Rumbo al 18
El resultado de las elecciones para gobernador del próximo año será importante para el posicionamiento de los partidos de cara al 2018.
La insistencia de los medios por intentar predecir el futuro en lo concerniente a las candidaturas presidenciales, forma parte de esa cultura política interesada en saber quién va adelante y quién queda fuera de la carrera hacia la silla grande. Así, aciertos de uno u otro personaje lo potencializan en determinado momento, mientras que los errores son magnificados al grado de desechar nombres que en ocasiones tienen capacidad de recuperación. En la era del presidencialismo absoluto, el juego era adivinar a qué personaje del gabinete elegiría el primer mandatario como sucesor, mientras que en esta época de democracia electoral, al interrogante se plantea en función de la capacidad de los contendientes para mantenerse en la carrera.
Quienes hoy aspiran a contender en el 2018, saben bien que la única posibilidad real de ganar estriba en su posicionamiento frente a la ciudadanía, de manera tal que ésta los perciba como viables para ganar en esa fecha. Destacar en los medios de comunicación, mantener relaciones adecuadas con poderes económicos y factores políticos, resulta de vital importancia para aspirar seriamente a la presidencia. Es por ello que las actuaciones de figuras como Osorio Chong, Videgaray, o Aurelio Nuño, son las más vigiladas por los medios, no sólo por la importancia de sus cargos, sino en función de sus posibilidades reales de encabezar al PRI en el 18.
Temas como la estabilidad política y económica, o la instrumentación de la Reforma Educativa, serán determinantes para la elección del candidato tricolor que intente suceder a Peña dentro de tres años. De aquí en adelante, cualquier error importante sacará a uno de estos tres jugadores de la contienda, en el entendido de que la decisión que tome el actual primer mandatario sobre un posible sucesor estará basada, como lo ha hecho en todos los casos, en detectar pragmáticamente a aquél que pueda ganar, y no a su preferido por simpatía o amistad.
Y mientras Morena intenta posicionar a López Obrador como candidato viable con propuestas desfasadas en tiempo y forma como la del aeropuerto, el PRD se debate en su crisis interna de liderazgo y proyecto, intentando hacer de Miguel Ángel Mancera su opción “independiente”. Para ello requiere de un cambio de imagen y resultados perceptibles para la ciudadanía capitalina en su forma de vida cotidiana. Además de tener a su enemigo en casa —Morena— Mancera está urgido por presentar una ciudad más limpia, eficaz, ordenada y ajena a la corrupción y el chantaje que han sido la tónica de estos tres años en la mayoría de las jefaturas delegacionales.
Proyectarse como opción nacional, requiere de una visión de izquierda más realista e incluyente de lo que hasta ahora ha presentado el PRD. Y algo similar le ocurre a Acción Nacional, en donde sus opciones triunfadoras se van reduciendo hasta llegar a las figuras de Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle. La primera, quien sin ningún cargo público requiere iniciar la llamada “precampaña” por todo el país para recordarle a la ciudadanía su papel durante el gobierno de su esposo, y más aún su trayectoria anterior, y el segundo a partir de los éxitos obtenidos durante su gestión en Puebla.
El resultado de las elecciones para gobernador del próximo año será importante para el posicionamiento de los partidos de cara al 2018. Pero las aspiraciones de los hoy precandidatos presidenciales dependen más de lo que puedan presentar como logros personales, que de lo que sus partidos puedan hacer por ellos. La lucha por la Presidencia de la República pasa en este momento por el egoísmo individualista de los políticos, dispuestos a todo para derribar a sus competidores dentro de sus respectivos partidos. Es la guerra hacia adentro con todo lo que esto implica.
Twitter: @ezshabot
