La resolución de conflictos como vía para educar para la paz

Se trata de que la persona adquiera conocimiento a través de su propia experiencia de vida

Tamara Kolangui N.*

Actualmente, observamos una sociedad en crisis, una sociedad que sufre múltiples transformaciones, tales como científica, política, económica, biológica, tecnológica y social. El camino es incierto y el desarrollo se mueve más rápido que su propia regulación.

Las transformaciones no nos acercan a la conquista de la seguridad, ni facilitan la comprensión de los rápidos sucesos que ocurren. Las transmisiones culturales nos alejan de una reflexión profunda y llena de valores significativos para propiciar el desarrollo de una sociedad digna y justa.

Se dificulta la creación de nuevas perspectivas para dar otros enfoques a una forma de vivir más saludable, y el factor tiempo va corriendo de la mano con la incertidumbre y la incomprensión. Todo esto nos lleva a vivir en una situación constante de conflicto e incertidumbre.

Las relaciones entre las personas, los grupos sociales y las naciones están empapadas de esta visión conflictiva. Y detrás de todas estas crisis se encuentra la gran crisis de valores, que sólo nos deja la disyuntiva de hundirnos o hacernos fuertes y enfrentar el desafío.

Los conflictos son inherentes al hombre y es el hombre quien debe buscar la manera de verlos como una oportunidad de crecimiento. Aprender a resolver los conflictos interpersonales y sociales nos llevará a forjar una vida de convivencia, colaboración y solidaridad. Por eso fue creada la Conflictología, con ciencia interdisciplinaria del conflicto, de la crisis y del cambio.

La Conflictología es la integración de varias disciplinas en miras a ayudar al hombre a entenderse a sí mismo y poder encontrarle una solución al problema para poder contribuir a que las personas puedan vivir en paz. Se trata de que la persona adquiera conocimiento a través de su propia experiencia de vida.

Resolver conflictos se trata de entender al prójimo de manera empática, siendo asertivos, esto nos llevará a una mejor convivencia y a ser mejores personas. Conflicto no sólo es violencia y guerra, conflicto es una oportunidad de crecimiento, con base en experiencias que bajo estándares de creatividad y desarrollo de un pensamiento crítico se puede aprender a llevar relaciones sociales sanas y armoniosas.

Aprender a resolver conflictos es aprender a escuchar, no sólo oír a las personas, sino también a escucharlas, entender sus pensamientos y sentimientos, con inteligencia emocional, aprender a controlar las emociones que llevan a la ira y el enojo; aprender a mapear un problema para saber cuáles son las salidas y las vías de gestión, transformación o resolución de los conflictos.

Aprender a discernir entre necesidades, intereses y percepciones que cada persona tiene de acuerdo a su entorno y como resultado de su formación y cultura. Resolver un conflicto significa saber mediar y saber negociar para poder obtener los beneficios buscados, propiciando una situación de ganar —ganar para las dos partes—. La colaboración y el sentido de propósito de la vida nos llevan a valorarnos como individuos. Se trata de que la gente aprenda a vivir en paz.

*Directora de la Cátedra Shimon Peres por la Paz, México de la Universidad Anáhuac México

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