Quien un mal hábito adquiere ...
Todo el tiempo escucho esta frase, pero si de algo me voy a morir, tono molesto o burlón, ¡entonces! ¿Cuál es el problema? Vivimos sin planificar lo que queremos de nuestra vida real o creemos que sí, pero la base es como sobre una arena movediza. A muchos les parece ...
Todo el tiempo escucho esta frase, pero si de algo me voy a morir, (tono molesto o burlón), ¡entonces! ¿Cuál es el problema? Vivimos sin planificar lo que queremos de nuestra vida real o creemos que sí, pero la base es como sobre una arena movediza. A muchos les parece mediocre no pensar en tener una casa y un carro y, mientras tanto, dedican su vida a los excesos laborales, el abandono emocional, el abandono familiar, buscando la felicidad en el tema económico y carnal atados al gusto por estos vicios socialmente aceptados y dejando vacíos inimaginables en ellos mismos y en los que más quieren.
Nuestro cuerpo, el vehículo que nos lleva en esta vida, “se cuida” sólo de dientes para afuera, nos ocupamos de lo estético, cuando bien nos va y sólo en momentos de emergencia caemos en conciencia momentánea, como diría mi mamá, siempre terminas llorando.
Yo comiendo en un restaurante cualquiera me encanta observar a los comensales, el semblante de ese hombre, sin pelo y cejas me jaló, de pronto el mesero le servía un refresco, de un trago se lo tomó, para después decirle a su esposa molesta, con tono retador: “¿Qué te pasa, porque me miras así? ¡De algo me voy a morir!”. El gesto de esa mujer era de cansancio y repudio. En la mesa de al lado tres mamás charlaban mientras comen hermosas y grandes rebanadas de pastel con bombas de café y azúcar. “Mira, mi hija salió súper enfermiza, acaba de salir del hospital por una infección estomacal, pero antes estuvo por una neumonía”. “Uuuy, no”, respondió la otra, “la mía no cae al hospital, pero no come nada y siempre está enferma”, la tercera sólo dijo: “Bueno, acá en mi casa no sólo la niña, el niño también se enferma a cada rato”.
Estas creencias populares también nos están matando, o ¿será la falta de información o educación?
La razón por lo que la mayoría de nuestros niños están “saliendo enfermizos” o estamos muriendo lento con enfermedades que nos quitan la posibilidad de vivir dignamente la vida, tiene que ver con su estilo de vida.
Hoy hagamos un recorrido por la vida de Rodri, tiene ocho años y lo cuida su abuela, su mamá trabaja todo el día. Todas las mañanas desayuna un cereal de caja, galletas, leche o pan con algún untable comercial. En la escuela compra una bolsa de papas o un pastelito y un refresco, cada dos semanas aproximadamente en su escuela hay convivios de los amiguitos y las mamás llevan pasteles coloridos y algunos dulces para el festejo. De vuelta a casa se compra alguna golosina, la abuela quién recién llega del trabajo, lo recibe con una sopita de pasta de sobre que fue lo que alcanzó a preparar y una ración de arroz, también de sobre con frijoles de lata y un poco de picadillo sin verduras porque no le gustan. A media tarde se reúne con sus amigos afuera de la casa y todos traen dinero y compran dulces y pasan la tarde jugando videojuegos en sus celulares. Por la noche mamá, cansada, le da un abrazo, él ya ni responde, se sientan a la mesa en la que ya espera un hot dog, un refresco de dos litros, una lata de chiles en vinagre, catsup y una bolsa de papas, y de fondo las noticias.
En la vida de esta familia, como en la de la mayoría, el factor tiempo es determinante y el precio que estamos pagando es duro.
Éste es el reflejo de nuestros actuales rituales familiares. ¿Por qué nos espanta el resultado social? Todo está ahí, frente a nosotros y no le queremos poner ni luz ni nombre.
Yo le daría nombre y una posible solución en una sola palabra, PRIORIDADES.
Quien un mal hábito adquiere... esclavo de él vive y muere.
Te invito a que escuches nuestra columna en nuestra
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