Museo Nacional del Virreinato
Por Luis de la TorreTepotzotlán es un pueblo mágico con un templo singular y un convento construidos en el siglo XVI.Hablar de Pueblos Mágicos en México es una ilusión. Existen, sí, pero no están conservados ni ordenados ni cuidados. La proliferación de puestos ...
Por Luis de la Torre
- Tepotzotlán es un pueblo mágico con un templo singular y un convento construidos en el siglo XVI.
Hablar de Pueblos Mágicos en México es una ilusión. Existen, sí, pero no están conservados ni ordenados ni cuidados. La proliferación de puestos comerciales, restaurantes y venta de cualquier cosa ha llenado de fealdad el entorno de tales pueblos. Sería necesario un verdadero programa nacional para rescatar la imagen auténtica de los más bellos pueblos que hay en México y que han ido perdiendo, desgraciadamente, su original estilo arquitectónico.
Estamos a poco más de 40 kilómetros de Tepotzotlán, uno de esos pueblos que es mágico tan sólo por su templo, su convento, su espacio exterior y sus jardines interiores. Ese conjunto se debe a la obra evangelizadora de los jesuitas del siglo XVI, que terminan de construir templo y convento en el siglo XVII.
La expulsión de los jesuitas en 1767 dejó a la aventura una de las más bellas creaciones de la arquitectura y el arte colonial que atravesó por múltiples crisis económicas. Bajo la presidencia de Benito Juárez se planeó convertirlo en una penitenciaría. Ese conjunto, luego de ser declarado patrimonio nacional, hoy está a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como Museo Nacional del Virreinato.
Los jesuitas llegaron a Tepotzotlán en 1580 fundando una escuela para niños indígenas, donde enseñaban música, religión, lectura y escritura en español. Estas escuelas harían a Tepotzotlán uno de los centros educativos más prestigiosos de la Nueva España. Durante la Revolución Mexicana, un tal general Coss ordenó la expulsión del sacerdote que mantenía una pequeña escuela y fue enviado a la cárcel, mientras la soldadesca ocupó y saqueó el complejo.
Visitar este museo con su hermosísimo templo de San Francisco Javier es sumergirse en un legajo histórico que abarca los tres siglos de la Colonia.
Éste es uno de los pocos complejos en México que se ha conservado intacto, incluyendo sus retablos y obras de arte. Los trabajos de restauración se iniciaron en 1961 durante el gobierno de Adolfo López Mateos. La mayor parte de la colección del museo provenía del antiguo Museo de Arte Religioso, que era parte de la Catedral de la Ciudad de México.
¿Qué observamos ahora? La colección se distribuye entre las muchas habitaciones del colegio. Encontramos piezas realizadas en marfil y madera. Hay vestiduras religiosas, casullas, estolas y capas. Los trabajos en plata incluyen custodias, sagrarios, cálices, relicarios, cruces, incensarios, candelabros y copones. Contiene pinturas de Cristóbal de Villalpando, Juan Correa, Miguel Cabrera y los hermanos Rodríguez Juárez. Cuenta, además, con hermosas piezas asiáticas traídas a través del galeón de Manila, como los Cristos en marfil, una bellísima muestra de figuras religiosas esculpidas en este material.
El templo dedicado a San Francisco Javier anexo al colegio es una obra magistral del barroco mexicano, con una hermosa fachada de cantera tallada y un excelente interior cuajado de retablos. Esta iglesia ya no se utiliza para el servicio religioso, ya que ahora es parte del museo.
Al visitar el Museo Virreinal de Tepotzotlán nos encontramos con un espacio museístico dentro de otro museo, pues el recinto que lo aloja es una importante muestra arquitectónica del barroco. En su atrio cuenta con una cruz atrial con todos los símbolos de la Pasión.
La asistencia es continua y numerosa, lo que quiere decir que el Museo Virreinal tiene un gran atractivo para los amantes del arte y la historia.
