Trabajo de inteligencia
Las filtraciones de WikiLeaks nos mostraron que Estados Unidos sabe más de nosotros y guarda muchos secretos sobre la política, seguridad, economía y relaciones de poder de nuestro país. 17 de diciembre de 2009. El entonces embajador de Estados Unidos en México, Carlos ...
Las filtraciones de WikiLeaks nos mostraron que Estados Unidos sabe más de nosotros y guarda muchos secretos sobre la política, seguridad, economía y relaciones de poder de nuestro país.
17 de diciembre de 2009. El entonces embajador de Estados Unidos en México, Carlos Pascual, reportó en el cable diplomático número 240473 los detalles de la captura y muerte del líder y fundador del grupo criminal de los Beltrán Leyva:
“Los servicios de inteligencia de la embajada situaron a Arturo Beltrán Leyva en un edificio de departamentos localizado en Cuernavaca, donde ABL estaba escondido...
“La unidad de Semar (que mató a Beltrán Leyva) fue entrenada intensamente por el Comando Norte hace varios años”, escribió el diplomático justo un día después del operativo.
Excélsior publicó el 3 de diciembre de 2010 ése y otros cables diplomáticos, que fueron liberados por WikiLeaks en noviembre de 2010. ¿Por qué vienen a mi memoria? Porque confirman que las autoridades estadunidenses siempre van un paso adelante, tienen más información que el gobierno de México y logran con éxito sus operativos o proyectos.
Los mexicanos nos enteramos de las cosas relevantes que suceden en nuestro país, por Estados Unidos. Y volvió a pasar con la captura de Ismael El Mayo Zambada y de Joaquín Guzmán López, presuntos líderes del Cártel de Sinaloa, a quienes les seguían la pista por múltiples cargos en el trasiego de drogas y lavado de dinero.
“El Departamento de Justicia ha detenido a otros dos presuntos líderes del Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones de narcotráfico más violentas y poderosas del mundo. Ismael Zambada García o El Mayo, cofundador del cártel, y Joaquín Guzmán López, hijo de su otro cofundador, fueron arrestados ayer en El Paso, Texas”, decía el comunicado oficial difundido a las 18:22 horas del jueves pasado.
“A las 15:30 horas (del jueves), se recibió en la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana una llamada de la Embajada de los Estados Unidos en México, donde se informó que Ismael El Mayo Zambada y Joaquín Guzmán López se encontraban bajo custodia de las autoridades en El Paso, Texas.
“En una segunda llamada, a las 15:45, la embajada confirmó la información y reiteró que se tenía comprobada la identidad de las dos personas. Desde la Secretaría de Seguridad se solicitó una fotografía para informar a la superioridad, a lo que la embajada comentó haber visto ya las imágenes de ambas personas mediante un video tomado en las oficinas del gobierno estadunidense…
“Inmediatamente, se informó al Presidente de México sobre lo confirmado por la embajada de Estados Unidos y con las fotos respectivas que habían proporcionado al gobierno de México. Más tarde, la embajada señaló que ya se había hecho incluso la verificación de huellas dactilares, mismas que dieron positivo…”, informó el viernes la secretaria de Seguridad Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez.
El gobierno estadunidense entiende, valora y explota muy bien el papel que juegan sus embajadas en el mundo. Y debemos reconocer que sus embajadores son respetuosos de los protocolos y cumplen con informar a las autoridades del país en donde se encuentran acreditados. Pongo un ejemplo:
El martes pasado, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, convocó a un grupo de periodistas mexicanos —en su residencia oficial— para hablar de los logros y avances en la cooperación bilateral. Tenía en la mesa un documento de 40 páginas, similar al que presentó a los congresistas de su país que se reunieron con el presidente Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum.
En la presentación se incluyeron los logros de la cooperación bilateral en materia de seguridad, migración, proyectos en la frontera norte, integración económica y diplomacia, información que podrá consultar en la edición del pasado miércoles 24 de julio en Excélsior.
“Esta información se ha compartido con el gobierno de México”, nos aclaró el embajador. Pero a mí me llamó la atención que en esas páginas también se incluyeron los nombres y perfiles del equipo de trabajo de la virtual Presidenta electa, Claudia Sheinbaum.
Y otro dato interesante contenido en ese documento es que en el operativo de detención del hijo de El Chapo Guzmán murieron 12 soldados mexicanos y en el de Rafael Caro Quintero fallecieron 14 elementos de la Marina.
No cabe duda que son muy eficientes y pulcros en su trabajo.
Las filtraciones de WikiLeaks nos mostraron que Estados Unidos sabe más de nosotros y guarda muchos secretos sobre la política, seguridad, economía y relaciones de poder de nuestro país. Y esto no ha cambiado.
Cable 246329. Estados Unidos critica la “lentitud” del Ejército en la toma de decisiones para combatir el crimen organizado, así como la descoordinación con la Marina en acciones contra los narcotraficantes. Carlos Pascual reportó que las fuerzas de seguridad mexicanas estaban siendo “presas de una competición de suma cero en la que un éxito de un organismo se ve como el fracaso del otro. Reacios a actuar de manera inteligente” y “reflejan una aversión al riesgo, que ha costado a la institución una victoria principal contra el narcotráfico”.
