Inversión clara con prosperidad compartida

El papel de la inversión privada es fundamental para desarrollar los nuevos motores de crecimiento y frentes de expansión de la economía

Por Clara Brugada

La Ciudad de México se encuentra en un gran momento económico y tenemos todas las condiciones para llevar el crecimiento y desarrollo de la urbe a un nuevo nivel. Es lo que llamo Momento Chilango. Y debemos aprovecharlo.

Nuestra capital, con su infraestructura, nivel educativo, ubicación geográfica y seguridad, es en sí una gran fuerza productiva.

Antes que nada, pongamos clara la magnitud de nuestra economía y de su potencial. Somos la primera economía del país, la séptima de América Latina y la 35 del mundo, lo que nos convierte en protagonistas de la dinámica económica nacional, regional y global.

Después de la pandemia, la economía ha mostrado una destacada capacidad de recuperación. Llevamos más de 10 trimestres seguidos de crecimiento, se han generado miles de empleos formales y nuestras tasas de expansión económica están al 3%.

Para mantener e incrementar estos niveles de crecimiento la receta es inversión y más inversión pública, privada y social.

Por el lado de la inversión pública tenemos un preciso plan de inversión en infraestructura hidráulica que implica, entre otros, captación de agua de lluvia, tecnologías de economía circular, sustitución de redes, infiltración del acuífero, potabilización y articulación metropolitana, lo que implicará importantes inversiones con mezcla de recursos federales y estatales.

En materia de movilidad también habrá cuantiosas inversiones públicas con la modernización integral de las líneas del Metro, la construcción de cinco nuevas líneas de Cablebús y de dos nuevas líneas de Metrobús en Circuito Interior y Periférico, en una lógica de red y anillo doble que mejorará sustancialmente la conectividad. Además, se ampliarán las ciclovías, el sistema Ecobici y los biciestacionamientos.

Todas y todos están invitados a hacer equipo, porque con el mismo empuje queremos atraer más inversión privada para dinamizar la economía, preferentemente en los sectores económicos que generan mejores empleos, y que la inversión privada se convierta en una fuerza motora de la transformación de la estructura económica de la ciudad.

Entendemos que el papel de la inversión privada es fundamental para desarrollar los nuevos motores de crecimiento y frentes de expansión de la economía, entre ellos la electromovilidad, las energías renovables, la vivienda, los servicios digitales y las tecnologías de la información, los servicios financieros, los servicios logísticos, la industria farmacéutica, las industrias creativas, los servicios turísticos y el manejo sustentable de residuos.

Nuestro objetivo no es sólo elevar el crecimiento, sino modificar el modelo hacia uno de alto valor agregado, alta productividad, creciente densidad tecnológica e innovación permanente. Importa no sólo cuánto crecemos, sino también cómo crecemos.

Por ello, nuestra apuesta es por un crecimiento dinámico que aproveche las ventajas comparativas y competitivas de la ciudad, un crecimiento que sea intensivo en empleo formal, que mejore los ingresos y la distribución del ingreso, que cierre las brechas de género y que sea ambientalmente sostenible.  Una economía moderna e incluyente, esto es, una prosperidad compartida. Vamos a continuar y profundizar la ruta de desarrollo económico transformador iniciada por la doctora Claudia Sheinbaum.

Estoy plenamente consciente del papel estratégico de la inversión privada y de los atractivos que representa para ella un mercado del tamaño de nuestra economía. La Ciudad de México es un lugar donde deben y quieren estar todas aquellas empresas que buscan crecer y expandirse, particularmente en el contexto del nearshoring

Por ello, crearé una agencia especializada en la atracción de la inversión, que acompañará todo el proceso hasta la materialización de las inversiones, continuaremos la revolución administrativa para reducir los costos de transacción, facilitar y agilizar la inversión y tener cero corrupción e influyentismo.

Nuestro método de gobierno será el de la concertación y el diálogo social. Así que nos proponemos mantener abiertos, todo el tiempo, los canales de comunicación con los sectores productivos y, como primer paso, fortaleceremos los trabajos del Consejo Económico, Social y Ambiental de la Ciudad.

Nuestro proyecto económico es de triple hélice: inversión pública, inversión privada y economía social y solidaria. Al mismo tiempo que desplegamos la inversión pública y promovemos la inversión privada vamos a desarrollar y fortalecer las múltiples iniciativas productivas que nacen de la sociedad y las comunidades.

Trabajaremos por una expansión del cooperativismo y de las muy diversas formas de la economía popular, social y solidaria, que han demostrado ser muy potentes para diversificar el tejido productivo, abrir oportunidades a los jóvenes y las mujeres, generar mayor igualdad y movilidad social e innovar en productos y procesos productivos ecológicos y ambientalmente sostenibles. No puede haber prosperidad compartida sin economía social y solidaria fuerte: así de claro.

Tenemos todo para despegar y hacer de nuestra economía un ejemplo de dinamismo e inclusión. Es un momento propicio y promisorio. Con visión estratégica, diálogo social y compromiso compartido vamos a lograrlo. Es el Momento Chilango.

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