Acuerdos internacionales para resolver la violencia y la migración

Por Ana Lilia Rivera Rivera* El gobierno del presidente López Obrador ha impulsado sostenidamente la necesidad de acuerdos entre los gobiernos de las distintas naciones involucradas en el problema migratorio y en las reuniones bilaterales con Estados Unidos ha reiterado la ...

Por Ana Lilia Rivera Rivera*

El gobierno del presidente López Obrador ha impulsado sostenidamente la necesidad de acuerdos entre los gobiernos de las distintas naciones involucradas en el problema migratorio y en las reuniones bilaterales con Estados Unidos ha reiterado la urgencia por atender las causas y elaborar programas, en conjunto con los países de origen de los migrantes, que generen empleo digno, seguridad social y bienestar colectivo.

Durante décadas, EU fomentó la inversión de capitales en Centroamérica y el Caribe, pero sólo en aquellas ramas productivas que significaban amplificadas ganancias que regresaban a sus dueños, sin dejar en nuestros países hermanos más que bajos salarios, tierras y recursos superexplotados, marginación y violencia. Recientemente, una Corte de apelaciones en Massachusetts, reconoció la procedencia de una demanda presentada por la SRE de México, para investigar la responsabilidad de ocho empresas fabricantes de armas en la venta ilegal de éstas en nuestro país. Esa resolución plantea en la agenda de todos los países de América la necesidad de acuerdos internacionales para proteger la vida, no para fomentar la muerte, y así dar un paso más en la eliminación de una de las fuentes de la violencia: la producción y tráfico ilegal de armas hacia nuestros países.

Otra necesidad es la eliminación de la pobreza y la marginación. México ha demostrado que es posible ser una de las 10 principales economías del mundo, la sexta en inversiones directas de capital, y al mismo tiempo ofrecer políticas económicas y sociales a favor de las mayorías. El incremento al salario mínimo por encima de la inflación, la universalización de los programas sociales, fomentar la regeneración sustentable de las economías locales y regionales, como con los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, garantizar el respeto de los derechos de los pueblos originarios proteger las semillas nativas y la biodiversidad para lograr la soberanía y la autosuficiencia alimentaria, han sido ejes fundamentales para reorientar el rumbo de la nación y convertirla en un ejemplo de estabilidad, bienestar y progreso con justicia social.

México es un país de paso para las caravanas de migrantes, pero también es un refugio para las mujeres, niñas, niños y hombres que atraviesan miles de kilómetros para llegar al “sueño americano”. Por eso, mejorar las condiciones legales, materiales e institucionales de la política migratoria a nivel internacional para brindar seguridad, salud y bienestar a los integrantes de estas caravanas, es hoy un imperativo ético impostergable. Desde el Senado de la República, seguiremos apostando por la necesidad de una mirada regional para trabajar con los países de Centroamérica y el Caribe en temas de migración y seguridad desde un enfoque humanista y de respeto a los derechos humanos; así como de una perspectiva histórica a escala continental, que incluya a EU, Canadá y Sudamérica, para convertir a toda Latinoamérica en la tierra de los sueños hechos realidad, de la libertad con igualdad, democracia, justicia, paz y dignidad para todas y todos.

*Presidenta del Senado.

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