Cuidar la biodiversidad para fortalecer el turismo

Resiliencia turística desde la naturaleza

Por Silvia Morimoto* 

La conservación de la biodiversidad no es sólo una responsabilidad ambiental, sino una estrategia clave para establecer un turismo resiliente frente a crisis climáticas, económicas y sociales. Al contar con ecosistemas sanos —como manglares, arrecifes, selvas y humedales—  se dispone de barreras naturales ante fenómenos extremos que sostienen los medios de vida locales y preservan los sitios turísticos.  

México se ha consolidado como uno de los destinos turísticos más importantes del mundo, situándose en el sexto lugar global, con 45 millones de turistas que visitan el país atraídos por su riqueza natural y cultural. Sin embargo, el turismo convencional presenta retos en materia de sustentabilidad, especialmente por su huella ecológica y el impacto que genera en la biodiversidad. Ante estos desafíos, es fundamental cambiar el paradigma del turismo y convertirlo en una oportunidad para fomentar su crecimiento y consolidación, pero desde una perspectiva que priorice la preservación de los ecosistemas.   

Con el objetivo de contribuir a esta visión, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, en conjunto con la Secretaría de Turismo del gobierno de México, Amigos de Sian Ka’an, ISLA Conservación del Territorio Insular Mexicano A.C., el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en México y los gobiernos de los estados de Baja California Sur, Oaxaca y Quintana Roo, impulsa el proyecto Kuxatur, que toma su nombre del vocablo maya kuxa’an (“vivo”) y la palabra “turismo”.  Esta iniciativa, cofinanciada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, busca trazar la ruta hacia un turismo viable económicamente y comprometido con la conservación de la biodiversidad: un turismo sostenible.   

Kuxatur promueve un turismo que integra criterios de sostenibilidad y conservación de la biodiversidad y que, a su vez, busca una relación más justa con las comunidades locales. En particular, trabaja en ecosistemas costeros ricos en biodiversidad, impulsando modelos comunitarios y fomentando una gobernanza incluyente que permita distribuir mejor los beneficios del turismo y reducir su vulnerabilidad ante choques externos. Así, la resiliencia del turismo se construye desde lo local, con una visión de desarrollo que pone en el centro a las personas y a la naturaleza.  

El momento es ahora. Por ello, en el marco del Día Mundial de la Resiliencia del Turismo, desde el PNUD en México invitamos a quienes integran el sector turístico a comprometerse con el desarrollo de proyectos de turismo sostenible comunitario, que no sólo contribuyen a conservar la biodiversidad, sino que, al adoptar prácticas sostenibles, aseguran que el turismo siga siendo una fuente de oportunidades para las futuras generaciones, en beneficio del planeta y de las comunidades. 

Invertir en su protección significa invertir en la capacidad del turismo para adaptarse, resistir y prosperar. Porque, sin biodiversidad, no habrá turismo sostenible.

*Representante residente del PNUD en México

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