A cinco años del histórico triunfo

Por Fadlala AkabaniPara la comentocracia del viejo régimen, incapaz de entender por qué el apoyo popular mayoritario está con la 4T, es fácil concebir este fenómeno político desde una perspectiva clasista y asistencialista por el alcance de los programas ...

Por Fadlala Akabani

  • Para la comentocracia del viejo régimen, incapaz de entender por qué el apoyo popular mayoritario está con la 4T, es fácil concebir este fenómeno político desde una perspectiva clasista y asistencialista por el alcance de los programas sociales.

A cinco años de aquel soleado domingo de julio de 2018, en el que López Obrador logró un histórico triunfo electoral que acabó con 30 años de neoliberalismo, el pueblo lopezobradorista se volvió a encontrar en la principal plaza pública del país, el Zócalo de la Ciudad de México.

Pese a que ya es costumbre, al conservadurismo le cuesta trabajo entender la alegría y entusiasmo genuino de millones de mexicanos que respaldan al Presidente, prácticamente siete de cada 10. Contingentes de músicos y danzantes con representaciones culturales de todos los rincones de la patria cohesionados en un solo sujeto político: el pueblo, tomaron la plaza por unas horas para festejar con el líder del movimiento político que definiría el rumbo de México en el siglo XXI, Andrés Manuel López Obrador.

Para la comentocracia del viejo régimen, incapaz de entender por qué el apoyo popular mayoritario está con la 4T, es fácil concebir este fenómeno político desde una perspectiva clasista y asistencialista por el alcance de los programas sociales. En efecto, cuando menos un Programa del Bienestar llega de manera directa a 30 millones de hogares para garantizar derechos fundamentales establecidos en la Constitución. Incluso, los cinco millones de hogares que no reciben ningún programa y que cuentan con mejores condiciones de vida, también han sido beneficiados por la política económica del gobierno de México, la cual ha mejorado el poder adquisitivo de las familias, fortalecido el mercado interno y brindado la posibilidad de realizar negocios lícitos con ganancias razonables. Además, no ha aumentado el precio de las gasolinas ni el diésel ni el gas, en términos reales. Tampoco se incrementaron impuestos ni se crearon nuevos.

De acuerdo con el relato de la oposición, gran parte del éxito político de López Obrador radica en su magistral capacidad de comunicar. Lo que son incapaces de dimensionar es que el nivel de comunión entre el líder y el pueblo no es meramente obra de su habilidad para expresarse en términos simples y claros, sino a su capacidad como gobernante para escuchar y comprender los problemas de quienes menos tienen. Ejemplos sobran en situaciones tan cotidianas y básicas como es el precio del cilindro del gas LP de 20 kilogramos, el más consumido por los hogares más pobres, que, a través de políticas públicas concretas, como el Gas del Bienestar, se ha reducido el costo por cilindro hasta los 395 pesos, mejorando significativamente la economía y la vida de las personas más desfavorecidas. Asimismo, pasamos del desdén neoliberal de Peña Nieto, quien no leía ni tenía idea de cuánto costaba un kilo de tortilla, a un Presidente de México que todos los lunes reporta un monitoreo nacional de los precios de la canasta básica y diario da una cátedra sobre historia de México.

La macroeconomía y la política exterior funcionan mejor ahora que bajo el dogma neoliberal. México recupera su peso estratégico en América Latina y adquiere una mayor relevancia geopolítica en el concierto internacional. A pesar de los importantes shocks a la economía global, como la guerra en Europa, la guerra económica entre China y Estados Unidos y la misma pandemia, México ha logrado cifras históricas en captación de inversión extranjera directa y ha alcanzado récords en exportaciones y remesas. También vemos que México invierte en cooperación para el desarrollo en Centroamérica a través de programas como Jóvenes Construyendo el Futuro y Sembrando Vida, los cuales están reduciendo la migración hacia Estados Unidos y México al crear oportunidades laborales en aquellos países. Podemos hacer esto porque hoy nuestro país se ubica como el tercero con menor desempleo a nivel mundial y tiene la segunda moneda más apreciada frente al dólar en América Latina. Además, en cinco años el salario mínimo creció en términos reales, pasando de 88 a 212 pesos diarios, un hecho inédito en 40 años.

A nivel mundial se tiene una renovada confianza en México, en un gobierno que garantiza estabilidad social y económica. El obradorismo será recordado como el periodo en que se rescató y desarrolló el transporte ferroviario de pasajeros, gracias a obras como el Tren Maya, Tren Interurbano México-Toluca, Tren Suburbano Buenavista-AIFA, Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, ampliaciones a los sistemas de tren ligero en Guadalajara y Tlajomulco, Jalisco, así como el Tren Metropolitano de Monterrey, Nuevo León. Al final de este primer sexenio de transformación (2018-2024) serán entregados más de 1,800 kilómetros de líneas férreas en operación, además de la recuperación de la autosuficiencia energética y alimentaria; una hazaña geopolítica lograda en tiempos de crisis energética por la guerra en Ucrania.

  • Hacia el final de su discurso el pasado 1 de julio, López Obrador dio a la oposición un consejo de cara al futuro: poco serán capaces de lograr si no abandonan su egoísmo, si no aprenden a amar y a respetar al pueblo, si no entienden que el dinero y lo material son efímeros, y que la verdadera felicidad se basa en la bondad y la fraternidad.

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