Salvajes con iniciativa

En el mundo ideal, los legisladores no piden “moches”, no tienen conflicto de interés, no se duermen en las sesiones, no utilizan el fuero para evitar procesos judiciales penales y de lo familiar

“Somos gobierno, no somos oposición”, les dijo Andrés Manuel López Obrador a los diputados de Morena el miércoles 5 de septiembre. El Presidente electo los visitó en la Cámara de Diputados para pedirles, entre otras cosas, que se comportaran a la altura de las circunstancias y las expectativas ciudadanas.

¿Por qué el Presidente electo tendría que pedir un comportamiento así a los legisladores de Morena que representan a un Poder independiente y que es el “contrapeso” del Poder Ejecutivo? Porque llegaron a las curules del Palacio Legislativo de San Lázaro representando a Morena, porque el último tramo de la campaña de López Obrador lo dedicó a pedir el voto ciudadano a favor de los legisladores federales y locales de Morena, porque hizo campaña para ellos, porque quería “carro completo” como resultado electoral. Y hoy son mayoría.

Hay voces que dicen que el Legislativo es el contrapeso del Ejecutivo, que se debe respetar la máxima de que el Ejecutivo propone y el Legislativo dispone, que un Presidente no debe dictar las tareas o prioridades de los legisladores. Y sí, claro que tienen razón, pero eso funciona en el mundo ideal, donde los legisladores que representan a los diversos partidos políticos saben construir acuerdos, superan las diferencias para trabajar en beneficio de sus ciudadanos. En ese mundo ideal los legisladores no piden “moches”, no tienen conflicto de interés, no se duermen en las sesiones, no utilizan el fuero para evitar procesos judiciales penales y de lo familiar, no chatean para saber quién es el “padrote” de una chica, no faltan a las sesiones, estudian las leyes y conocen a la perfección las modificaciones que aprueban.

Hemos sido testigos de la parálisis legislativa, de las reformas que se quedan en la “congeladora” (Ley Orgánica de la Fiscalía General, nombramiento del Fiscal y magistrados Anticorrupción y la reforma en materia de fuero), por falta de acuerdos, porque no se superan las rencillas políticas o porque se utilizan como moneda de cambio en procesos electorales.

Por eso, López Obrador tenía muy claro que para gobernar y cumplir con las expectativas de sus simpatizantes tenía que tener la mayoría en el Congreso. Y es natural, no nos engañemos, que busque eco en las Cámaras a sus propuestas. Es obvio que pedirá su voto o echará a andar la “aplanadora” para hacer las reformas o diseñar las leyes o presupuestos que necesitará para la cuarta transformación. Todos salieron del mismo proyecto político: Morena.

Ahora, quienes parecen no tener claro cuál es su papel en la historia de la cuarta transformación son los propios legisladores de Morena, quienes han metido en aprietos al futuro equipo de gobierno. Con sus iniciativas en el Congreso y sus últimas declaraciones han encendido pequeños infiernitos que el propio Andrés Manuel ha tenido que apagar, como la iniciativa de los senadores de Morena para eliminar comisiones bancarias, que ocasionaron pérdidas en la Bolsa Mexicana de Valores.

En este caso no se trata de las atribuciones de dos poderes, se trata de que, efectivamente, los representantes de Morena no se han dado cuenta de que ya no son oposición, de que su lugar en la historia cambió y que a partir del 1 de diciembre serán gobierno y que lo que propongan y discutan ahora en el Congreso allanará u obstaculizará el camino del próximo gobierno, que salió de las filas de su mismo partido. Se vale, pues, que Morena en el Legislativo y Ejecutivo vaya en un mismo sentido, por un mismo proyecto ¿no? Así lo hizo el PRI durante 71 años y eso quiso hacer el PAN, pero no le alcanzaron los votos.

El senador Ricardo Monreal, quien impulsó la polémica iniciativa que tumbó por dos días a la Bolsa, declaró el viernes por la mañana que no tenía por qué consultar al equipo de transición y que el Senado no recibía regaño de nadie, pero después fue requerido en la casa de transición. Luego vino el mensaje de López Obrador que calmó el “nerviosismo” de los mercados: no habrá modificaciones a las leyes bancarias en por lo menos tres años.

¿Qué harán ahora los senadores de Morena? La iniciativa fue presentada. Ricardo Monreal, ¿seguirá con el proceso, hará las consultas al sector involucrado como lo prometió el jueves cuando dijo que “no se tomará una decisión abrupta, porque no somos una horda de salvajes”? Ya lo veremos, pero no hay nada peor que unos salvajes con iniciativa.

DM

Por cierto, hablando de los mensajes entre Poderes de la Unión, el jueves hubo uno muy claro del Judicial al Legislativo. El presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Luis María Aguilar, recordó en un evento público que la independencia judicial no es una prerrogativa ni un privilegio en beneficio de los juzgadores, sino un requi-sito para ejercer su función (Excélsior, 9 de noviembre). Y es que el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, presentó una iniciativa de reforma a la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación para que ningún juez o magistrado de circuito dure más de seis años en el cargo y evitar que “se enquisten” hasta por más de 20 años. “Se requiere una sacudida completa en el Poder Judicial”, dijo Monreal.

                Twitter: @Fabiguarneros

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