Clinch en el primer round

• La Unidad de Inteligencia Financiera informó que congeló las cuentas de 26 presuntos polleros, porque se detectaron operaciones financieras desde El Salvador, Honduras, Guatemala, Camerún, Estados Unidos e Inglaterra a ciudades fronterizas como Tijuana, Nogales, Ciudad Juárez, Ciudad Acuña, Piedras Negras y Reynosa.

México se aplicó. Logró salirse de las cuerdas, como se dice en el box cuando el rival arrincona; sin embargo, el recurso utilizado en este primer round fue abrazar al contrincante. México no respondió con un puñetazo a Estados Unidos, pero lo hizo retroceder.

México estaba en la cuenta regresiva, luego de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, amagó con poner un arancel de 5% a todos los productos mexicanos que entraran a su país, a partir del 10 de junio, si no tomaba acciones contundentes para detener la migración ilegal.

La primera estrategia de combate fue enviar a dialogar a una delegación mexicana, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard. No fue suficiente porque nuestros representantes iban preparados para dar la pelea con cifras de la relación económica bilateral y las afectaciones al comercio y consumidores de ambos países.

Donald Trump, desde su gira por Europa, insistía en la aplicación de los aranceles y lanzaba tuits —como golpes de boxeador estilista— exigiendo acciones contra la migración ilegal y crimen organizado para garantizar una frontera segura. “México tiene que detenerlos”, decía.

Las acciones del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para quitarse de encima el amago de Trump las empezamos a ver el lunes 3 de junio cuando, en un comunicado,  –emitido de manera conjunta por las secretarías de Relaciones Exteriores, Economía y Agricultura—se difundieron las cifras y las medidas para frenar el ingreso de migrantes indocumentados a territorio nacional:

“Entre diciembre de 2018 y mayo de 2019, las autoridades migratorias mexicanas han devuelto a 80,537 personas migrantes, principalmente a los países del norte de Centroamérica. Asimismo, México ha detenido a más de 400 personas por delitos vinculados al tráfico de personas”.

En el comunicado se informó que México ha recibido a 8,835 migrantes retornados de Estados Unidos que realizan su proceso migratorio ante tribunales estadunidenses y, además, 18,778 personas esperan en un puerto de entrada fronterizo, en territorio mexicano, para presentar solicitudes de asilo ante EU.

“Sin los esfuerzos mexicanos, Estados Unidos recibiría 250 mil personas migrantes más, sólo en 2019. Si la imposición de tarifas arancelarias llegara a implementarse, los flujos migratorios serían aún más numerosos y ambas economías serían menos competitivas al exterior y menos prósperas al interior”.

El 5 de junio (día en que iniciaron las conversaciones en Washington para resolver el diferendo), el gobierno de México difundió la detención por el delito de tráfico de indocumentados de Irineo Mujica Arzate, dirigente de la Organización Pueblos sin Fronteras y que organizó varias de las caravanas de migrantes; y al día siguiente, jueves 6 de junio, la Unidad de Inteligencia Financiera informó que congeló las cuentas de 26 presuntos polleros, porque se detectaron operaciones financieras desde El Salvador, Honduras, Guatemala, Camerún, Estados Unidos e Inglaterra a ciudades fronterizas como Tijuana, Nogales, Ciudad Juárez, Ciudad Acuña, Piedras Negras y Reynosa.

Ese mismo jueves (segundo día de conversaciones), desde Washington, el canciller Marcelo Ebrard informó que para frenar la migración ilegal, como lo solicitó Estados Unidos, México ofreció desplegar a seis mil efectivos de la Guardia Nacional al sur del país, particularmente en la frontera con Guatemala.

Las conversaciones se reanudaron el viernes, y México ya estaba preparado para el clinch (cuando los boxeadores se abrazan o se toman para golpear utilizando los golpes pactados: codos, rodillas, puños). Esa noche se anunciaron los acuerdos entre México y Estados Unidos que dejaron sin efecto el cobro del 5% de aranceles.

Nuestro país se comprometió a reforzar las acciones en materia de detención y freno de la migración irregular, incluyendo el despliegue de la Guardia Nacional en todo el territorio Nacional, dando prioridad a la frontera sur. Además, tomará acciones para desmantelar las organizaciones de tráfico y trata de personas, así como sus redes de financiamiento y transporte ilegales.

Estados Unidos retornará a México a todos aquellos que crucen la frontera para solicitar asilo, donde podrán esperar la resolución. Y México autorizará la entrada de esos migrantes y ofrecerá fuentes de empleo, acceso a educación, salud y protección de sus derechos humanos para ellos y sus familias.

Ambos países se comprometieron a fortalecer la relación bilateral, incluyendo el intercambio de información, acciones coordinadas para garantizar la seguridad de la frontera, fomentar el desarrollo económico y aumentar la inversión en el sur de México y Centroamérica para crear una zona de prosperidad.

Primer round. No fuimos al Ángel, pero sí a Tijuana.

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