Israel vs. la UNRWA

La UNRWA, con aproximadamente 30 mil empleados en total, casi todos ellos también palestinos, ha funcionado durante 75 años.

En los últimos días, en el marco de la guerra que se libra entre Israel y Hamás de Gaza, ha surgido un escándalo que está imprimiendo mayor tensión aún a la crítica situación que se registra en la zona. Se trata de la acusación plenamente documentada, por parte de Israel, de que doce empleados de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio (UNRWA, por sus siglas en inglés) participaron en la masacre que perpetró Hamás el 7 de octubre pasado. También se están presentando pruebas de que muchos otros servidores de la misma organización dependiente de la ONU (maestros, personal sanitario, etcétera) son, al mismo tiempo, militantes de Hamás y aprovechan sus puestos para indoctrinar y trabajar en favor de sus metas jihadistas opuestas a resolver el problema palestino mediante un Estado que conviva con Israel. Su objetivo ha sido desde siempre “Palestina desde el río hasta el mar” es decir acabar con la presencia judía ahí mediante la destrucción de Israel. Entre los diversos hallazgos recientemente hechos está el reporte de que más de 3 mil maestros de la UNRWA formaron parte de un grupo de Telegram en el que se celebró con gran regocijo la masacre del 7 de octubre.

El tema es complejo, por lo que para efectos de claridad, hay que dar algunos antecedentes. La UNRWA fue creada en 1949 con objeto de atender las necesidades de los refugiados palestinos producto de la guerra árabe-israelí de 1948. Ha funcionado desde entonces en los países de Oriente Medio donde se establecieron tales refugiados, con la peculiaridad de que no fueron absorbidos por las naciones receptoras, no ellos, ni tampoco sus hijos, nietos y bisnietos nacidos ahí mismo. Las generaciones descendientes de los árabes-palestinos refugiados, establecidos en Siria, Líbano, Jordania, Gaza y Cisjordania siguen siendo hasta la fecha atendidos por la UNRWA a fin de cubrir sus necesidades básicas, como salud, educación y servicios sociales diversos.

Distinto fue el destino de palestinos que tuvieron la fortuna de establecerse en otras latitudes, por ejemplo Chile, donde reside una nutrida comunidad de origen palestino de cerca de 400 mil personas que gozan de derechos ciudadanos plenos. Los descendientes de los que llegaron por primera vez a Chile, han dejado así de ser “refugiados”, son chilenos en toda la extensión del término. Por cierto, igual sucedió con los 800 mil judíos que tuvieron que huir o fueron expulsados del mundo árabe entre 1949 y 1960. Muy pronto adquirieron su nueva ciudadanía tanto en Israel, como en los diversos países de Occidente a los que llegaron.

Es así como la UNRWA, con aproximadamente 30 mil empleados en total, casi todos ellos también palestinos, ha funcionado durante 75 años mediante los recursos aportados por una veintena de países de la comunidad internacional. De hecho, su burocracia tiende a perpetuarse indefinidamente, ya que con el crecimiento natural de la población palestina que nace ya con calidad de refugiada, sus funciones han tenido que proseguir de manera cada vez más amplia.

Su organización gemela, el ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados), presenta diferencias notables. A pesar de estar encargada de atender a la totalidad de los refugiados que hay en el mundo (excepto a los palestinos), su personal y su presupuesto son bastante menores, en vista de que trabajan con la perspectiva de que, eventualmente, los refugiados a los que sirven dejarán de serlo en algún momento, y su descendencia lo mismo. Sus empleados se cuentan en 16 mil 800, bastante menos que los 30 mil que laboran en la UNRWA, a pesar de que el ACNUR tiene como misión cubrir las necesidades de una población mucho más extensa.

La revelación del intenso involucramiento del personal de la UNRWA en las organizaciones islamistas radicales palestinas dio lugar en días pasados a la decisión de más de una docena de países, entre ellos Estados Unidos –el principal aportador de fondos– de congelar temporalmente sus contribuciones. Ello significará un golpe para las actividades de la organización en Gaza, justo ahora que su población vive una crisis humanitaria debido a la guerra, por lo que se prevé que el congelamiento será revertido, al menos parcialmente, en el corto plazo. Sin embargo, el conocimiento de cómo la UNRWA ha estado estrechamente entretejido con Hamás, colaborando con éste directamente y dejando además que sus escuelas y hospitales sean usados como cuarteles, almacenes de armas y plataformas de lanzamientos de cohetes, exigen un replanteamiento radical del esquema con el que se han manejado las cosas por la ONU y el mundo ante el reto de encontrar solución a la tragedia palestina.

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