¿Llegamos todas?

Para tener a la primera Presidenta pasaron 71 años, desde que las mujeres lograron el derecho al voto y ser votadas, y el hecho histórico impone un reto desafiante para Claudia Sheinbaum: garantizar el acceso y el cumplimiento de los derechos humanos y constitucionales de ...

Para tener a la primera Presidenta pasaron 71 años, desde que las mujeres lograron el derecho al voto y ser votadas, y el hecho histórico impone un reto desafiante para Claudia Sheinbaum: garantizar el acceso y el cumplimiento de los derechos humanos y constitucionales de todas las niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres, ancianas, indígenas y afromexicanas de nuestro país.

¿Llegamos todas? No. México es un país violento para miles de niñas y mujeres que son forzadas a matrimonios pactados, a embarazos no deseados; sometidas a relaciones sexuales no consensuadas,  vendidas o cambiadas por animales en las comunidades regidas por usos y costumbres, obligadas a realizar trabajos de esclavitud, golpeadas por sus padres, hermanos y parejas; violadas, asesinadas o desaparecidas.

En los Poderes de la Unión no están todas, pero tampoco están en las escuelas, universidades ni centros laborales; mucho menos tienen acceso a servicios de salud de primera calidad y a una vivienda digna.

Y ése es el reto para la primera Presidenta de México. ¿Qué hará por ellas en estos seis años? ¿Reconocerlas, atender sus demandas, garantizar sus derechos, empoderarlas? Millones (11.5) son jefas de familia y otras miles son cuidadoras, todas necesitan oportunidades de crecimiento y desarrollo para ellas, sus hijos e hijas, porque son el motor de eso que llamamos el núcleo de la sociedad.

Se estima que, hasta 2020, se contabilizaron más de 313 mil niñas, niños y adolescentes de 12 a 17 años en un matrimonio o unión temprana en México, de los cuales 76% eran mujeres, lo que refleja que la mayoría de las uniones infantiles afectan de manera desproporcionada a niñas y a las adolescentes.

En México, las complicaciones relacionadas con el embarazo adolescente son la sexta causa de muerte de mujeres entre 15 y 17 años.

Del primero de enero de 2013 al 13 de marzo de 2024, se registró la desaparición de 10 mil 595 niñas, niños y adolescentes, de los cuales 51.8% eran niñas y adolescentes mujeres.

Entre 2015 y 2022, sólo uno de cada cinco asesinatos cometidos contra niñas, adolescentes y mujeres se clasificó e investigó como feminicidio

Entre 2015 y 2023 se contabilizaron cuatro mil 630 mujeres víctimas de trata de personas en nuestro país, de las cuáles, mil 787 (38.6%) fueron niñas y adolescentes mujeres.

En ciberacoso, 92% de las víctimas de material de abuso y explotación sexual infantil son niñas y adolescentes mujeres.

En 2022, 45.9% de las mujeres menores de 18 años vivía en situación de pobreza, mientras que 92.9% de las víctimas de violencia sexual atendidas en hospitales eran niñas y adolescentes, al igual que 88.6% de las víctimas de violencia familiar. Estos datos reflejan una falla sistemática en la protección de los derechos fundamentales de las niñas que nos debe preocupar a todas y todos.

Otro dato, 21.2% de las niñas no tiene acceso a una alimentación adecuada y 42% carece de acceso a los servicios de salud.

Las víctimas de todas las formas de violencia viven con miedo, que paraliza su capacidad de actuar y tomar decisiones, priorizando la supervivencia por encima de su bienestar y desarrollo.

“Vivir bajo la sombra de la violencia es una manera drástica de despojar a las niñas de su poder, tanto individual como colectivo”, alerta Save the Children en su investigación titulada Recuperar el poder de las niñas y adolescentes en tiempos de mujeres transformadoras.

“Ver a una mujer al frente del país es un mensaje poderoso para las niñas: ellas también pueden liderar, tomar decisiones y cambiar el rumbo de su vida, de su comunidad”, advierte el colectivo Mujeres Vivas, Mujeres Libres, que invita a reflexionar:

“Imagina no poder ir a la escuela porque tienes que realizar trabajos domésticos o porque te han obligado a casarte siendo apenas una niña. Esta es la prisión en la que viven miles de niñas en nuestro país, un ciclo de pobreza e injusticia que debemos romper. No podemos permitir que vivan un destino que no eligieron”.

Este gobierno que va por el segundo piso de la 4T, ¿cimentará la transformación del entorno económico y social de las mujeres? ¿Le apostará a su preparación académica, social y política? ¿O hará como que no las ve ni escucha? ¿Las preparará para el relevo político o cederá ante el heredero del sistema patriarcal?

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