Las alertas rojas del TLCAN
El miércoles comenzó la primera ronda de la renegociación del TLCAN, y por los “grandes cambios” que espera Estados Unidos, se prevé un proceso tenso, complejo y riesgoso. En días previos, la Secretaría de Economía alertaba sobre los focos rojos para un ...
El miércoles comenzó la primera ronda de la renegociación del TLCAN, y por los “grandes cambios” que espera Estados Unidos, se prevé un proceso tenso, complejo y riesgoso. En días previos, la Secretaría de Economía alertaba sobre los focos rojos para un acuerdo exitoso, y que se relacionan con los objetivos que los norteamericanos han planteado (y la posibilidad real de que cualquiera de los involucrados abandone la negociación): 1) la reducción del déficit comercial; 2) la eliminación del capítulo de solución de controversias por dumping y subsidios; y 3) la protección del empleo y a sus productores de las importaciones de Canadá y México.
Estos puntos son motivo de alarma, porque se puede abrir la “Caja de Pandora de los aranceles”, si sale el tema de las salvaguardas, lo que obligaría a cada país a proteger a sus sectores productivos, y ello ocasionaría que México deje las pláticas. O si Estados Unidos insiste en la eliminación de la mesa de resolución de controversias, provocaría la salida de los canadienses. O peor aún: si a Trump no le gustan las negociaciones, puede reventarlas en todo momento. De producirse cualquiera de estas reacciones, habría un “escenario apocalíptico”: el final del TLCAN, el retorno del proteccionismo, la disminución del comercio, la inversión y el crecimiento, y mayor incertidumbre financiera, en especial en México.
Sin embargo, ante la magnitud de los intereses creados y la interdependencia, la amenaza de ruptura parece una estrategia trumpista para obtener mayores beneficios y poder declararse “ganador”, incluso antes de que termine el proceso. Pero si el “escenario apocalíptico” se ve poco probable, si existen otros focos rojos que amenazan, tanto el tiempo planeado para la negociación (que termine en marzo próximo) como la salvaguarda de nuestro interés nacional.
Con relación a los tiempos, el riesgo es el empantanamiento de los acuerdos por la prevalencia de disensos en materia propiamente comerciales (reglas de origen, propiedad intelectual, entre otros) o en los temas relativos al medio ambiente, laborales y anticorrupción. La prolongación de las discusiones es un foco rojo, porque si se empalman con las campañas electorales en México y la Unión Americana, se expondrían al tiroteo de los candidatos, por ejemplo de los francotiradores populistas, perjudicando a la negociación. Todavía más complicado, si de los resultados electorales emergieran gobiernos y/o congresos adversarios del libre comercio, o si una eventual mayoría demócrata provocara la caída de Trump.
Más allá de los tiempos, lo más alarmante es que los acuerdos no sean favorables a México, y que la premura de la firma no contemple el alivio a los sectores que ya han sido perjudicados por la apertura externa y a otros, que pudieran ser afectados por las nuevas reglas. La salvaguarda del interés nacional va más allá de la defensa de los ganadores directos del TLCAN, los grandes exportadores, los manufactureros y los agroindustriales. No se puede descuidar el frente interno, los damnificados del libre comercio: así, por ejemplo, según el investigador Ignacio Martínez, “el rezago de los pequeños productores rurales se profundizó”, en parte porque “no tienen quien los represente en las pláticas”. El justo encono de campesinos pobres ya es explotado políticamente por los obradoristas, quienes sólo ven su propio interés de poder.
México debe mantenerse firme en la defensa del interés nacional, no ceder a los chantajes trumpistas, y aprovechar
que Estados Unidos también necesita del TLCAN.
ENTRETELONES
Investigar a Leonel Godoy por caso Odebrecht.
Twitter: @evillarrealr
