Clínica Condesa, los primeros años
Los cimientos de la Clínica Especializada Condesa quedaron establecidos desde su inauguración en enero del 2000. Saberlo, permite comprender la evolución de su modelo operativo en el contexto epidemiológico, político y estigmatizador. La Clínica se gestionó en 1999 ...
Los cimientos de la Clínica Especializada Condesa quedaron establecidos desde su inauguración en enero del 2000. Saberlo, permite comprender la evolución de su modelo operativo en el contexto epidemiológico, político y estigmatizador.
La Clínica se gestionó en 1999 debido al reclamo comunitario y de activistas gays porque el sistema de salud excluyó a los pacientes sin seguridad social del tratamiento antirretroviral. El gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fue sensible al reclamo y lo respaldó. El primer director fue Jorge Saavedra López, pero su cargo concluyó con el cambio de la Jefatura de Gobierno, tras el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador ese mismo año. Carmen Soler Claudín tomó el mando de la Clínica del 2001 al 2006.
Desde sus respectivas visiones y formación, Saavedra y Soler marcaron la ruta de la Clínica Condesa que ha cumplido 25 años de servicio. En esos años, la Ciudad de México concentraba el mayor número de casos de VIH/sida del país, con una elevada mortalidad. Los antirretrovirales para los pacientes sin seguridad social entregados por la Secretaría de Salud federal a través de un fallido fideicomiso, denominado FONSIDA, eran insuficientes, pero no solo eso, dicho fondo inició operaciones en 1998 entregando antirretrovirales únicamente a 30 mujeres y a 150 niños. Los homosexuales sin seguridad social quedaron marginados inicialmente. Para el año 2000, el gasto en VIH/sida representaba apenas el 0.68% del gasto nacional en salud. Muchos pacientes buscaron afiliarse al IMSS o al ISSSTE para recibir tratamiento.
Médico con doble Maestría (en Salud Publica y en Gestión de la Salud), Saavedra López debió picar piedra, literalmente, para capacitar y sensibilizar al personal médico y administrativo de la vieja Clínica de Especialidades No. 1, que se transformó en la Clínica Condesa. Habían transcurrido 18 años de haberse notificado los primeros casos de sida en el país y el estigma social prevalecía. Correspondió a Saavedra iniciar una etapa de información y sensibilización con el personal de la Clínica. Además, debía contratar especialistas en VIH y establecer procesos y criterios de atención pero no recibió respaldo de la estructura de gobierno de ese momento. Las elecciones estaban en puerta.
Jorge Saavedra tiene preparación pero -como ya se señaló- no hubo lugar para él en la nueva administración. Tres años después, como titular del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida (de 2003 al 2009) tuvo acceso a recursos y tiempo para implementar acciones relevantes como la creación de los CAPASITS, diseñados a partir del modelo Condesa y la convocatoria anual para financiar proyectos de prevención en toda la república que beneficiaron a la Ciudad de México. Saavedra nunca ha dejado de respaldar a la Clínica Condesa.
Correspondió a Soler Claudín, química farmacobióloga de formación, Maestra en Ciencias e investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, esquematizar las bases operativas con las que actualmente se trabaja en la Clínica Condesa. A diferencia de Saavedra, ella sí contó con tiempo y respaldo político para enfrentar la falta de antirretrovirales y la elevada mortalidad.
Definitivamente su mayor aportación es haber implementado la cobertura de antirretrovirales para personas sin seguridad social. En el 2001, la liberación de 50 millones de pesos del presupuesto de la ciudad permitió comprar medicamento. Durante 2001 y 2002, los antirretrovirales para los pacientes de la Clínica Condesa fueron aportados por el FONSIDA y por el gobierno de la Ciudad de México. Tocó a Soler, con respaldo de sus autoridades, negociar con la federación el financiamiento de antirretrovirales a partir del 2003 y hasta el 2005. También relevante, en esta gestión, fue la creación de un Comité de Bioética para supervisar las actividades de la Clínica, en especial los criterios de asignación de medicamentos antirretrovirales. También sentó las bases para el modelo de diagnóstico de la Clínica Condesa, descentralizando las intervenciones en 20 centros en diferentes puntos de la ciudad.
La cobertura completa del medicamento se logró con el Seguro Popular, pero eso sucedió hasta el 2006. Carmen Soler lo relata: “El Comité de Acreditación de Unidades Incorporadas al Fondo de Gastos Catastróficos del Sistema Nacional de Protección Social en Salud, en su sesión ordinaria del mes de marzo de 2006, dictaminó la acreditación de la unidad ‘Clínica Especializada Condesa´ como Servicio de Alta Especialidad evaluado en el componente VIH/Sida y le asignó una calificación de 100%”. A partir de ese momento, señala, el Seguro Popular empezó a proveer el financiamiento requerido y con ello los antirretrovirales.
Paralelamente, Soler impulsó procedimientos de colaboración con hospitales federales de tercer nivel que atendían pacientes graves. La confrontación política del gobierno de López Obrador con el presidente Vicente Fox repercutió. Hubo diferentes desavenencias entre la Clínica Condesa y el CENSIDA como las críticas al Seguro Popular y los vínculos con la industria farmacéutica. Carmen estaba convencida de comprar o fabricar medicamentos genéricos.
A pesar de ello y con el respaldo de la Secretaria de Salud de la Ciudad de México, Asa Cristina Laurell, hubo coordinación con las instancias federales para que llegaran más antirretrovirales a la Clínica Condesa. Soler informa que, con respecto a las muertes por sida éstas disminuyeron con la ampliación del tratamiento; “la probabilidad de fallecer en el primer semestre después de la integración a medicamentos ARV es de 8.7% y en el segundo semestre de 2.3%, lo cual significa que la probabilidad de morir el primer año es de 19.9%”. Los años subsecuentes reducen esa probabilidad, el segundo año en 2.4%, el tercero en 1.3% y el cuarto en 1.4%”. Los datos también son relevantes en cuanto a cobertura. Durante su gestión incrementó el número de pacientes atendidos, al pasar de 40% en el 2001 al 87% en el 2006.
De carácter fuerte Soler rompió vínculos con aliados iniciales para concretar su visión. ¿Hubo quejas por el servicio durante su administración? Definitivamente sí. La historia de la Clínica Condesa toca esos linderos.
Referencias
- Soler Claudín, Carmen. “Acceso universal al Programa de VIH/sida de la Ciudad de México: resultados a seis años”. Revista Salud Pública de México, vol. 51, No. 1, enero-febrero de 2009.
- Gutiérrez, Juan Pablo y otros. “Haciendo frente a la epidemia de VIH/sida en México: ¿una respuesta organizada? Revista de Investigación Clínica, vo. 56, No. 2, Ciudad de México, abril 2004.
