Paz ficticia

Ya hay paz en Guerrero, pero también es ficticia porque, en los hechos, las organizaciones criminales deciden cuándo, dónde y contra quién abrir fuego o parar las balas.Organizaciones sociales, representantes de las iglesias católica y evangélica, madres ...

  • Ya hay paz en Guerrero, pero también es ficticia porque, en los hechos, las organizaciones criminales deciden cuándo, dónde y contra quién abrir fuego o parar las balas.

Organizaciones sociales, representantes de las iglesias católica y evangélica, madres buscadoras, empresarios y académicos han advertido de la creciente violencia que se vive en el país, pero las autoridades no quieren escuchar.

Mujeres y jóvenes desaparecidos o asesinados, comunidades acechadas o desplazadas por la violencia, transportistas amenazados, territorios en disputa, políticos y candidatos muertos; pero las autoridades no lo quieren ver.

México vive una paz ficticia, donde se asegura que se protegerá, por ejemplo, la elección del 2 de junio, donde se promete que no habrá violencia política, pero la hay.

Hace unos días, un grupo armado disparó directamente en la casa de Corina Esther Garza Arreo, aspirante del Partido Verde a la alcaldía por el municipio de Jiménez, en Tamaulipas. La agresión ocurrió en la madrugada del jueves.

Dos días antes, 50 organizaciones que conforman el Acuerdo Nacional por la Integridad Electoral (ANIE) habían advertido del riesgo del crimen organizado, que cada vez está más cerca de las urnas y de ganar los comicios.

La organización Más Ciudadanía compartió el martes que se han registrado 574 incidentes violentos a nivel municipal, además de amenazas a candidatos.

Ese mismo martes, en una reunión con diputados, la secretaria de Seguridad, Rosa Icela Rodríguez, informó que se registran 78 víctimas por día y que las entidades que concentran 48% de los asesinatos son Guanajuato, Estado de México, Baja California, Chihuahua, Michoacán y Jalisco. En dichos estados, durante el mes de enero se cometieron mil 168 homicidios dolosos.

Se envían miles de elementos de la Guardia Nacional a las zonas conflictivas, pero no se logra nada. La violencia y la impunidad escalan.

En Chiapas hay centenas de desplazados, familias que abandonaron sus comunidades, templos evangélicos cerrados, pero los gobiernos estatal y federal han minimizado el problema. El Presidente dijo que “son pocos” los que abandonaron su hogar y el gobernador declaró que en esa entidad no pasa nada.

Motozintla, Mazapa, Bellavista, Porvenir son sólo algunos de los pueblos en los que se padece del embate del crimen organizado, de acuerdo con Gamaliel Fierro, presidente de la Asociación de Pastores Evangélicos de Tapachula.

“Ya no tienes libertad para pasar de una comunidad a otra, te coartan la libertad de poder transitar por las carreteras. En consecuencia, hay hasta escasez de alimentos. Chiapas, en años anteriores, era uno de los estados más seguros a nivel nacional; hoy nos ha invadido la violencia, y la estamos padeciendo en los Altos”, declaró el líder evangélico.

El Movimiento Sueco para la Reconciliación y el Servicio internacional para la Paz pidió garantías para la población de Chiapas.

¿Cómo puede haber paz si ésta la pactan los grupos criminales y no el Estado mexicano?

Después de un año de enfrentamientos en Guerrero que dejaron decenas de muertos, transportistas amenazados y escuelas cerradas, los grupos delictivos de la Familia Michoacana y los Tlacos pactaron una tregua y acordaron que cada uno de los grupos criminales se quedará en los territorios que ya controla y cancelará sus pretensiones de avanzar, lo que implicará frenar los enfrentamientos y caminar hacia la paz.

El sacerdote Filiberto Velázquez Florencio, director del Centro de Derechos Humanos Minerva Bello, informó que esas negociaciones iniciaron el miércoles y el jueves se reunieron los líderes de los dos grupos delictivos, sin la presencia de ningún representante de las fuerzas de seguridad ni del gobierno.

En Las Tunas —poblado en disputa—“ya se retiraron todos”, aseguró el sacerdote en entrevista para Imagen Radio. “Gracias a esta tregua, la gente podrá regresar a sus casas y los que se quedaron en sus comunidades retomarán sus actividades económicas como pesca, agricultura y el comercio, que se paralizaron entre Apaxtla y Heliodoro Castillo, los caminos se bloquearon, y esto va a permitir un mayor flujo y un mejor desarrollo”, consideró.

El representante de la Iglesia católica confía en que el gobierno utilice los programas sociales para reconstruir las escuelas que por mucho tiempo quedaron abandonadas y afectadas por las bombas y metrallas.

La tregua fue pactada luego del enfrentamiento que tuvieron estos grupos delictivos en San Miguel Totolapan, donde hubo 17 muertos y después de que los cuatro obispos de Guerrero buscaron un alto al fuego sin tener éxito.

Ya hay paz en Guerrero, pero también es ficticia porque, en los hechos, las organizaciones criminales deciden cuándo, dónde y contra quién abrir fuego o parar las balas.

Hay en México una paz simulada porque esos grupos tienen el control de los territorios, de las carreteras y de algunas actividades económicas ilícitas. Tienen armas, dinero y atemorizan.

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