Irán ¿defensor en la ONU de derechos humanos?

El saldo de meses de confrontación entre las fuerzas policíacas y el público fue de acuerdo con los datos de Amnistía Internacional, de cerca de 500 civiles asesinados en las calles, un número indeterminado de ejecuciones y desapariciones forzadas y más de 22 mil detenidos, muchos de ellos mujeres y hasta niñas, que han sufrido tortura y toda clase de vejaciones por parte de las autoridades.

El régimen de Teherán ha sido muy citado en los últimos tiempos debido al candente tema de su alianza con las organizaciones terroristas Hamás y Hezbolá, lo mismo que con las milicias hutíes de Yemen que continúan atacando buques de banderas diversas en el mar Rojo. Irán es ciertamente la mano que mece esa cuna, ya que ninguno de los tres actores arriba mencionados podría hacer lo que hace sin el patrocinio, apoyo militar, económico, logístico e informático del gobierno de los ayatolas.

Sin embargo, antes de la crisis actual desatada por el ataque de Hamás a Israel del 7 de octubre, lo que los medios destacaban acerca de Irán era otra cosa. Predominaban dos temas básicos: su carrera para hacerse un arsenal nuclear, tema de resolución aún pendiente, y la crueldad y dureza del régimen en su trato a las mujeres. El asesinato de Mahsa Amini en septiembre de 2022 a manos de las autoridades por no llevar bien puesto el velo sobre su cabellera, y la explosión de manifestaciones de protesta que le siguieron, proyectaron a un régimen que usó toda la brutalidad de la que era capaz a fin de acallar y someter a las masas que valientemente salieron a las calles y plazas exigiendo un cambio de rumbo en la legislación nacional respecto a temas concernientes a los derechos humanos de las mujeres.

El saldo de meses de confrontación entre las fuerzas policiacas y el público fue de acuerdo con los datos de Amnistía Internacional, de cerca de 500 civiles asesinados en las calles, un número indeterminado de ejecuciones y desapariciones forzadas y más de 22 mil detenidos, muchos de ellos mujeres y hasta niñas, que han sufrido tortura y toda clase de vejaciones por parte de las autoridades. Apenas el 1º de octubre pasado, otra joven iraní, Armita Geravand, murió tras ser violentada en el metro de Teherán por la Policía de la Moral, que la maltrató por el asunto de su vestimenta.

Lo que llama también en este momento la atención acerca de Irán, es algo que concierne a su relación con la ONU. Esta institución presuntamente encargada de impulsar las causas más nobles y justas en el entorno internacional, debido a fallas estructurales de larga data, se ha pervertido y se muestra cada vez con más frecuencia presa de los intereses más corruptos y reprobables. Una de las evidencias de ello es el hecho de que a Irán le fue otorgada la Dirección del Foro del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, organismo integrado por representantes de 47 naciones elegidos por la Asamblea General por un periodo de tres años.

¿Cómo se justifica un nombramiento así? Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad lo explicó como un asunto de rotación regional acorde con los procedimientos de la ONU. Sin embargo, es un hecho que el grupo asiático del cual Irán forma parte, ha ocupado la posición cuatro veces en los últimos seis años. Otros grupos regionales han sido excluidos en tal proceso rotatorio, a pesar de protestas diversas. Incluso, se presentó una petición global cuestionando a la ONU el haber dado ese puesto a un régimen que apalea, tortura y viola a mujeres que exigen sus derechos y que reprime y discrimina a sus minorías de forma totalmente impune.

Desde luego que no es ésta la primera vez en que ocurre una aberración como ésa. Países como China, Siria, Libia, Cuba, Rusia y Arabia Saudita, por citar algunos ejemplos, han tenido esa misma distinción en ocasiones, lo cual puede sonar a broma, pero no lo es. Se trata realmente de la puesta en práctica de mecanismos carentes de lógica, pero justificados por un orden burocrático sin sentido alguno de la decencia y la coherencia. Así, se permite que justamente los regímenes con peor récord en cuanto al respeto a los derechos humanos tengan la libertad para continuar con sus respectivas violaciones.

Esa posición de poder les permite, además, armar acusaciones contra sus adversarios o enemigos, que no forman parte de los 47 países del Consejo, y por tanto, se encuentran en desventaja. Mal empieza 2024 para el mundo cuando, además de los gigantescos desafíos que enfrentamos globalmente, un régimen como el iraní, tiránico, brutal violador de los derechos humanos y uno de los mayores exportadores de terrorismo en el planeta, se ve reforzado por la propia ONU para continuar con sus fechorías.

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