¿Afectara el rusiagate al TLCAN?
Si bien todavía es remoto un eventual juicio político a Trump
(por el respaldo republicano que preserva), conforme
se encuentran nuevas evidencias y aumenten las presiones de los demócratas y de la prensa, aquél estará ocupado en defenderse.
Después de la primera reunión entre Donald Trump y Enrique Peña, pero, sobre todo, luego de que la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos dio a conocer los objetivos de renegociación del TLCAN (la reducción del déficit comercial en concreto), existe optimismo acerca de una renegociación relativamente “rápida y exitosa” para todas las partes, principalmente porque queda fuera la posibilidad de aplicar aranceles y cuotas y, por ende, de perjudicar la interdependencia y la viabilidad del bloque.
Sin embargo, no será una negociación sencilla. Además de que implicará una revisión integral del tratado, se incluirán temas “sensibles” para México como el laboral, el ambiental y el de corrupción, u otros, evidentemente inaceptables: la intención norteamericana de eliminar el mecanismo de arreglo de controversias comerciales. Todo lo cual puede dificultar y prolongar el proceso negociador hasta muy avanzado el proceso electoral en México o, incluso, el de Estados Unidos, exponiéndolo al torpedeo político, por ejemplo, de AMLO o del mismo Trump.
De por sí se ha debido lidiar con el explosivo temperamento del mandatario estadunidense y su estilo tuitero de gobernar, que le ha resultado útil para obtener beneficios: después de que la OMC autorizó a México sancionar a Estados Unidos por el bloqueo al atún, quiso retirar a éste del TLCAN mediante una orden ejecutiva, lo que pudo ser una reacción colérica o simplemente una estrategia de chantaje a nuestro país para no pagar la sanción citada.
Pero existe otro factor que puede enturbiar las negociaciones, pese a que se encuentra en otra pista y corre a otro ritmo, el rusiagate. Las investigaciones sobre la interferencia de Rusia en las elecciones estadunidenses han ido estrechando el cerco sobre el Presidente y crece la presión sobre sus colaboradores más cercanos. Las revelaciones sobre la posible colusión del equipo de campaña del republicano, incluyendo su yerno y asesor, Jared Kushner, y su hijo, Trump Jr., quien reconoció haberse reunido con una abogada rusa que le había ofrecido información “dañina” sobre Hillary Clinton. El involucramiento de Kushner en el caso hizo pensar que pudiera “disminuir su influencia en la Casa Blanca”, supuestamente favorable al TLCAN, y ello “debilitaría la capacidad de interlocución de Videgaray”, lo que “afectaría a México”, como si los acuerdos dependieran de ello y no de la interacción entre actores dentro de un marco institucional con reglas y canales específicos.
Más bien, si el rusiagate puede afectar al TLCAN, dependerá del avance de la investigación sobre si obstruyó la justicia el Presidente en la indagatoria sobre la interferencia electoral rusa. Si bien todavía es remoto un eventual juicio político a Trump (por el respaldo republicano que preserva), conforme se encuentran nuevas evidencias y aumenten las presiones de los demócratas y de la prensa, aquél estará ocupado en defenderse (y de atender otros frentes abiertos) y con poco tiempo o fuerza política para sabotear el proceso negociador.
Aunque también hay el riesgo de que Trump busque distractores al rusiagate, y uno de ellos sería golpetear las negociaciones comerciales: por ejemplo, acusar a sus socios de “cerrazón” y, de este modo, abrir otro frente de batalla (nacionalista) que le mantenga vivo el apoyo de los congresistas republicanos. El torpedeo del TLCAN le serviría para contrarrestar, en parte, el rusiagate, pero si éste avanza, podría darse una parálisis legislativa que afecte los acuerdos comerciales.
ENTRETELONES
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