Visitando museos: avenida Madero
Una calle del siglo XVI que fue el eje principal del centro de la ciudad hoy es una avenida peatonal. Indudablemente que fue un acierto haber hecho peatonal la avenida de cinco cuadras que va del Eje Central al Zócalo en esta preciada y despreciada Ciudad de México. ...
- Una calle del siglo XVI que fue el eje principal del centro de la ciudad hoy es una avenida peatonal.
Indudablemente que fue un acierto haber hecho peatonal la avenida de cinco cuadras que va del Eje Central al Zócalo en esta preciada y despreciada Ciudad de México. Se trata de Madero, una avenida del siglo XVI que, con el nombre de Plateros, fue el eje principal del centro de la ciudad que hoy es recorrida. ¿Por qué no amar lo que tenemos? El arte se nos da a gotas, pero hay que saber saborearlo. El recreo que significa una caminata por la adoquinada avenida Madero bien podría ser un placer histórico arquitectónico deteniéndonos y observando cuatro o cinco puntos relevantes, empezando por la Casa de los Azulejos, una de las más bellas joyas de la arquitectura civil del barroco novohispano, hoy popularizada como restaurante, tienda de regalos y librería de una marca muy conocida.
Como preámbulo para un paseo histórico se puede tomar allí un café, una leche malteada o unos chilaquiles mientras se contemplan las bellas columnas y la fuente de lo que fuera el patio de una casona del siglo XVI, un curioso y casi naif mural de pavorreales pintado por un artista húngaro y un pequeño, pero violento mural de José
Clemente Orozco.
Enfrente, cruzando la avenida se encuentra, metros abajo del nivel de la calle por las antiguas inundaciones, la capilla de Balvanera que da acceso al templo de San Francisco, con su bellísima fachada barroca construida por el mismo arquitecto que creó el Sagrario Metropolitano. Los retablos, tanto el de la capilla como el del Templo Mayor si ya no son apreciados con fe bien lo pueden ser por la sensibilidad natural que despierta el arte.
A la derecha del templo de San Francisco se encuentra el Templo Expiatorio de San Felipe de Jesús, construido en estilo neorrománico, en 1897, con la participación de
Carmen Romero Rubio, esposa de Porfirio Díaz. En su interior están depositados los restos de Félix de Jesús
Rougier, jefe de la Orden de los Misioneros del Espíritu Santo.
En la siguiente cuadra tenemos el Palacio de Iturbide, un edificio del siglo XVIII que fuera residencia del último virrey de Nueva España don Juan O’Donojú. En 1847 fue ocupado por los estadunidenses, convertido en dormitorio y establo. Luego sería hotel de una compañía de diligencias y más tarde ocupado por los franceses para terminar como billar, bar y cafetería hasta 1941 que fue declarado monumento nacional y rescatado por el Banco Nacional de México como centro cultural. Hoy se puede visitar con exposiciones temporales y un rico centro comercial de libros y objetos.
El templo de La Profesa, en la esquina de Madero e Isabel la Católica, es una de las mejores muestras de arte virreinal construido por los jesuitas y remodelado por Manuel Tolsá. La Profesa cuenta con una formidable pinacoteca, actualmente cerrada por reparación de daños causados por el temblor de 2017. En el acervo de ésta se encuentran obras de Villalpando, Rodríguez Juárez y Miguel Cabrera.
En el formidable edificio La Esmeralda, contraesquina de La Profesa, se encuentra el Museo del Estanquillo, que alberga una colección personal del escritor Carlos Monsiváis consistente en pinturas, fotografías, maquetas, dibujos, caricaturas y juguetes que adquirió a lo largo de su vida.
Estamos a dos cuadras de la explanada del Zócalo con su imponente catedral y su exquisito Santuario Metropolitano para cerrar un recorrido con historia.
