¿Qué quieren los hutíes?
Debido a los riesgos implicados, las naves se están absteniendo de cruzar por el Canal de Suez.
Por la liberación de Orión Hernández y Arturo Alberto Zacarías, mexicanos secuestrados por Hamás y los hutíes, respectivamente.
Semanas después de que estallara la guerra entre Israel y Hamás, apareció un nuevo actor en el escenario del conflicto: las milicias hutíes de Yemen. Se trata de un actor lejano geográficamente y sin involucramiento directo en esa guerra. Comenzó con el lanzamiento de misiles hacia Israel, para posteriormente secuestrar una nave marítima con sus tripulantes a bordo, bajo la suposición de que la embarcación algo tenía que ver con Israel. Los hutíes constituyen una milicia armada islamista radical, integrada por cerca de 100 mil combatientes que han protagonizado una larga guerra civil contra el gobierno sunnita de Yemen internacionalmente reconocido. A lo largo de años y hasta un reciente cese al fuego temporal, dicha contienda cobró decenas de miles de víctimas mortales, no sólo por la violencia, sino también por las epidemias y la desnutrición que diezmaron a su población civil, especialmente a los niños.
En razón de su pertenencia a la rama chiita del islam, los hutíes han contado con el apoyo activo de Irán, el cual les ha proporcionado armamento avanzado, que ha sido usado contra sus adversarios locales y también contra intereses de Arabia Saudita y Emiratos Árabes, de perfil sunnita, y a quienes en diversas ocasiones han hecho blanco de ataques, sobre todo a sus instalaciones petroleras. Al tener una relación tan estrecha con Teherán, se encuentran alineados con él en sus odios y objetivos, por lo que Israel, las naciones árabes sunnitas y Occidente son sus enemigos, y Hezbolá y Hamás, sus aliados.
Si bien los recientes ataques a Israel han sido contrarrestados por los sistemas de defensa antimisiles de ese país, hasta el día de hoy los hutíes continúan intentando dañar ciudades como Eilat, donde por cierto se albergan cerca de 60 mil israelíes desplazados de sus hogares por efecto de la guerra en curso. Simultáneamente, se han dedicado desde el 19 de noviembre pasado a atacar mediante drones y misiles a buques cargueros que navegan por el Mar Rojo con distintas banderas. Los países afectados han logrado contrarrestar en ocasiones los proyectiles hutíes, aunque no siempre lo han logrado. A medida que esos ataques están siendo cada vez más frecuentes y dañinos, y que los afectados son ya navíos norteamericanos, ingleses, franceses, sauditas y de varios países más, la alarma internacional ha ido creciendo al paso de los días. El Mar Rojo se ha convertido en un polvorín, los barcos se ven impedidos de llegar al Canal de Suez para conectar con el Mediterráneo, y están frente a la disyuntiva de tener que rodear el continente africano para llegar a su destino, con la consecuente elevación considerable del costo del trayecto y de las mercancías que transportan.
Cerca de 50 naves cruzan diariamente por el Canal de Suez, pero según los últimos datos, 32 buques se abstuvieron de hacerlo esta semana debido a los riesgos implicados en el trayecto. Desde luego que Egipto está sufriendo las consecuencias también, al ser el dueño del Canal, ya que usualmente 12% del comercio mundial pasa por esa vía que, por ahora, está siendo evadida. El trastorno es, así, monumental y una serie de naciones encabezadas por Estados Unidos han anunciado la gestación de un operativo multinacional para enfrentar esta crisis. Participan, además de EU, Gran Bretaña, Francia, Italia, España, Países Bajos, Noruega, Canadá, Bahrein y Seychelles.
La razón de esta embestida de los hutíes a la navegación regional puede explicarse tanto por la alianza estrecha que tienen con Irán, el cual es a su vez el gran padrino de Hamás y Hezbolá. Intentar en estos momentos complicarle la guerra a Israel mediante un frente adicional forma parte de sus objetivos. Pero, por otro lado, la otra intención es ganar popularidad y fuerza en el entorno local yemenita, a fin de avanzar en sus objetivos de ganarle terreno a sus adversarios políticos.
Es poco probable que los países que están formando la alianza internacional para neutralizar a los hutíes recurran a un amplio enfrentamiento armado. Nada más indeseable ahora que el escalamiento de la guerra en la región. A reserva de ver qué mecanismos ponen en práctica, la esperanza está puesta en que China, que también se está viendo afectada por la obstrucción del comercio global por vía marítima, presione a Irán para que éste ordene a sus aliados hutíes poner fin a sus ataques.
Por último, es una pena el abandono de nuestro gobierno a los dos mexicanos rehenes de Hamás y de los hutíes. Aunque sería ingenuo esperar más, cuando tantos y tantos compatriotas desaparecen y/o mueren cotidianamente aquí mismo en nuestro país, sin que haya ni la voluntad ni la estrategia política para combatir esa plaga que está carcomiendo el presente y el futuro de México.
