#QuédateEnCasa

El miércoles 8 de abril, el subsecretario Hugo LópezGatell informó que la pandemia del coronavirus es ocho veces más grande que la cifra de contagios que arrojan las pruebas oficiales; es decir, se calculan más de 26 mil contagiados con COVID19 en todo el país.El ...

El miércoles 8 de abril, el subsecretario Hugo López-Gatell informó que la pandemia del coronavirus es ocho veces más grande que la cifra de contagios que arrojan las pruebas oficiales; es decir, se calculan más de 26 mil contagiados con COVID-19 en todo el país.

El jueves pasado, Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, dijo que los gobiernos de México y China programaron por lo menos 20 vuelos para el traslado de medicamentos, equipos médicos, 11.5 millones de cubrebocas de uso médico, 16 millones 174 mil cubrebocas de tela, mascarillas y guantes de uso clínico.

De hecho, el primer vuelo —que llegó el pasado martes— traía 725 mil guantes y 820 mil mascarillas KN95, equivalentes al N95 fabricadas en Estados Unidos, y el del viernes trajo 820 mil mascarillas para personal que trabaja en terapia intensiva y 1.9 millones de cubrebocas de uso médico.

El viernes, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador le pidió a su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, que le vendiera 10 mil ventiladores y 10 mil monitores para poder atender la emergencia sanitaria.

Todas esas acciones nos indican que el número de contagios en nuestro país aumentará de manera exponencial. El viernes, por ejemplo, se rinformó de 403 nuevos casos, es decir 143 más que el jueves, cuando se registraron 260 nuevos casos. El número de muertos también ha crecido, hasta el corte de anoche la cifra era de 273.

Entonces, ¿qué parte del #QuédateEnCasa no se ha entendido? ¿Por qué el rechazo a la distancia social? Las noticias de contagios y fallecidos en otros países, ¿nos les dicen nada? Hay 108 mil 288 muertos en el mundo por COVID-19. Además, EU ya superó a Italia en el número de muertes, por lo que se colocó como el primer lugar con 20 mil 506 víctimas.

En México no nos podemos dar el lujo de experimentar en carne propia, porque no tenemos un sistema de salud público eficiente, de calidad, equipado con personal médico, medicinas y los insumos indispensables para atender la crisis, ¿qué no ven que apenas se están buscando en China y EU?

Estoy consciente de que vivimos en un país de contrastes, pero en estos momentos no es posible ver vacío el Zócalo de la capital del país, con sus comercios cerrados, y los mercados de La Viga y la Nueva Viga —famosos por la venta de pescados y mariscos— saturados de personas; el viernes había 4 mil consumidores.

¿De qué sirve que se hayan cerrado muchas empresas —pequeñas y medianas— y se haya despedido o descansado al personal, si en los mercados y tiendas de autoservicio vemos a familias completas —con niños y abuelos incluidos— haciendo las compras, sin protección y sin guardar la sana distancia? Ahí están amontonados.

Y lo mismo pasa en diversas partes del país, hay familias que se siguen reuniendo con los primos, tíos, abuelos como si fuera fiesta o peor, ¡hacen fiesta! Algunos se van de vacaciones, a pesar de que se ha dicho que “no son vacaciones” y colman con su presencia las plazas de los pueblos. Hay quienes, pese a los operativos policiacos, intentan llegar a la playa.

En San Juan Chamula, Chiapas, se realizaron las ceremonias religiosas de manera normal. Había cientos de personas amontonadas afuera del templo, y en San Juan Cancuc tampoco suspendieron la fiesta patronal.

Ante la indolencia de muchos mexicanos que van y vienen como si fueran inmunes al virus —incluso pueden ser portadores o estar contagiados sin presentar síntomas—, habitantes de otros estados y municipios ya tomaron medidas más estrictas, como cerrar los accesos.

Playas, pueblos mágicos y diversas comunidades indígenas cerraron sus fronteras para impedir la entrada a quien no sea residente de esos lugares.  Se impide el acceso a vacacionistas, turistas mexicanos o extranjeros a Tepoztlán, en Morelos; Tecolutla, Zongolica, Tuxpan y Tamiahua, en Veracruz; Huasca de Ocampo, en Hidalgo; Sayulita, en Nayarit; Holbox y Chiquilá, en Quintana Roo; Río Lagartos, Yucatán; la Meseta purépecha y la Riviera del Lago Zirahuén, en Michoacán.

En Oaxaca, los habitantes de Huatulco bloquearon el acceso al aeropuerto para evitar que sigan llegando vacacionistas y en Tlaxiaco, el ayuntamiento comunicó de manera oficial la prohibición de entrada a todos los visitantes nacionales, extranjeros y familiares residentes de otros municipios o estado de la República.

En Culiacán, las autoridades tuvieron que sacar a 243 personas que estaban en las playas de la entidad y la alcaldía de Mulegé, en Baja California Sur, prohibió la entrada de los visitantes extranjeros.

Los argumentos de pobladores y autoridades locales de bloquear accesos no es solamente la probabilidad de que alguno de los visitantes pueda tener COVID-19 y sea un foco de contagio, sino que la capacidad hospitalaria de esos sitios no sería suficiente para atender un brote. Tal y como sucedió con el caso del potosino que regresó a su estado procedente de Estados Unidos. Venía en un autobús que iba dejando migrantes en diferentes pueblos y murió porque en el hospital de Río Verde no le pudieron dar atención, pues carece de todo el equipo necesario. Lo tuvieron que trasladar a la capital de San Luis Potosí, pero cuando llegó fue demasiado tarde. Ahora tratan de ubicar a los pasajeros de ese autobús, por el riesgo del contagio.

Un dato más, la pandemia del coronavirus ya se extendió a las zonas rurales y dejó de ser exclusiva de las zonas urbanas, de acuerdo con los informes epidemiológicos (Excélsior, 10/04/20).

Por favor, si no tienes que ir a trabajar #QuédateEnCasa, estamos a punto de entrar a la Fase 3.

 

 DM

La próxima columna se publicará el domingo 26 abril. Yo me quedo en casa para que no nos falte nadie.

Temas: