Un nuevo enfoque global para combatir las armas de fuego ilegales es esencial para la paz y el desarrollo
Por: Izumi Nakamitsu* y Asako Okai** Alrededor del mundo, el agudo estallido de un disparo lejano puede despertar una serie de emociones aterradoras en las personas que viven allí. Esto puede incluir un miedo paralizante por la seguridad de su familia, la ...
Por: Izumi Nakamitsu* y Asako Okai**
Alrededor del mundo, el agudo estallido de un disparo lejano puede despertar una serie de emociones aterradoras en las personas que viven allí. Esto puede incluir un miedo paralizante por la seguridad de su familia, la preocupación de que la violencia se dirija hacia usted, la tristeza de que en algún lugar, una familia ha perdido a un ser querido.
Ya sea en las devastadoras batallas de Siria y Yemen, en las calles con alta criminalidad de Honduras y Jamaica o entre los extremistas violentos que han aterrorizado a muchas partes del África Subsahariana hay un hilo familiar que envalentona a quienes tienen intenciones nefastas. Ese hilo es el de las armas de fuego ilícitas.
Las Naciones Unidas trabaja en muchos países frágiles de todo el mundo. Tanto si una nación es generalmente estable, pero tiene un alto nivel de delincuencia o de violencia de pandillas, como si se encuentra en la fase posterior a un conflicto y está tratando de recuperarse, o es una zona de guerra activa, la presencia de armas de fuego cortas no reguladas perjudica a todos en estas sociedades, y a menudo de formas muy diversas. Por ejemplo, en países como Honduras, El Salvador y Jamaica, la presencia de armas ilegales de contrabando desde países vecinos alimenta el crimen que ha llevado a estos países a tener una de las tasas de homicidio más altas del mundo; en Camerún y Cuenca del Chad las armas ilegales —a menudo heredadas de sucesivos conflictos— envalentonan a los extremistas violentos; y en Pakistán los grupos armados han llegado a utilizar sus armas ilegales para impedir que las niñas vayan a la escuela y que los niños reciban vacunas.
En todos los países donde están presentes, la violencia causada por las armas de fuego ilegales debilita las perspectivas de paz y desarrollo sostenibles.
Y el uso y mal uso de estas armas afecta a hombres y mujeres, niños y niñas de manera muy diferente. Las armas de fuego en el hogar, por ejemplo, aumentan la probabilidad de violencia doméstica fatal. A nivel mundial, las armas de fuego están profundamente vinculadas con la violencia sexual y de género, especialmente durante los conflictos, y a menudo se asocian con un vínculo percibido con la masculinidad: los hombres tienen muchas más probabilidades de poseer o tener un arma de fuego que las mujeres.
El control de la proliferación de armas cortas ilícitas es un reto persistente. En lugares donde la gobernanza y el Estado de derecho ya son débiles, hemos visto que las simples prohibiciones no suelen funcionar. Agrava el problema el hecho de que el comercio ilícito de armas cortas y ligeras tiene un valor estimado de más de $1 billón de dólares estadunidenses.
Lo que se necesita es un enfoque que aborde este reto de forma holística, no fragmentaria, un enfoque que se centre en el impacto sostenible y a largo plazo, y que haga hincapié en abordar tanto la “demanda” de armas cortas, como la “oferta”. Un enfoque que complemente, pero no desplace, las actividades con un enfoque más limitado, como la marcación de armas de fuego o los programas de recompra de armas.
Por esta razón, la ONU lanzó Saving Lives Entity (Entidad Salvar Vidas), o SALIENT —un fondo diseñado para abordar todo el espectro de desafíos de las armas cortas ilícitas y su complejo impacto social—. Con contribuciones financieras de varios gobiernos, SALIENT se dedica a ayudar a los países a abordar los retos relacionados con las armas cortas como parte de un enfoque integral de la seguridad y el desarrollo a largo plazo. Forma parte de un esfuerzo más amplio de la ONU para ofrecer un apoyo consistente y fiable a los países más afectados por las armas ilegales.
La falta de datos sobre la violencia armada suele impedir que los funcionarios comprendan plenamente el problema. Los traficantes de armas pueden aprovechar las deficiencias del control fronterizo, tanto en los puestos de control formales como en los puertos de entrada no oficiales. Esto se ve agravado por la forma en que las armas de fuego pueden enredarse en los conceptos culturales de masculinidad, lo que hace que la posesión de armas sea una parte enorme de cómo los hombres y los niños se entienden a sí mismos y su lugar en la sociedad.
Para abordar estos problemas, SALIENT está reuniendo a socios de gobiernos y localidades para apoyar las actividades fundamentales en Camerún, Jamaica y Sudán del Sur. Estos países están llevando a cabo acciones tales como medir qué tan bien su policía local comprende las leyes nacionales sobre armas de fuego, administrar campañas de registro de armas de fuego y capacitar a las mujeres para que se conviertan en líderes del desarme en sus comunidades.
Recién estamos comenzando un viaje que requerirá compromiso y paciencia, así como un apoyo financiero sostenido y predecible para alcanzar plenamente sus objetivos. La reglamentación y el control de las armas cortas no son simplemente un remedio para un problema de seguridad pública a corto plazo, sino una inversión a largo plazo en el desarrollo social, político y económico de un país. La atención no se centra en las armas, sino en las personas y en salvar vidas. Estas acciones beneficiarán no sólo a los países más afectados, sino a toda la comunidad mundial.
* Secretaria general adjunta de la ONU y alta representante para Asuntos de Desarme
**Administradora Adjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y directora de la Oficina de Crisis
clm
