Estrategia priista
En Zacatecas el interés priista se ubica en la misma línea del PAN y el PRD, donde el enemigo común es Morena y, específicamente, la familia Monreal.
Inicia el 2016 en medio de un calendario electoral en donde se disputarán 13 gubernaturas incluyendo la repetición del proceso electoral en Colima. Para el PRI se trata de un año donde el reto será no sólo conservar los estados que ahora gobierna, sino poder quitarle a la oposición los bastiones de Puebla y Oaxaca principalmente. En el primer caso se trata de una posición panista importante desde donde el gobernador Rafael Moreno Valle intentará impulsar su candidatura blanquiazul a la Presidencia, mientras que en la segunda la división entre los cacicazgos de dos exgobernadores priistas José Murat y Ulises Ruiz, abre de nuevo la puerta a la alianza PAN-PRD.
En estas contiendas, el Revolucionario Institucional tiene un elemento fundamental que cuidar. Cualquier deserción producto de una ruptura a la hora de procesar las candidaturas sería mortal para un partido tricolor que sabe las consecuencias de enfrentarse a una alianza entre la izquierda y la derecha encabezada por un expriista desencantado por la decisión de su partido. Para eso está Manlio al frente del PRI en un intento por consolidar candidaturas en donde los perdedores obtengan algún tipo de beneficio a cambio de su disciplina y su permanencia partidaria.
Pero el espacio más importante donde una derrota tendría consecuencias no sólo en el corto sino en el mediano plazo, es Veracruz. La administración de Javier Duarte ha sido lo suficientemente dañina para el estado y para el PRI, por lo que la necesidad de encontrar un candidato ajeno al gobernador actual se presenta como una condición indispensable para disputarle la entidad a una eventual alianza opositora. Y es que aunque tanto en Veracruz como en Puebla, la gestión del próximo gobernador durará sólo dos años, serán, precisamente, éstos quienes se encarguen de operar la elección presidencial del 2018. Siendo Veracruz uno de los estados con mayor cantidad de posibles votantes —casi cinco millones y medio de ciudadanos inscritos en el padrón electoral— ganar la elección de este año es vital para cualquier partido.
En Zacatecas el interés priista se ubica en la misma línea del PAN y el PRD, donde el enemigo común es Morena y, específicamente, la familia Monreal por diferentes razones. El candidato natural del partido de AMLO, David Monreal, podría conseguir la primera gubernatura para ese partido y desde ahí obtener los recursos de todo tipo tanto para la candidatura de Andrés Manuel, como para la operación en la Ciudad de México en manos de su hermano Ricardo Monreal. Las diferencias entre PRI-PAN y PRD quedan aquí borradas ante la amenaza real de convertir a Zacatecas en el bastión desde donde Morena lanzaría su doble apuesta para la Presidencia y la jefatura de gobierno capitalino.
Del resultado final de las 13 elecciones para gobernador, dependerá en gran medida la forma en la que el PRI procese su contienda interna con miras a la elección presidencial. Para Osorio Chong, Videgaray, Nuño y el propio Manlio, los comicios serán una señal de hasta dónde son capaces de demostrar su habilidad política, y así llevar al triunfo al partido tricolor, o por el contrario hacer patente su incapacidad para resolver un proceso electoral complejo, y por lo tanto no tener las cualidades indispensables presentes en un potencial candidato presidencial.
Comienza el 2016 con la mirada puesta en el 2018, y por lo tanto podemos olvidarnos de cualquier tipo de acuerdo entre gobierno y oposición, más allá de cuestiones básicas de convivencia democrática. El resto, será una lucha encarnizada no sólo por ganar las gubernaturas, sino también por desbancar a uno u otro aspirante presidencial. La guerra comienza.
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