Tiempo de mujeres
Si abrimos los espacios para que las voces de las niñas, adolescentes y mujeres sean escuchadas y valoradas. ¿Tiempo de mujeres? ¿Para qué? Para mirarnos unas a otras, para escucharnos, entendernos, ayudarnos, para convertir tu lucha en mi lucha, para ser sororas ...
- Si abrimos los espacios para que las voces de las niñas, adolescentes y mujeres sean escuchadas y valoradas.
¿Tiempo de mujeres? ¿Para qué?
Para mirarnos unas a otras, para escucharnos, entendernos, ayudarnos, para convertir tu lucha en mi lucha, para ser sororas en el dolor, sufrimiento, triunfos y para no permitir injusticias, desigualdades ni violencias para nuestras mujeres, jóvenes y niñas.
Es nuestro tiempo si cada una, desde su trinchera, siembra semillas de equidad, respeto, justicia, desarrollo y paz. Si voltea a ver y extiende la mano a quien sufre pobreza, discriminación, explotación, violencia.
Es tiempo de mujeres si la madre se despoja de los roles impuestos por una sociedad machista, si el padre o la pareja se involucra en el cuidado de los hijos e hijas y los educan en el respeto y la paridad. Si no permite que sus hijas sean vendidas o cambiadas según los usos y costumbres, o violadas y golpeadas por sus parejas o familiares.
Es nuestro tiempo si las maestras no repiten, difunden ni permiten estereotipos de género en el salón de clases. Si las profesionales de la salud respetan los derechos reproductivos de las mujeres y se aseguran de que reciban atención médica en cada rincón del país, si cierran el cerco para evitar muertes maternas, embarazos adolescentes o partos en patios y pasillos de hospitales o en condiciones denigrantes.
Tiempo de mujeres si las fiscales, juzgadoras, magistradas y ministras enseñan a sus pares a hacer justicia con perspectiva de género y no revictimizan. Claro, primero ellas tienen que poner el ejemplo.
Si las funcionarias de gobierno y las legisladoras trabajan en el diseño e implementación de programas y políticas públicas que nos beneficien y cierran el paso a las estrategias clientelares que imponen sus líderes. Si desde el Ejecutivo y el Legislativo eliminamos las fobias, superamos la polarización para erradicar el analfabetismo en las comunidades indígenas, por ejemplo.
Nuestro tiempo si las empresarias, emprendedoras, científicas y académicas ponen sus conocimientos al servicio de las otras y comparten su experiencia para crecer juntas. Si las mujeres dejamos de descalificar, insultar o meter el pie a otras mujeres.
Si abrimos los espacios para que las voces de las niñas, adolescentes y mujeres sean escuchadas y valoradas. Si propiciamos ejercicios de diálogo entre las generaciones para revisar en qué nos equivocamos, en dónde acertamos, qué logramos, qué corregimos y qué nos falta por hacer.
Tiempo de mujeres cuando dejemos de demostrar que podemos, que sí somos capaces, talentosas, innovadoras y que la maternidad es una decisión propia y que tampoco estorba ni es un obstáculo para nuestro desarrollo. Cuando nuestras acciones y no sólo las palabras sean incluyentes, cuando veamos a las personas con discapacidad como eso, personas y las respetemos.
Si permitimos que nuestras mujeres, niñas y adolescentes sean desaparecidas asesinadas, violentadas, discriminadas y sometidas a la pobreza y no gritamos, no marchamos, no denunciamos ni sostenemos el tendedero de las ausentes, si no las buscamos, entonces no somos sororas y todavía no es tiempo de mujeres.
¿Qué hacemos para que sea tiempo de todas las mujeres? Las que están en los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, ¿qué están haciendo?, ¿cómo quieren trascender?
