Juntos somos más

Los Princesa de Asturias promueven los valores científicos y humanísticos como patrimonio universal.

Por Alejandro Guerrero Monroy*

Desde 1981 se hace entrega de los premios Princesa de Asturias en España. Los galardones tienen como propósito reconocer a personas e instituciones excepcionales que contribuyen notablemente con su conocimiento y labor a la humanidad. Las categorías son ocho: Artes, Ciencias Sociales, Letras, Investigación Científica y Técnica, Comunicación y Humanidades, Deportes, Cooperación Internacional y Concordia. Las candidaturas se proponen a los jurados, integrado por 175 especialistas en cada uno de los ámbitos de los premios —excepto el de Concordia—, cuyo jurado está constituido por miembros del Patronato de la Fundación Princesa de Asturias, que es privada y cuyos objetivos son promover los valores científicos y humanísticos como patrimonio universal.

En poco más de cuatro décadas han sido concedidos 442 premios a personas de 63 nacionalidades. La edad promedio de los galardonados es de 63 años y los premiados más jóvenes han sido el tenista Rafael Nadal (22) y el piloto Fernando Alonso (24).

Hace algunos días se celebró la ceremonia de entrega —que se realiza siempre en el Teatro Campoamor de Oviedo— y se reconoció con el Princesa de Asturias 2022 a la cantautora Carmen Linares y a la coreógrafa María Pagés en la categoría de Artes; al arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma en Ciencias Sociales; al periodista polaco Adam Michnik en Comunicación y a la británica Ellen MacArthur en Cooperación Internacional. Los otros galardonados son el dramaturgo Juan Mayorga en Letras; los científicos Hassabis, LeCun, Bengio y  Hinton —expertos en inteligencia artificial— en Investigación Científica; el Equipo Olímpico de Refugiados, en Deportes, y el arquitecto japonés Shigeru Ban, por sus soluciones imaginativas, rápidas y accesibles para dar habitabilidad a los desplazados, en la categoría de Concordia.

Para México fue una gran noticia la entrega del prestigiado galardón a Matos Moctezuma, el arqueólogo del mundo azteca que recuperó el Templo Mayor. Su discurso de agradecimiento frente a los 1,300 invitados agrandó su leyenda. “México y España están unidos por lazos indisolubles tras largas luchas pasadas, desde 1521, que tuvo lugar el encuentro de dos maneras de pensar diferentes”, manifestó. “La historia es implacable en sus juicios, no se puede pretender manipularla ni cometer el despropósito de tergiversarla...”. Y agregó: “Mala consejera es la ignorancia que en muchas ocasiones lleva a la mentira. No podemos anclarnos en el pasado y guardar rencores, sino mirar hacia adelante”. Las palabras del conocedor profundo de la historia vibraron en el recinto fundado en 1892.

Otro discurso notable fue el de Adam Michnik, periodista de referencia en la transición hacia la democracia de Polonia. El íntimo amigo del legendario Lech Walesa simboliza la resistencia moral e intelectual a la invasión de Ucrania, a la que describió como “guerra contra todo el mundo democrático”. En su intervención expuso cómo “la experiencia de la transición española enseñó (a los polacos) a enfrentarnos a la dictadura y encontrar un camino hacia la democracia a través del diálogo y el consenso”. Había que conseguir que “la fuerza de los argumentos remplazara al argumento de la fuerza”, menciono el intelectual polaco.

México ha obtenido 19 premios desde 1983, cuando Juan Rulfo lo recibió en Letras. Una década después le fue concedido a Vuelta, de Octavio Paz, y un año después a Carlos Fuentes. En 1984 se reconoció al Grupo Contadora con el de Cooperación Internacional, en 1989 al Fondo de Cultura Económica en Comunicación y Humanidades, mientras que en 1993 al historiador y diplomático Silvio Zavala en Ciencias Sociales. En 2018, la periodista Alma Guillermoprieto recibió el Princesa de Asturias de Comunicación, quien en un discurso memorable recordó cómo, “sin los medios de comunicación, el mundo viviría en una especie de siglo XI”.

En una época en la que, no podemos negarlo, es todo un reto para el optimismo, los Princesa de Asturias son un soplo de aire fresco. La defensa de los derechos humanos y de los principios de la democracia son los valores que los mueven. Porque, como diría Alma Guillermoprieto, “en estos tiempos de rabia, rencor y división, juntos somos más”.

                *Politólogo, internacionalista y economista

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