Gaza: breve recuento
A pesar de haber sido el propio Sharón quien en años previos había impulsado la instalación de los asentamientos judíos en Gaza, su perspectiva había dado un giro de 180 grados. A final de cuentas, pasados algunos meses de fuertes turbulencias internas en Israel debido al radical cambio experimentado, el abandono de Gaza se consolidó.
Una fecha importante en el desarrollo de los acontecimientos que marcarían la vida en Oriente Medio se recuerda en estos días. Hace 20 años el entonces primer ministro israelí Ariel Sharón ordenaba la desconexión unilateral de Israel de la Franja de Gaza, lo cual implicaba que, sin acuerdo alguno de por medio con alguna entidad política palestina, el ejército israelí abandonaría ese territorio, y lo mismo se verían forzados a hacer los 8 mil colonos judíos que ahí se habían establecido y vivido por varias décadas. La orden se cumplió, no sin desacuerdos y protestas dramáticas de un segmento de la población israelí aferrada a ese territorio en función de principios ideológicos y prácticos.
Pero, también, la medida fue vista con buenos ojos por un público que desde hacía tiempo consideraba que Gaza se había convertido en un pantano en el que el ejército israelí se desgastaba sin sentido al controlar militarmente la vida de un millón y medio de palestinos que repudiaban dicho control. El cálculo del costo beneficio de la situación, según lo llegó a apreciar Sharón, no justificaba el mantenimiento de ese estado de cosas. A pesar de haber sido el propio Sharón quien en años previos había impulsado la instalación de los asentamientos judíos en Gaza, su perspectiva había dado un giro de 180 grados. A final de cuentas, pasados algunos meses de fuertes turbulencias internas en Israel debido al radical cambio experimentado, el abandono de Gaza se consolidó.
¿Qué pasó dentro de la Franja a partir de entonces? Básicamente dos fuerzas políticas palestinas se disputaron el control del territorio: la Autoridad Nacional Palestina (ANP), encabezada por Mahmoud Abbas y cuya sede oficial se hallaba en la ciudad de Ramala en territorio de Cisjordania, y Hamás, organización radical islamista cuyo ideario establecía el irrenunciable objetivo de destruir al Estado de Israel. En las elecciones que se celebraron en 2006 –las únicas desde entonces– Hamás ganó la mayoría de los escaños. Muy pronto fue evidente que el liderazgo de Hamás no estaba dispuesto a compartir ni siquiera las migajas del poder, y tras una cruel confrontación armada consiguió expulsar del territorio a las fuerzas de la ANP. Así fue como a sangre y fuego se estableció la hegemonía total de Hamás que, desde entonces, se hizo cargo de los destinos de los casi dos millones de habitantes del lugar.
Desde aquellas fechas hasta octubre de 2023 las prioridades de Hamás no tuvieron que ver con el desarrollo económico de la Franja ni con el bienestar de su población. Excepto por las inversiones dirigidas a comprar lealtades y sumisión, la mayor parte de los recursos obtenidos mediante la ayuda humanitaria de organizaciones internacionales o las contribuciones de entidades afines ideológicamente (Irán y Qatar por ejemplo), se usaron para adquirir armas, organizar atentados terroristas y construir la famosa red de túneles que le permitirían convertirse en un contrincante de altura en el enfrentamiento con Israel.
Desde los primeros tiempos de su hegemonía en Gaza, Hamás retomó la lucha armada contra Israel, y éste respondió con un bloqueo por el cual la Franja quedó aislada. Los diversos pasos de entrada al territorio quedaron a cargo del control israelí, abriéndolos y cerrándolos en función de criterios relacionados con seguridad. El único otro cruce con el que contaba Gaza es el que conecta con Egipto, pero ha estado sellado casi permanentemente, sólo con aperturas ocasionales por motivos humanitarios. La relación de El Cairo con Hamás ha sido siempre de desconfianza e incluso de hostilidad, puesto que Hamás se identifica con la Hermandad Musulmana, entidad enemiga para el régimen del presidente Al-Sisi.
Entre 2007 y octubre de 2023 se registraron innumerables oleadas de confrontaciones bélicas entre Hamás e Israel. La población israelí residente en la zona colindante con Gaza fue víctima a lo largo de esos años de miles de lanzamientos de cohetes, mientras las consecuentes represalias israelíes fueron también mortíferas para los gazatíes. Los asesinatos selectivos de líderes de Hamás formaron parte de repetidas espirales de violencia. Sin embargo, el brutal ataque de Hamás a Israel del 7 de octubre de 2023 llevó las cosas mucho más lejos y constituyó un parteaguas en la situación. A partir de esa siniestra fecha se abrieron las puertas del infierno para ambos pueblos, puertas que por desgracia no parecen estar prontas a cerrase.
