Mujeres jóvenes, en la incertidumbre

La Ciudad de México es considerada una ciudad moderna, progresista, llena de oportunidades para todas y todos. Pero cuando revisamos los datos sobre cómo viven las mujeres jóvenes aquí, la realidad no es tan prometedora. Si bien su participación económica en la ...

La Ciudad de México es considerada una ciudad moderna, progresista, llena de oportunidades para todas y todos. Pero cuando revisamos los datos sobre cómo viven las mujeres jóvenes aquí, la realidad no es tan prometedora. Si bien su participación económica en la capital es la más alta del país, la calidad del empleo representa un reto importante. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) acaba de publicar un estudio que deja claro que ser mujer joven en la capital conlleva condiciones complicadas.

En la ciudad viven más de un millón de mujeres de entre 15 y 29 años. De ellas, 37% estudia, 35% trabaja, y sólo 15% puede estudiar y trabajar al mismo tiempo. 12% ni estudia ni trabaja. Esto no significa que estén en casa haciendo nada. La mayoría de esas jóvenes, en realidad, están dedicadas a cuidar a otras personas o a las tareas del hogar, sin recibir un solo peso por ello. En promedio, dedican 58 horas a la semana a ese trabajo no remunerado, mientras que los hombres en la misma situación cumplen 36 horas.

Con acceso a la educación, pero sin empleo digno

Aunque muchas jóvenes en la ciudad tienen estudios de bachillerato o universidad, eso no les garantiza el acceso a un trabajo digno. De hecho, muchas terminan en la informalidad. En Xochimilco, por ejemplo,  71% de las mujeres jóvenes trabaja sin prestaciones, sin contrato, sin seguro. En Azcapotzalco eso le pasa a 28.1%. La diferencia radica en el tipo de empleos disponibles en cada zona.

Tampoco hay igualdad cuando hablamos de salud: 27% de las mujeres jóvenes no tiene acceso a servicios de salud públicos o privados. Las alcaldías Iztapalapa, Tlalpan y Tláhuac son las más afectadas por este rezago.

Todo esto impacta en el desarrollo de la ciudad. Si la CDMX quiere crecer en serio, no puede seguir desperdiciando el talento de las mujeres jóvenes. El mismo estudio publicado por el IMCO estima que si más mujeres –unas 850 mil– se integraran al mercado laboral (como ocurre en países de la OCDE), la CDMX podría sumar 60 mil millones de pesos más a su economía en 10 años. Su PIB crecería 1.4%.

Ése es el dinero que se pierde, simplemente porque no se generan las condiciones idóneas para que ellas puedan trabajar, estudiar y desarrollarse.

Por ello, urge hacer cambios importantes como generar oportunidades laborales dignas, no se trata solamente de “ofrecer trabajo”. Necesitan estar en la formalidad, contar con prestaciones, horarios justos y sueldos decentes.

Es apremiante también reconocer el trabajo de cuidados, porque hacerse cargo del hogar, de una persona mayor o de un niño no debería ser una responsabilidad exclusiva de las mujeres y sin remuneración, algo que además representa un impedimento para estudiar o trabajar. Familias, gobierno y sociedad tenemos responsabilidad compartida.

Un elemento que también depende de tener un empleo formal es el acceso a la salud. Se necesita cobertura médica garantizada para esas generaciones que hoy construyen su futuro.

Otro punto que urge atender es la desigualdad que existe entre alcaldías, porque las condiciones no son las mismas en todas las zonas de la ciudad. En unas hay más oportunidades, transporte, seguridad y servicios; en otras, todo falta. Y no se trata sólo de estadísticas. Se trata de que la ciudad más grande del país no está siendo justa con sus mujeres jóvenes y no basta con discursos de inclusión o campañas con eslóganes bonitos, atractivos. Se necesitan políticas públicas efectivas, recursos y decisiones firmes, audaces.

Que una joven tenga estudios, energía, ideas, pero que no pueda trabajar ni cuidar su salud y moverse con seguridad no es un problema individual. Esto refleja la falla del sistema y mientras no se repare esa falla seguiremos perdiendo talento, oportunidades y recursos para el país. Seguiremos perdiendo el futuro.

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