Sobre la marcha fifí
Ricardo Alexander M.* Después de que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anunciara que su gobierno cancelaría la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, en Texcoco, derivado de los resultados, que según declaró su equipo arrojó ...
Ricardo Alexander M.*
Después de que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, anunciara que su gobierno cancelaría la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, en Texcoco, derivado de los resultados, que —según declaró su equipo— arrojó la consulta ciudadana que organizaron con el apoyo de la Fundación Arturo Rosenblueth, empezó a circular en redes sociales información sobre una marcha a llevarse a cabo el día de mañana, 11 de noviembre, partiendo del Ángel de la Independencia, con el objeto de manifestarse en contra de dicha decisión.
La convocatoria ha causado polémica: por poner un ejemplo, en Facebook existe la invitación al evento “Marcha a favor del NAIM” (sic) que tiene confirmadas a 12 mil personas y a 34 mil como interesados y, en donde, se pueden leer muchos comentarios que la condenan y critican, y otros tantos que la apoyan; es más, en Twitter y otros medios, blogueros, líderes de opinión y columnistas también han expresado su postura.
En general, quienes están en contra, por un lado, argumentan que existiendo tantos problemas fundamentales en México —como la violencia, por ejemplo—, los esfuerzos se deberían de canalizar en “cosas menos banales”, principalmente por parte de aquellas personas que el Presidente electo ha llamado “fifís”; y por el otro, que marchar con ese propósito no tiene ningún sentido porque la decisión ya está tomada, incluso desde antes de la consulta.
Los que defienden la organización de la marcha expresan que cada persona tiene derecho a elegir los temas que quiere defender, y para ellos, por las repercusiones que tiene para el país, la cancelación del proyecto de Texcoco con base en una consulta fuera de la ley, es algo importante.
Independientemente de que la marcha a favor del NAIM logre convocar, ya sea a cien, a mil o a 10 mil personas, vale la pena reflexionar sobre el tema. En primer lugar, el gobierno electo siempre ha manifestado que apoya los ejercicios democráticos, y claramente, la marcha, al implicar a un conjunto de ciudadanos que se expresa en contra de una decisión de gobierno que impacta al presupuesto nacional y a la Ciudad de México, lo es; resulta cuestionable decir que la consulta con la cual presuntamente se tomó la decisión de la cancelación del aeropuerto, tiene legitimidad democrática —no obstante su metodología claramente fue muy pobre—, y una marcha de ciudadanos, que incluso no afecta a terceros por ser en una vía cerrada los domingos, no la tiene.
En segundo lugar, expresar que una persona puede apoyar ciertas causas y otras no, es profundamente arrogante, y denota que quien eso dice se siente dueño de la verdad y de las causas legítimas. Durante más de 12 años, AMLO y sus seguidores han organizado marchas —empezando por el plantón del Zócalo y de Reforma— y mítines, por lo que sería contradictorio que ahora que asuman el poder se vuelvan en contra de dichas manifestaciones. Seguramente, ninguna de las personas que asista el día de mañana —si es que alguien lo hace— piense que las demás problemáticas del país son irrelevantes; rechazar cómo se hizo la consulta sobre el NAIM no implica ignorar otras realidades del país.
Y tercero, lo más probable es que la marcha no tenga ningún efecto en la decisión del Presidente electo, sin embargo, por lo menos sabrá que existe una parte de la población —grande o pequeña— que se opone a su decisión y está dispuesta a dedicar su tiempo en expresarlo.
Si parte del planteamiento de AMLO y de su equipo es —como lo han expresado en muchas ocasiones— abrazar cualquier muestra democrática y actuar según lo determine el “pueblo sabio”, es su trabajo aplaudir ejercicios como el que se está organizando para el día de mañana y evitar, al encontrarse a días de volverse en el gobierno de todos los mexicanos, generar la polarización en la sociedad que en gran medida ha propiciado con la dicotomía entre “ustedes” y “nosotros”. Finalmente, no se trata de la marcha de los “fifís”, sino del mismo “pueblo sabio” que está expresando una postura sobre un tema, que en este caso, es el rechazo a una consulta realizada fuera de la ley.
*Maestro en Administración Pública por la Universidad de Harvard y profesor en la Universidad Panamericana
Twitter: @ralexandermp
