La casa como matriz de la perversión
La pregunta constante durante la lectura es: ¿qué mantiene unidas a las parejas?
Por Leda Rendón
Lo que vio la criada, ocho cuentos psíquicos, de Yasutaka Tsutsui (1934), es un libro de humor negro que rescata las formas contradictorias del proceder humano en familia. Nanase es una chica con el poder de leer los pensamientos e interviene en todas las historias. Ella no desea que nadie se entere de su don, por eso decide trabajar como sirvienta, así cambia de domicilio frecuentemente y logra pasar desapercibida. Los protagonistas de los relatos, sus patrones, son seres insatisfechos y manipuladores que persiguen una idea muy personal de realización. La pregunta constante durante la lectura es: ¿qué mantiene unidas a las parejas? Los cuentos que componen el volumen fueron publicados por entregas en una revista de 1970 a 1971. Un año más tarde se publicó como libro. Ahora por primera vez lo podemos leer en español.
Son tres los cuentos más interesantes del libro. El primero, Cautivos de la suciedad, descubre a la familia de los Jinba como unos artistas del desorden y la porquería. Su malestar es tan profundo que son incapaces de olerse, por eso se sienten desnudos e indefensos cuando Nanase limpia cada rincón de la casa y deja en evidencia sus costumbres; la suciedad ya era parte de su bienestar, y terminan por sentirse agredidos y ultrajados. El segundo cuento es Querida mamá, que en paz descanses y sucede durante el velorio de Tsuneko; Shintarō, su hijo, no deja de llorarla e injuriarla por haberlo abandonado. En realidad la historia resulta convencional si pensamos en las muchas veces que un funeral ha sido representado, pero aquí el ingrediente diferente es la capacidad de Nanase de leer los pensamientos y las consecuencias que eso conlleva; aunque la atención está, casi todo el tiempo, en el drama “incestuoso” de Shintarō con su madre; hay un problema moral más complejo.
Finalmente, El pintor de los domingos me atrae porque Tenshū ve el mundo y a los que lo rodean como figuras geométricas. Por ejemplo, ve a Nanase como un pequeño punto blanco que va creciendo al mismo tiempo que su apetito sexual por ella. La historia es simple: Tenshū, hijo de un artista famoso, resulta ser un pintor abstracto fracasado, su familia lo desprecia y humilla; él calla y los ignora. Al principio, Nanase vive atraída por la mente del pintor, incluso lo sigue para saber más sobre él, pero se da cuenta de que es un depredador sexual narcisista. Nanase se pregunta, cuando ve por primera vez sus cuadros, si los encontraría buenos de no conocer los pensamientos de Tenshū.
Tsutsui en estos cuentos es un escritor clásico al estilo Chéjov en sus historias y sus tramas, pero posee la imaginación dislocada de Philip K. Dick en cuanto a la construcción de personajes. En este libro la casa es la matriz de la perversión, allí lo podrido resulta delicioso. Es misógina la forma de describir a las mujeres, pero también les va mal a los hombres: son haraganes, libidinosos, distraídos y profundamente individualistas. Tsutsui cuestiona a la sociedad japonesa describiéndola con muchas de sus contradicciones familiares. Entonces lo que mantiene unidas a las parejas del autor de Paprika en estos relatos no es el amor y la ternura, sino los celos, la suficiencia económica, el bienestar social, pero, sobre todo, la satisfacción del ego una vez cumplida su idea de pareja. Resulta conmovedor cómo cada uno de los personajes inventa sus espacios vitales para sobrevivir los embates de la cotidianidad.
TÍTULO: Lo que vio la criada, ocho cuentos psíquicos
AUTOR: Yasutaka Tsutsui
EDITORIAL: Atalanta, España, 2018; 187 pp.
