Israel: oscuro panorama

Israel lleva más de medio año sumido en un torbellino político y social luego de que, a partir de sus elecciones de noviembre pasado quedó instalado el gobierno más ultranacionalista, religioso y de derecha extrema que jamás haya regido sus destinos. Desde entonces, ...

Israel lleva más de medio año sumido en un torbellino político y social luego de que, a partir de sus elecciones de noviembre pasado quedó instalado el gobierno más ultranacionalista, religioso y de derecha extrema que jamás haya regido sus destinos. Desde entonces, la polarización de su ciudadanía se adueñó del escenario. Ante la ausencia de una Constitución y de una Cámara alta, los nuevos detentadores del poder, con Benjamin Netanyahu a la cabeza, anunciaron su magno proyecto de reforma judicial, consistente en un paquete de cambios radicales, destinados básicamente a anular los poderes de la Suprema Corte, uno de los escasos contrapesos que funcionaban para garantizar su democracia.

A pesar de treinta semanas seguidas de manifestaciones sociales masivas contra tal proyecto, anuncios de cerca de 10 mil reservistas del ejército de que no se presentarían a sus prácticas y misiones, y huelgas de distintos gremios con daños palpables a la economía, el lunes pasado, gracias a su aplanadora de 64 escaños en la legislatura, el gobierno aprobó la primera enmienda, consistente en quitarle a la Corte el derecho a usar el criterio de “razonabilidad” para aprobar o anular leyes previamente aprobadas en el Parlamento. La reforma judicial dio así su primer paso y, ante él, la crisis interna cobró nuevas alturas. Dado este panorama, las consecuencias que se pueden prever, todas ellas negativas, se podrían enlistar como sigue:

- La polarización actual de la sociedad israelí, ya de por sí grave, podría empeorar aún más, ya que a medida que las manifestaciones continúan y se enardecen, la violencia y la represión policíaca se intensifican, en parte porque el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, posee un perfil extremista y provocador, inclinado a usar la mano de hierro para acallar protestas.

- Se vislumbra una creciente intervención de la religión y del establishment religioso en la vida pública, con elementos coercitivos sobre la población total, e incluso con capacidades discriminatorias hacia las mujeres y los ciudadanos que forman parte de las minorías, tales como árabes, drusos, cristianos y refugiados africanos. El debilitamiento y/o anulación de la capacidad de la Corte Suprema de funcionar como contrapeso para evitar esos abusos, daría lugar a la institucionalización de tal línea de comportamiento oficial.

- El movimiento ultranacionalista de los colonos que viven o aspiran a vivir en territorio de Cisjordania, movimiento respaldado ahora por quienes hoy tienen en sus manos el gobierno, ha mostrado ya su intención de profundizar su colonización de dichas tierras, no obstante el rechazo internacional a ello. Lo cual significa, desde luego, un arrinconamiento de la población palestina que ahí reside, y la imposibilidad de reemprender negociaciones de paz, así como para contener la violencia creciente que, lógicamente, escalará ante tal escenario.

-El debilitamiento de la Corte puede ser un arma en manos de Netanyahu para despedir a la fiscal general actual y sustituirla por otra figura afín a él, lo que le facilitaría una eventual anulación del juicio que enfrenta por acusaciones diversas de corrupción.

- La economía de Israel está padeciendo ya los efectos de esta crisis. Los últimos comunicados negativos de las calificadoras financieras internacionales, la devaluación de su moneda, la fuga de capitales y de empresas de alta tecnología, así como el amago de médicos, científicos, artistas y emprendedores de abandonar el país, no presagian nada bueno.

- Ante la fractura actual del ejército y de los altos mandos dentro de los sistemas de seguridad por la renuencia de mucho de su personal a seguir sirviendo en las condiciones actuales, crece la peligrosidad encarnada por los enemigos de Israel, los más conspicuos, Irán, Hezbolá y Hamas.

- El rechazo de la mayoría de las democracias occidentales al cambio de régimen que el gobierno de Netanyahu está emprendiendo, con su abandono claro de las normas y valores democráticos, modifica de manera radical la relación que históricamente Israel ha guardado con ese bloque.

En especial el nexo con Estados Unidos se está dañando, nexo cuya importancia para Israel es incuestionable. El presidente Biden ha sido muy claro al respecto.

- Se ha registrado un rechazo de una parte importante de las juderías del mundo hacia las políticas actuales del gobierno de Netanyahu. En diversas ciudades se han organizado protestas contra los mencionados embates a la democracia, rebelando el fin de la incondicionalidad del apoyo que tradicionalmente ha existido entre ellas y el Estado de Israel.

- No puede descartarse que la destrucción de los contrapesos, si se consigue, le permita al bloque hoy dominante quedarse en posesión de suficientes mecanismos legales como para eternizarse en el poder.Ejemplos similares en otras partes del mundo muestran que, desgraciadamente, eso ha llegado a suceder.

Temas: