Malditas deudas
Y la historia se repite… Quienes generan empleo, pagamos impuestos y sacamos al país adelante de todas sus crisis, debemos asumir las deudas económicas y sociales de los gobiernos y políticos corruptos. Por supuesto que se justifica la reacción de la presidenta ...
Y la historia se repite… Quienes generan empleo, pagamos impuestos y sacamos al país adelante de todas sus crisis, debemos asumir las deudas económicas y sociales de los gobiernos y políticos corruptos. Por supuesto que se justifica la reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum cuando habló de esa “maldita deuda corrupta de Calderón y Peña en Pemex”, pues toca pagar los vencimientos. “Nos toca pagarla nosotros en esta administración. ¿Podemos no pagar? No, no se puede, son deudas a los bancos, fondos, etcétera”, expresó la Presidenta hace unos días en su conferencia matutina, desde Palacio Nacional.Y es que para continuar con el segundo piso de la 4T, hay que pagar las deudas de los otros: las de los priistas, panistas y las que dejó “ya saben quién”.
La deuda no es sólo económica, impacta aún más la social, porque afecta al mexicano más vulnerable, a la clase trabajadora y al que vive “al día”. Por ejemplo, la maldita deuda en materia de salud. El 1 de enero de 2020, por decreto presidencial, Andrés Manuel López Obrador creó el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), para sustituir al Seguro Popular, combatir la corrupción y mejorar los servicios de salud; pero el propio expresidente admitió que fue un fracaso. Entonces, un nuevo decreto emitido en 2022 dio paso al nuevo IMSS-Bienestar, para rectificar el “error”, que dejó una deuda de 938.3 millones de pesos.
La historia no termina ahí. ¿Adivinen quién heredó el problema? En julio de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum firmó un decreto para que las funciones del programa IMSS-Bienestar fueran absorbidas por el IMSS ordinario, integrando a sus trabajadores al régimen del seguro social.
Otra deuda: la Megafarmacia del Bienestar, un proyecto de dos mil millones de pesos que, en los primeros seis meses de funcionamiento, surtió un promedio seis recetas diarias para todo el país, a pesar de tener una capacidad para almacenar 286 millones de cajas de fármacos. La actual administración corregirá ese fracaso instalando una farmacia del Bienestar junto a cada Banco del Bienestar. Bueno, esa fue la promesa, igual que el compromiso de utilizar nueva tecnología para automatizar y eficientar compras y distribución.
También está la deuda con la infancia. En 2019 y 2020, el gobierno dejó a 6 millones de niños sin vacunar, desprotegidos contra enfermedades como el sarampión, la hepatitis B y el tétanos. Actualmente hay una campaña nacional para resarcir esa mala decisión tomada en el primer piso de la 4T.
¿Hablamos de la maldita deuda corrupta en materia de seguridad, cuyos efectos no sólo han sido la imparable violencia, disputas entre grupos criminales, homicidios, extorsiones, secuestros, desplazamientos forzados, sino también una red de complicidades entre funcionarios públicos, legisladores y políticos? Heredamos la guerra contra el huachicol, el culiacanazo y La Barredora de Tabasco. Heredamos también el fracaso de la reforma y elección judicial.
Aún falta por pagar la deuda con los migrantes y desplazados por conflictos sociales e inseguridad. No se ha podido proteger a los nuestros ni aquí ni en EU; y tenemos en las calles a los haitianos y venezolanos. La Presidenta llama a la deuda de Pemex una “maldita deuda corrupta”; pero, ¿qué nombre le pondremos a la deuda social que han dejado la falta de medicinas, las vacunas que no se compraron, los jóvenes que ni estudian ni trabajan, y la violencia que inunda cada rincón del país? Ésas son las deudas que nos tocará pagar. ¿Podemos no pagarlas? No, no se puede.
- DM
Un gran reconocimiento a los héroes anónimos de la tragedia en el puente La Concordia, me refiero a las y los ciudadanos, a las y los vecinos, comerciantes y conductores que prestaron auxilio inmediato a las víctimas de la explosión de gas LP. Salvaron vidas. Un abrazo solidario y deseos de pronta recuperación a los heridos y hospitalizados; así como mis condolencias a las familias de quienes murieron. Las autoridades tienen una deuda pendiente de justicia con las víctimas y familiares; otra en materia de regulación de este tipo de vehículos y en la verificación del cumplimiento de las normas, y una más en la reparación y mantenimiento de vialidades.
