Informe de esperanza y bienestar

Se cuenta con un gobierno austero, alejado de los excesos, la riqueza y el despilfarro, acciones que van de la mano del combate a la corrupción

Por Guadalupe Chavira de la Rosa

El martes pasado, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó un mensaje con motivo del II Informe de Gobierno que envió al Congreso de la Unión, como dispone la ley.

Los mexicanos tuvimos oportunidad, ese día, de escuchar un informe austero, concreto, lleno de contenido sobre cómo la 4T está construyendo el proyecto de nación que esperamos consolidar en los próximos años.

Por eso fue de suma importancia escuchar que, a finales de este año, en diciembre concretamente, quedarán listas las bases del proyecto social y político que encabeza el Presidente.

En efecto, en estos dos primeros años se implementaron las reformas jurídicas, legales y administrativas que permitirán al gobierno implementar las acciones necesarias para consolidar la frase insignia de esta administración, primero los pobres.

Asimismo, se cuenta con un gobierno austero, alejado de los excesos, la riqueza y el despilfarro, acciones que van de la mano del combate a la corrupción, práctica que se normalizó en los gobiernos anteriores.

La cancelación del aeropuerto de Texcoco, el proceso judicial que se sigue al extitular de Pemex, Emilio Lozoya, los procesos en curso por parte de la Secretaría de la Función Pública y las investigaciones por parte de la Fiscalía General de la República y la Unidad de Inteligencia Financiera son muestra de que este gobierno combate la corrupción en serio.

Los detractores del Presidente afirman que el tema es meramente mediático, pero en estos meses de gobierno hemos visto que se equivocan, estamos frente a la administración más transparente y honesta de que se tenga recuerdo.

Sin duda, esto es uno de los cambios radicales del gobierno actual respecto a los de Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón o Vicente Fox, caracterizados por la opacidad y los excesos.

En materia económica, vemos que, luego de la crisis ocasionada por el coronavirus, hoy estamos comenzando a ver signos de recuperación y no lo digo por mi afinidad al Presidente, sino porque las cifras respaldan mis palabras.

En julio de este año hubo una recuperación importante del empleo en el marco de la pandemia, ya que la tasa de participación en la fuerza laboral fue de 54.9%, lo que vislumbra una recuperación. Por su parte, la tasa de

desempleo en julio bajó a 5.4%, indicio de mejoría.

La mejor noticia para la economía y los mexicanos es que el país no está endeudado como otros países o como hubiera sucedido si otro partido y otra persona estuviera al frente de la Presidencia. Con eso queda demostrado que estamos frente a un gobierno diferente.

Finalmente, en materia de inseguridad, el Presidente nos entrega buenas cuentas como resultado del despliegue de la Guardia Nacional y de una estrategia donde no hay guerra contra el crimen organizado, sino un enfoque social.

Para quienes los resultados y las cifras no son suficientes, tenemos que la aprobación del Presidente se mantiene en niveles elevados, como los de ningún mandatario en su momento. El hecho da el impulso necesario para que los siguientes cuatro años todo el gobierno se centre en la tarea de consolidar el proyecto de bienestar por el que votó la mayoría de los mexicanos.

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