Tecnificar procesos no es lo mismo que digitalizar: la clave de la transformación digital
Es crucial diferenciar entre lo que muchos gobernantes nos han vendido como “digitalización”, pero que, en realidad, es sólo tecnificación.
Por: Jorge Antonio Cano Félix
El anuncio de crear una Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT) ha generado expectativas sobre una verdadera revolución en la eficiencia administrativa de México. Esta nueva entidad buscará, además, resolver temas pendientes, como impulsar la recaudación fiscal sin necesidad de una reforma fiscal.
No obstante, para comprender la magnitud de esta transformación, es crucial diferenciar entre lo que muchos gobernantes nos han vendido como “digitalización”, pero que, en realidad, es sólo tecnificación.
Para quedar claros, tecnificar un proceso significa incorporar herramientas tecnológicas para mejorar ciertos aspectos de un trámite. Por ejemplo, implementar un sistema de citas en línea puede reducir los tiempos de espera en oficinas de gobierno, pero aún requerirá que el usuario acuda físicamente con documentos impresos. Este enfoque mejora la experiencia del usuario, pero no elimina los pasos presenciales y burocráticos. Por otro lado, digitalizar implica transformar completamente un proceso para que se pueda realizar íntegramente en línea.
En un proceso digitalizado, el usuario completa todos los pasos en su dispositivo; desde cargar documentos digitales hasta recibir las respuestas electrónicamente. Este método no sólo ahorra tiempo y recursos, sino que reduce significativamente el riesgo de corrupción. Un estudio del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en 2017 reveló que la burocracia excesiva afecta negativamente el PIB de México, entre un 7.5% y un 8%, además de fomentar la corrupción. La propuesta es ambiciosa: disminuir los trámites en un 50%, reducir los tiempos en un 50%, descender los requisitos en un 50% y digitalizar el 80% de los procesos a través de ventanillas únicas. En la CDMX, durante el último sexenio, a través de la digitalización se logró sintetizar los trámites de 2,500 a 500.
Datos del Banco Mundial indican que los países con altos niveles de digitalización gubernamental no sólo son más eficientes, sino también más transparentes y menos propensos a la corrupción. Al eliminar el manejo de documentos físicos y la necesidad de presencia física, se minimiza el contacto humano para reducir, así, las oportunidades de sobornos y otros actos corruptos. Estonia, por ejemplo, ha digitalizado el 99% de sus servicios públicos, lo que aumentó la productividad y mejoró el entorno empresarial.
Es así que la diferencia entre tecnificar y digitalizar no es sólo un juego de palabras; es un cambio fundamental en la forma de gestionar los procesos administrativos. Mientras que tecnificar puede hacer que los trámites sean más rápidos, sólo la digitalización completa puede eliminar la necesidad de trámites presenciales y ofrecer eficiencia, transparencia y satisfacción ciudadana.
Con la creación de la ATDT se promete no sólo una mejora administrativa, sino también una transformación digital real, basada en su éxito probado en la Ciudad de México.
*Experto en tecnología
