El diálogo social: la ventaja competitiva de México en el mundo

Columnista Invitado Nacional
Juan José Sierra Álvarez*
El futuro del trabajo es una realidad que se construye día a día en las plantas, oficinas y negocios de nuestro país. Hace unos días, al participar en la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, tuve la oportunidad de comprobar que, ante los desafíos globales, México tiene una ventaja competitiva única: nuestra capacidad probada para el diálogo social.
Como presidente nacional de la Coparmex, encabecé una delegación empresarial que acudió a posicionar nuestra experiencia nacional ante el mundo. La pieza central de nuestra narrativa fue el Consejo Social, Económico y Ambiental (Consea).
En un momento en que muchos países enfrentan una polarización que paraliza el crecimiento, México demuestra que la construcción de acuerdos entre empleadores, trabajadores y gobierno es el mecanismo más eficaz para elevar la productividad y generar certidumbre para la inversión.
Durante los encuentros de alto nivel que sostuvimos en Ginebra, desde reuniones con el director general de la OIT, Gilbert Houngbo, hasta mesas de trabajo con homólogos de Argentina, Chile, Colombia y Europa, quedó claro que la comunidad internacional mira a México con interés.
¿Por qué? Porque hemos logrado transitar de la confrontación al entendimiento. Al dialogar sobre los retos específicos de nuestras MiPyMEs y la urgencia de transitar hacia la formalidad, pudimos constatar que las inquietudes de los empresarios mexicanos son compartidas por sus pares globales.
Nuestra estancia en Ginebra fue una agenda de trabajo ininterrumpida. Desde la coordinación con nuestros amigos de la Concamin hasta el diálogo franco con el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, y los representantes de la CTM, como Tereso Medina, reafirmamos una convicción: la paz laboral es el cimiento sobre el cual debemos edificar el México que queremos.
No estuvimos en Ginebra buscando felicitaciones, sino construyendo alianzas estratégicas. En un mundo interconectado, la competitividad de México depende de nuestra capacidad para integrarnos con visión de futuro, aprovechando el T-MEC y consolidando un bloque empresarial que hable con una sola voz.
Sin embargo, el diálogo por sí solo no basta. La inversión no llega por decreto, sino donde hay confianza. Y la confianza se construye con tres pilares que la Coparmex ha defendido incansablemente: seguridad pública, energía suficiente y, sobre todo, certeza jurídica. Éstas son las condiciones indispensables para que el talento de los trabajadores mexicanos y el empuje de nuestras empresas se traduzcan en bienestar compartido.
México ha demostrado que puede ser un referente. La experiencia mexicana, ésa que nace del trabajo constante y de sentarse a la mesa con quien piensa distinto para encontrar soluciones comunes, es nuestra mayor fortaleza.
El futuro del trabajo será inclusivo y mejor sólo si somos capaces de sostener este esfuerzo tripartito.
*Presidente nacional de la Coparmex
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