Origen y razón de ser del federalismo
La compleja relación entre Federación y estados que se vislumbra en este sexenio obliga a recordar las causas que dieron origen al federalismo y a la independencia y que, pese a los siglos de distancia histórica, puedan reaparecer y dar lugar a conflictos que generen ...
La compleja relación entre Federación y estados que se vislumbra en este sexenio obliga a recordar las causas que dieron origen al federalismo (y a la independencia) y que, pese a los siglos de distancia histórica, puedan reaparecer y dar lugar a conflictos que generen ingobernabilidad y agraven la problemática nacional.
El origen del federalismo mexicano se suele ubicar en la imitación extralógica del constitucionalismo norteamericano, pero dadas las tensiones entre España y sus virreinatos, se puede determinar la raíz autóctona de aquel. Con las reformas borbónicas, la Corona intentó reforzar el control político sobre sus territorios, a fin de obtener mayor provecho de ellos y defender su imperio. Ello implicó realizar importantes cambios administrativos y económicos, entre otros. En relación con la administración, las reformas tuvieron un carácter centralizador, reestructurador y depurador, al establecer nuevos virreinatos y el sistema de intendencias, y abolir los alcaldes mayores y corregidores. En la Nueva España se instauraron 12 intendencias, pero no se concretó a una subdivisión administrativa del reino, sino que se crearon nuevos cargos, que fortalecían el poder directo del monarca y que le quitaban poder al virrey y a los ayuntamientos y cabildos. Los intendentes eran nombrados por el rey (le respondían directamente) y obtuvieron poder administrativo, fiscal, policía, militar y de justicia. Cada intendencia podía estar subdividida en subdelegaciones, cuyos funcionarios quitaron atribuciones a las autoridades locales.
La Corona creyó poder obtener mayor provecho de su imperio, pero sólo logró prender el polvorín americano, y la chispa del liberalismo ibérico, al rechazar ambos el absolutismo de Fernando VII. En 1812, la constitución liberal de Cádiz instauró las diputaciones provinciales, gobernadas cada una de ellas por un jefe político y un cuerpo colegiado de siete integrantes (el exvirreinato de la Nueva España quedó dividido en siete provincias). Si bien los jefes políticos de cada provincia eran nombrados por el rey (aunque constitucional), se estableció el derecho de representación política de cada una de ellas en las Cortes, y la elección democrática de ayuntamientos. Empero, en mayo de 1814, Fernando VII
declaró nula la Carta gaditana, restableció el absolutismo y el virreinato, y disolvió las diputaciones provinciales. Pero en la Constitución de Apatzingán de octubre de ese año, se reintrodujeron las provincias, y su derecho a la representación mediante las diputaciones provinciales. Morelos debe ser considerado uno de los precursores del federalismo mexicano.
Claro, el padre indiscutible del federalismo fue Miguel Ramos Arizpe, quien fue diputado en las Cortes españolas, y luego presidió la comisión que elaboró el proyecto de Constitución federal en 1823 (texto que sentó las bases del liberalismo político republicano), el cual estipuló que las partes integrantes de la nación son estados independientes, libres y soberanos, en lo que toque a su administración y gobierno interior.
El federalismo ganó su derecho a existir, a la representación y a las soberanías estatales desde la república federal de 1824. Históricamente, el federalismo impidió la completa desintegración de México, pero a la fecha no ha podido superar su dependencia del poder central o impedir que sea ahogado por éste. Una relación de respeto y colaboración, con distribución de competencias, entre la federación y los estados será fundamental para enfrentar los candentes problemas nacionales.
ENTRETELONES
La próxima semana se cumplen 21 años de la matanza de Acteal.
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