La ONU e Israel: compleja relación

A partir del ataque de Hamás a Israel del 7 de octubre y la consecuente guerra en Gaza, los encontronazos entre la ONU e Israel se han exacerbado de manera extraordinaria.

Una singular paradoja subyace en la relación que existe entre la ONU y el Estado de Israel. Éste nació de una peculiar manera, a saber, en virtud de una resolución en la Asamblea General de Naciones Unidas en 1947, cuando tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, el conflicto entre las poblaciones judía y árabe de Palestina por ese territorio, intentó solucionarse mediante una partición que otorgara la posibilidad del nacimiento del Estado de Israel y del Estado árabe de Palestina. La votación de la resolución 181 de la ONU resultó favorable a tal proyecto, de tal suerte que puede afirmarse que Israel nació gracias a dicho proceso, aunque su homólogo árabe-palestino no lo consiguió debido a la guerra que estalló en 1948 por iniciativa de los vecinos países árabes de la zona.

La paradoja viene a cuento porque unos años después, la ONU, como organismo multinacional, al incluir en su seno a 56 países musulmanes, de los cuales 22 son árabes, presentó en automático un frente unificado contrario a la existencia de Israel desde aquellos primeros años de su establecimiento. Por tanto, las iniciativas y resoluciones de la Asamblea General contra Israel, a veces justas, pero a menudo desproporcionadas e improcedentes, se presentaron una y otra vez, más todavía después de 1967 cuando la URSS y sus satélites, en el marco de la Guerra Fría, se sumaron al bloque árabe para presentar posturas conjuntas en los debates dentro de la ONU. En ese contexto, cualquier iniciativa anti-israelí prosperaba, ya que, de entrada, existía siempre una mayoría automática que votaba por ella.

Fue así como, de haber sido el espacio que posibilitó la legitimación del nacimiento del Estado de Israel, la ONU pasó a ser, con el tiempo, un foro que emitía resoluciones contrarias a él en abundancia. Y aunque con el derrumbe de la URSS y el fin de la Guerra Fría mejoró relativamente tal situación, las tensiones y las fricciones no terminaron del todo. Sin embargo, a partir del ataque de Hamás a Israel del 7 de octubre y la consecuente guerra en Gaza, los encontronazos entre la ONU e Israel se han exacerbado de manera extraordinaria.

Un punto de conflicto fue la tenaz resistencia de ONU-Mujeres a condenar tajantemente las agresiones sexuales sufridas por las mujeres israelíes víctimas el 7 de octubre de la brutalidad de los atacantes de Hamás. Por más evidencias que de forma inmediata salieron a la luz gracias a los videos filmados por los propios agresores y a las condiciones en que se encontraron los cuerpos de las víctimas, además de los testimonios de los y las sobrevivientes, tuvieron que pasar dos meses y múltiples campañas de presión de segmentos de opinión pública, para que ONU-Mujeres reconociera esa realidad y la condenara. La cúpula dirigente de la ONU tardó aún más en reconocer esa misma realidad, ya que argumentaba una falta de pruebas los suficientemente convincente como para alzar una voz crítica contra las atrocidades de índole sexual cometidas por Hamás.

Finalmente, cinco meses después de los hechos, la representante especial del Secretariado General de la ONU sobre Violencia Sexual en Conflictos, Pamila Patten, presentó un reporte derivado de una exhaustiva investigación sobre el terreno, investigación que la ONU sólo accedió a realizar cuatro meses después de los hechos. El reporte del equipo de Patten concedió que los horrores de las violaciones, mutilaciones y asesinatos del 7 de octubre sí ocurrieron, y que se ha seguido ejerciendo ese mismo tipo de violencia contra las mujeres que Hamás secuestró en aquella jornada.

El otro tema que ha confrontado a Israel con la ONU ha sido, sin duda, el de la naturaleza de las funciones que dentro de Gaza ha cumplido la UNRWA (Organización de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina). En el curso de la guerra se ha evidenciado que tal organismo ha fungido simultáneamente como colaborador activo de Hamás en sus planes anti-israelíes. Ha aparecido un buen número de pruebas y testimonios de participación de funcionarios, empleados y maestros de la UNRWA en el ataque del 7 de octubre, más allá de que en las batallas dentro de Gaza, se comprobó que escuelas, oficinas y hospitales de la UNRWA han servido como plataformas para el lanzamiento de cohetes contra Israel, lo mismo que como arsenales, oficinas y centros operativos de dicha organización islamista radical.

Las pruebas fueron tan contundentes que varios países que aportaban recursos a la UNRWA retiraron ese apoyo temporalmente. Por lo pronto, la relación ONU-Israel se mantiene con uno de los grados de tensión más altos de su historia, mientras el futuro de la UNRWA tras la guerra se mantiene en vilo.

Temas: