Mañana
Es necesario ampliar el desarme voluntario en la capital; en los últimos seis años, los números señalan que ocho de cada diez homicidios ocurren entre ciudadanos; el resto es atribuible a los criminales
Por Luis Wertman
Este lunes, sin duda, la Ciudad de México seguirá en su sitio y nosotros seguiremos en ella. Serán las autoridades electorales las que tendrán que dar los resultados de los comicios en los que participaremos hoy, pero, independiente de lo que ocurra, tenemos muchos pendientes hacia adelante que debemos ayudar a resolver como sociedad.
El principal, la seguridad y la percepción de ésta entre los ciudadanos. En este momento tenemos tres tendencias, entre otras, que es urgente atender para incidir en los índices delictivos durante los próximos meses.
En primer lugar, es necesario ampliar el desarme voluntario en la capital; durante los últimos seis años, los números señalan que ocho de cada diez homicidios ocurren entre ciudadanos, mientras el resto es atribuible a los criminales.
El acceso a armas de fuego, no sólo en la capital del país, alcanza niveles sin precedentes y ubica pistolas en manos de muchas personas que no están (ni deberían estar) capacitadas para usarlas. Lo anterior provoca que, en lugar de proporcionarnos seguridad, las armas nos la quiten y principalmente las utilicemos en contra de otras personas en riñas, venganzas personales y por motivos pasionales. Este clima fortalece a los delincuentes y les manda una peligrosa señal de que pueden emplear un arma de fuego en las calles de la Ciudad.
La segunda tendencia es el abuso del alcohol. Relacionado con el primer factor, la mezcla de alcohol y armas casi siempre concluye en un evento de seguridad; ya sean lesiones dolosas, asesinatos o incluso accidentes en menores por falta de supervisión.
A pesar de los esfuerzos civiles de algunas compañías de la industria de bebidas y del propio gobierno capitalino, las cifras muestran un incremento sostenido en el consumo del alcohol, sobre todo entre los más jóvenes.
Ello permite que proliferen establecimientos que venden cerveza a bajo costo durante varias horas al día (las famosas chelerías); al igual que puntos ilegales en tianguis, mercados públicos y hasta en estacionamientos particulares que expenden esta bebida, la cual se percibe de menor graduación y más barata que los llamados destilados.
Esta tendencia está relacionada directamente con el último factor de inseguridad que se ha mantenido durante los últimos años: en cada punto de chelería, regular o irregular, podemos ubicar con mucha frecuencia un punto de narcomenudeo.
Quiero ser claro en que nadie está en contra de la diversión, siempre y cuando ésta sea responsable. Cuando se junta el abuso del alcohol con la posibilidad de acceder a sustancias ilegales y alguien, además, tiene un arma, las consecuencias nunca son positivas.
Y luego está la denuncia. Los promedios de ésta en la Ciudad de México se han incrementado en un sexenio, pero no rebasan 40% de los delitos que pueden cometerse. Es decir, seis de cada diez capitalinos no ejercerán su derecho a denunciar, suceda lo que suceda.
Este bajo porcentaje se explica por la amplia brecha de desconfianza que tenemos hacia las autoridades, lo que lleva al miedo de sufrir posibles represalias, de enfrentar una burocracia que no arroje resultados y además ser sujeto de algún acto de corrupción. La tarea fundamental es reducir este abismo de confianza y hacer más fuerte el puente que debe ser la sociedad civil entre las víctimas y las instituciones públicas.
Porque aun con sus insuficiencias, la denuncia es la mejor herramienta que tenemos a la mano para presionar a nuestras autoridades. La otra, es emitir nuestro voto en cada elección.
Salgamos a votar con libertad y con tranquilidad, esa es nuestra obligación y nuestro derecho. En mi caso, no sólo haré escuchar mi voz a través de mi sufragio, sino que participaré como presidente de mi casilla, de la misma manera que miles de capitalinos en esta jornada.
Pero una vez que cumplamos con este paso democrático, al día siguiente debemos enfocarnos en la prevención, la equidad, los derechos civiles que hemos ganado y en construir la ciudadanía necesaria para alcanzar la calidad de vida que nos merecemos.
Twitter: @LuisWertman
