Por Lee Jooil*
En 2026, la mirada de la diplomacia coreana se ha dirigido a México como nunca antes. El año comenzó con un intercambio de cartas entre los presidentes de ambos países, seguido de una conversación telefónica en mayo y, finalmente, de la visita de Estado del Exmo. Señor Presidente de la República de Corea, Lee Jae Myung, a México. Habían transcurrido 16 años desde la última visita de Estado de un presidente coreano a México.
Lo más significativo de este año, es que los intercambios entre ambos países han trascendido los encuentros entre sus líderes, para extenderse a los vínculos entre nuestras sociedades y a la diplomacia cultural. En mayo, BTS fue invitado por la Exma. presidenta Claudia Sheinbaum al Palacio Nacional, convirtiéndose en el primer grupo de K-Pop en recibir esta invitación y, posteriormente, la agrupación saludó a más de 50 mil aficionados reunidos en el Zócalo. En junio, la selección de Corea disputó en México sus tres partidos de la fase de grupos de la Copa Mundial, permitiendo que nuestros pueblos compartieran emociones a través del futbol, un lenguaje universal. Así, diplomacia, economía, cultura, deporte y los vínculos entre nuestras sociedades han confluido para llevar la relación bilateral a una nueva dimensión.
La visita de Estado del presidente Lee dio un nuevo impulso a esta dinámica. En un mundo marcado por la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, el avance de la inteligencia artificial (IA) y las tecnologías de vanguardia, así como por la transición energética y la creciente importancia de la seguridad económica, ambos presidentes reafirmaron que Corea y México son socios estratégicos de importancia mutua y acordaron orientar la relación hacia una cooperación más concreta y de futuro.
En este marco, adoptaron el Plan de Acción Conjunto Corea-México 2026-2030, ampliando la cooperación en ámbitos como la economía, las finanzas, la educación, la cultura, el turismo, el desarrollo y las aduanas, entre otros. La cooperación económica, tradicionalmente centrada en la manufactura, se está extendiendo hacia la energía, la movilidad y los materiales avanzados. En particular, ampliar las sinergias entre el Plan México y las industrias estratégicas de Corea, puede abrir nuevas oportunidades para combinar nuestras capacidades industriales y generar nuevos motores de crecimiento.
También se acordó fortalecer la cooperación en las industrias del futuro, como la IA, la transformación digital, la industria aeroespacial y la defensa. En materia de IA, ambos países coinciden en que sus beneficios deben estar al alcance de toda la humanidad y no limitarse a unos pocos países o empresas. En los ámbitos aeroespacial y de defensa, se explorará una cooperación que abarque desde la producción y el mantenimiento hasta las cadenas de suministro, la formación de talento y la incorporación de tecnología. La firma de 16 memorandos de entendimiento y una declaración de cooperación durante esta visita, demuestra que la relación bilateral está avanzando hacia una cooperación cada vez más concreta.
Otro de los cambios destacados de 2026, ha sido la evolución de la diplomacia cultural. El interés por la cultura coreana en México ya no se limita al K-Pop, sino que abarca los K-dramas y el cine, la K-beauty y la K-food. Durante la cumbre, ambos presidentes acordaron continuar las conversaciones para establecer un K-Culture Center, a fin de facilitar un mayor acceso del público mexicano a la cultura coreana. Asimismo, se acordó impulsar la coproducción y la formación de talento, para crear nuevos contenidos culturales de manera conjunta.
Esta cercanía se hizo visible durante la propia visita de Estado. El presidente Lee visitó la K-Expo, donde conversó con aficionados al K-Pop y pudo observar productos y contenidos de empresas coreanas. En el concierto de Stray Kids, se reunió con jóvenes mexicanas y compartió con ellas su entusiasmo por el K-Pop. En esa ocasión señaló: “La cultura no solo conecta a las personas, sino que también parece conectar a los países”. Asimismo, el presidente Lee y la primera dama visitaron la Zona Rosa para saludar a la comunidad coreana, y compartieron de manera espontánea con ciudadanos mexicanos mientras degustaban tacos.
Estas escenas reflejan una relación que va más allá de la cooperación entre gobiernos y que se expresa, también, en la vida cotidiana de nuestras sociedades.
Los vínculos entre nuestros pueblos se remontan a la llegada de los primeros coreanos a México, hace ya 121 años, traduciéndose hoy en aproximadamente 200 mil visitantes anuales, entre ambos países. El siguiente paso es transmitir esta amistad a las nuevas generaciones. Por ello, durante la cumbre, ambos gobiernos reafirmaron su voluntad de establecer nuevos programas de becas y acordaron crear un grupo de trabajo para promover los intercambios entre las futuras generaciones.
Los próximos años ofrecerán nuevas oportunidades. El próximo año celebraremos el 65 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Corea y México, una gran oportunidad para convertir los resultados de esta visita de Estado en proyectos concretos. Corea asumirá la presidencia del G20 en 2028, mientras México impulsa su candidatura para presidirlo en 2029. Asimismo, México ejercerá la presidencia de APEC en 2028. Estos hitos abrirán mayores espacios para que ambos países colaboren en los principales foros multilaterales, frente a los desafíos de la economía internacional. Por ello, considerar el 2026 como “el año de México para la diplomacia coreana”, no responde simplemente al número de intercambios y actividades realizados.
Este año hemos ampliado la perspectiva con la que Corea contempla a México: no sólo como un país de América Latina, sino como un socio estratégico con el que podemos construir, conjuntamente, respuestas en materia de seguridad económica, cadenas de suministro, industrias del futuro, cultura, vínculos entre nuestras sociedades y diplomacia multilateral.
La visita de Estado del presidente Lee confirmó, al más alto nivel, el rumbo de esta transformación. Ahora corresponde construir resultados concretos sobre las bases que hemos establecido: convertir la cooperación económica en cooperación industrial, los intercambios culturales en creación conjunta y los acuerdos entre nuestros líderes en cambios que nuestras sociedades puedan experimentar.
Así, 2026 será recordado como el año en que México adquirió una nueva dimensión en la diplomacia coreana y en que las relaciones entre Corea y México dieron un nuevo salto hacia el futuro.
*Embajador de la República de Corea en México
