Dos continentes, una encrucijada

Estados Unidos y Gran Bretaña enfrentan un momento decisivo para el segundo semestre del año.

Laura Iturbide y Ana Paula Franco

Directora del Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac y coordinadora de AcelerA, Aceleradora de Negocios, Universidad Anáhuac México

Empezamos ya el segundo semestre del año y éste luce muy agitado. En los siguientes meses, debido al periodo electoral de Estados Unidos y la definición sobre el futuro del Brexit, la volatilidad dominará el escenario global.

Tanto Estados Unidos como el Reino Unido, gobernados por figuras poco convencionales y con un discurso nacionalista preponderante, se encuentran en periodos de toma de decisiones que, seguramente, tendrán un fuerte impacto para todo el mundo, no sólo a nivel económico, sino, también, a nivel político e incluso social.

En primer lugar, existe una constante amenaza por la tensión generada debido a la posible imposición de aranceles por parte de Estados Unidos; así como por la ratificación del TMEC, que se ha visto envuelta en jaloneos políticos de los demócratas para evitar presentarlo como una victoria del presidente Trump.

Empero, a la vez impulsada por la urgencia de alcanzarla antes de las elecciones del gobierno canadiense, que se llevarán a cabo, a más tardar, este 21 de octubre. Como respuesta, el presidente Trump hace cada vez más presión en el tema migratorio y la seguridad en las fronteras, elementos centrales de su propuesta política que, además, representan un tema determinante para su electorado.

Desde hoy y hasta el 3 de noviembre de 2020 seremos testigos de la lucha del actual presidente por obtener, primero, la candidatura de su partido y, después, ganar la reelección, con todo lo que esto conlleva, mientras que sus oponentes harán todo lo posible para evitarlo.

Por otra parte, la salida del Reino Unido de la Unión Europea constituye uno de los mayores temas de discusión en esa región. Boris Johnson, primer ministro electo del Reino Unido, enfrenta uno de los desafíos más grandes de la historia reciente de Europa: el Brexit.

Su llegada conlleva un deseo de renegociación del acuerdo con la Unión Europea alcanzado por su predecesora, Theresa May, quien vio terminada su carrera política por los tres intentos fallidos de que el Parlamento inglés aprobara una “salida blanda”.

Johnson llega con una determinación absoluta de lograr la salida del Reino Unido de la Unión Europea el 31 de octubre, “cueste lo que cueste”. Sin embargo, no cuenta con la mayoría en el Parlamento para apoyar una salida dura y, ante la falta de acuerdo con la Unión Europea, se abren una serie de posibilidades que van desde un nuevo referéndum hasta la necesidad de la creación de un nuevo gobierno que generaría nuevas alianzas y, por ende, repercusiones.

En cualquiera de los escenarios, habrá un largo y penoso proceso de transición de varios meses. Empero, existe la posibilidad de que el 1 de noviembre, este país ya no forme parte del mercado único ni de la unión aduanera.

Ambos países tienen una situación política compleja y polarizada que dificulta a sus Poderes Legislativos llegar a acuerdos, lo cual genera incertidumbre, no sólo en sus respectivos países, sino en todos los demás. Y es que, si bien estas decisiones serán tomadas por pocos, afectarán a muchos. Por lo mismo, el mundo entero seguirá de cerca sus acciones siguientes; así como todas las consecuencias que éstas, sin duda alguna, tendrán.

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