miércoles pondrá en marcha la redada migratoria a gran escala en Chicago, como publicó The Wall Street Journal? Sí, si nos atenemos a sus bravatas de campaña.

Si bloquear la migración se convierte en la principal prioridad de la política exterior de Trump hacia México, la relación con Estados Unidos se distorsionará y tensará.

México y los países en la ruta migratoria podrían enfrentar mayor presión para bloquear a personas migrantes y aceptar más deportados de otros países. 

El gobierno de México tendrá que hacer reajustes presupuestales para atender y solventar las necesidades de los mexicanos repatriados, las de los migrantes que llegan en caravanas y las de los solicitantes de asilo que se quedan aquí entre nuestras fronteras con Guatemala y Estados Unidos.

El republicano habló de una acción militar en México como posible respuesta al narcotráfico y sería a través del despliegue de fuerzas especiales en nuestro territorio. Esta bravata pone en riesgo la relación bilateral por la invasión a la soberanía nacional que sugiere y amenaza la protección de los derechos humanos. Y aunque no se materializara, tales declaraciones presagian una relación en la que las amenazas de medidas unilaterales podrían ser el punto de partida para el diálogo en áreas cruciales como seguridad y migración.

Y ya lo dijo la presidenta Claudia Sheinbaum: cooperación, colaboración, “pero nunca nos subordinamos”.

En la medida en que la administración Trump priorice acciones militares que aparenten ser duras contra el crimen o en la frontera, quedará poco espacio para la cooperación en las áreas que realmente son relevantes para fortalecer el Estado de derecho, proteger a la población y reducir la migración forzada.

La amenaza de Trump de imponer aranceles elevados a México y la generalización entre los republicanos de propuestas de ataques militares unilaterales por parte de Estados Unidos están marcando la pauta de un enfoque coercitivo hacia la región, que da prioridad a la fuerza militar para acabar con el narcotráfico.

Según un análisis de WOLA —organización líder en investigación e incidencia que promueve los derechos humanos en las Américas—, las propuestas militares de Trump pueden producir “grandes resultados en la teatralidad de la guerra contra las drogas: estadísticas de erradicación de cultivos, incautaciones de drogas, arrestos de capos generando muchas imágenes que podrá utilizar para crear un espejismo de éxito en el control de drogas. Pero tales operaciones son incapaces de disminuir realmente el suministro de drogas o frenar el alcance y poder de las redes de narcotráfico y el crimen organizado”.

Y, peor aún, el control militarizado de las drogas provocará consecuencias devastadoras, principalmente un aumento de la violencia y más derramamiento de sangre, comunidades destruidas, sin ofrecer ningún beneficio en lo que más importa para los estadunidenses: reducir el número de muertes por sobredosis de drogas y fentanilo.

El escenario en la relación bilateral se esboza complicado. Ya vimos a Trump en su primer mandato, ya conocemos su discurso y sus formas de presionar al gobierno de México y parafraseando a la Presidenta en su discurso de los 100 días, diríamos: “¿Cuál sorpresa?”, por eso luchó durante todos estos años. Para eso lo eligieron, “para dar continuidad” a su proyecto de devolverle la grandeza a EU, iniciado en 2017. Es Trump 2.0

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