Un arte del triunfo a medias

Por Crystal MendívilA 124 años de distancia, en París 2024 conseguimos la anhelada paridad.A propósito de los recientes Juegos Olímpicos y haciendo un repaso de la historia de este evento deportivo, llegamos a la primera edición de la era moderna que no contó con ...

Por Crystal Mendívil

  • A 124 años de distancia, en París 2024 conseguimos la anhelada paridad.

A propósito de los recientes Juegos Olímpicos y haciendo un repaso de la historia de este evento deportivo, llegamos a la primera edición de la era moderna que no contó con presencia femenina. En Atenas, Grecia, en 1896 ninguna mujer tuvo oportunidad de participar en alguna de las disciplinas que en aquel momento debutaron en el programa oficial. Fue en la siguiente edición, la de 1900, cuando se abrió la oportunidad al género de incursionar en los Juegos Olímpicos y fue precisamente en París, Francia, con Hélène de Pourtalès. En esa ocasión, de 997 atletas participantes sólo 22 fueron mujeres y únicamente se les permitió competir en deportes considerados como compatibles con la feminidad como el tenis, vela (que fue el caso de Hélène), cricket, golf y equitación. Este fue el primer paso hacia la equidad de género en los deportes.

Hoy, a 124 años de distancia, en París 2024 conseguimos la anhelada paridad. De 10 mil 500 deportistas, cinco mil 250 fueron mujeres, según cifras del Comité Olímpico Internacional. Celebramos la paridad, sí. Pero hay temas pendientes en éste como en todos los rubros. En cobertura mediática, por ejemplo, estamos lejos de lograrlo. Hasta este año, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) las mujeres únicamente reciben 4% de la cobertura de los medios de comunicación deportivos, resaltando el “atractivo” de las mujeres y/o su vida familiar y amorosa; mientras que los hombres son presentados como independientes, poderosos y se exalta su valor como deportistas.

Al paso que vamos en este sentido será hasta 2048 cuando exista equidad de género en las noticias deportivas.

VÍCTIMAS INVISIBILIZADAS

Otro tema del que poco se habla es la violencia hacia las niñas y mujeres en los deportes. Casi 21% de las atletas profesionales han sufrido abuso sexual en el deporte durante la infancia, casi el doble que los atletas masculinos, según datos de Naciones Unidas, es decir, el riesgo para nosotras es desproporcionadamente alto. Sin embargo, sólo 7% de las agresiones hacia mujeres son denunciadas por temor a las represalias y a la exclusión.

Urgen propuestas en materia de prevención más eficientes, porque las que existen hasta ahora son pequeñas acciones encaminadas a la erradicación de la violencia contra la mujer, pequeñas y muy lentas, una especie de medicación inicial para una enfermedad avanzada y mortal. La Unesco ha llamado a establecer estrategias y políticas de protección dentro de las organizaciones deportivas y las escuelas, pero lejos estamos de ver resultados y erradicar el mal.

En 2019, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) inició el proyecto de la Unidad de Género y no Discriminación para atender las denuncias de las deportistas y a la fecha no ha presentado cifras de la dimensión del problema, pero sabemos que la lista de deportistas violentadas que se atreven a levantar la voz, sigue creciendo. Tamara Vega y Alejandra Zavala son un claro ejemplo. Ellas decidieron romper el silencio para dejar de normalizar estos actos y denunciaron a su entrenador por pederastia y trata de personas; describieron el modus operandi de estos personajes tan importantes en su crecimiento y desarrollo como atletas. Los entrenadores ejercen una doble presión sobre sus víctimas haciéndolas sentir importantes y únicas, conjugando un arma peligrosa y eficaz, el chantaje emocional. Siguen un patrón que es ignorado por las autoridades o federaciones, porque son quienes forman a los mejores atletas. Otro ejemplo es la misma titular de la Conade, Ana Gabriela Guevara, quien protagonizó un desagradable momento entre frases violentas y degradantes hacia las nadadoras artísticas mexicanas.

INDIFERENCIA

En nuestro país no existen mecanismos claros para denunciar e investigar de manera imparcial estos temas, lo que genera una total sensación de impunidad. Todo atleta que recurre a su federación para denunciar un maltrato, sea físico o psicológico, sabe que podría ser vetado y la Conade tampoco representa una opción que haya dado resultados en esa materia.

¿Qué estamos haciendo realmente como Estado para proteger a estas figuras que más allá de los récords y las medallas o hasta las críticas nos dejan valiosas lecciones de resiliencia, liderazgo, trabajo en equipo, motivación y empatía?

Urge prevenir la violencia hacia las mujeres en el deporte, que no se quede en el discurso como sucede hasta ahora.

Nos leemos próximamente y nos vemos de lunes a viernes en Imagen Noticias a las 2.

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