Sí están solas…

Llegaron vestidas de morado o con algún motivo lila, traían pancartas con la leyenda “vota libre y sin miedo” o “somos 251”, gritaron consignas para defender el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y exigieron que se quitara la inmunidad procesal a ...

Llegaron vestidas de morado o con algún motivo lila, traían pancartas con la leyenda “vota libre y sin miedo” o “somos 251”, gritaron consignas para defender el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia y exigieron que se quitara la inmunidad procesal a Cuauhtémoc Blanco, para que enfrente las acusaciones de abuso sexual hechas por su media hermana, Nadia Fabiola Blanco.

Las diputadas tenían un acuerdo. Darían juntas esa batalla. Pero fueron traicionadas por sus propias compañeras de Morena, del Partido Verde, del PT, todas las del PRI, una independiente y una del PAN (las abstenciones también cuentan).

Las legisladoras que arroparon a un acusado de violencia sexual traicionaron también a las mujeres que juraron defender y representar. Se olvidaron de quienes, con su voto, las llevaron a ocupar una curul en San Lázaro.

Las diputadas que abrazaron a Blanco convalidaron un vil y denigrante triunfo de la impunidad. Fueron usadas como piezas de un juego político.

¿Por qué tan obedientes a la línea? ¿Por qué agacharon la cabeza y obedecieron? Su servilismo contrasta con lo aguerridas que se mostraron para montar el escudo y proteger a Blanco en la tribuna del Congreso, o con lo atrevidas que se vieron para gritar que el sujeto no está solo.

Traicionaron la causa. Renunciaron a ser la voz de las mujeres violentadas y amenazadas. No representaron a las mujeres víctimas de la impunidad, las que son ignoradas o revictimizadas en los ministerios públicos, fiscalías y juzgados. Ellas sí están solas.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la agresión contra mujeres y niñas sigue siendo una de las transgresiones de los derechos humanos más extendidas y generalizadas en el orbe.

¿A cambio de qué traicionaron y pisotearon la sororidad? ¿Por mantener su carrera política? ¿Porque son obedientes a ya saben quién? Y las diputadas que buscaban desprender del fuero a Blanco, ¿por qué se quedaron solas?, ¿por qué no lograron llamar la atención de los colectivos de mujeres para apoyarlas ese martes mientras se desarrollaba la sesión?

¿Por qué no lograron convocarlas para pintar de morado los alrededores de la Cámara y ejercer presión? Algo están haciendo mal también. Están muy alejadas de la sociedad civil. Esa sociedad que ayer tomó Paseo de la Reforma para gritar: “¡Ningún agresor en el poder!” y pintar en los carriles centrales, con letras moradas, la palabra “Basta” y, con blanco, “Impunidad”.

Rompamos esa sensación de soledad, exijamos a las autoridades y a la Presidenta que nos escuche a todas. Que no ignoren a ninguna mujer y menos, si es víctima de cualquier tipo de violencia.

Que atiendan la solicitud, por ejemplo, del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, que envió una carta a la presidenta Claudia Sheinbaum para pedirle audiencia y presentarle pruebas de lo encontrado en el rancho Izaguirre.

“Nuestro dolor no tiene partido. Nuestra causa no tiene color. Lo único que pedimos es justicia. Que se escuche. Que no se desvíe la atención. Esta lucha no es sobre gobiernos o adversarios, se trata de nuestros hijos, hijas, hermanos, padres, de nuestros desaparecidos.

“Hay miedo. Hay amenazas. A veces parece que buscarlos es el delito, cuando el delito es desaparecerlos. Creemos que es usted quien puede encabezar esta lucha, siendo usted madre, esposa, abuela…”.

DM

Don Olegario Vázquez Raña: lo recordaré alegre, solidario y apoyando las iniciativas de su equipo de periodistas de Excélsior. Siempre generoso y compartido de los éxitos del Periódico de la Vida Nacional. ¡Gracias por rescatar Excélsior!, y abrir los espacios para quienes nos apasiona el periodismo. Descanse en paz.

Querido jefe Olegario Vázquez Aldir, te abrazo con el corazón y gracias por compartir el legado de don Olegario. Me quedo con estas palabras pronunciadas durante su homenaje: “Siempre entendió que el verdadero éxito no se mide únicamente con cifras, sino en el impacto positivo que una empresa puede tener en la vida de las personas y, sobre todo, en la sociedad”.

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